Recibirá el Premio Paz 2017 que ostentan figuras como Fidel Castro y Nelson Mandela. “Se me puso la piel de gallina cuando supe”, expresó.

Daniela Pizarro Amaya. Periodista. Con unanimidad de votos la Unión Dominicana de Periodistas por la Paz concedió a la presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (Afep), Alicia Lira, el Premio Paz 2017, como un reconocimiento a sus extraordinarios aportes a la paz y al respeto a los derechos humanos.

En una ceremonia que se realizará en septiembre en la localidad de Moca, República Dominicana, en medio de la reunión continental del Consejo Mundial de la Paz y la VII Conferencia Continental por la Paz y los Derechos Humanos, se le hará entrega de una Placa y un Pergamino como parte de la premiación.

El galardón ha sido entregado a veinte personalidades internacionales, entre ellas el comandante Fidel Castro y el líder sudafricano, Nelson Mandela.

“Me siento muy feliz y orgullosa” dijo Alicia Lira en entrevista con ElSiglo.cl, donde además se refirió a sus inicios en la lucha por los derechos humanos, recordó a su hermano Diego Lira y a su esposo Felipe Rivera (Mao) -víctimas de la dictadura-, reconoció el trabajo de la Afep en la defensa por la paz y aseguró: “Me siento con más fuerzas que nunca para seguir con esta bandera de lucha hasta el final”.

¿Cuándo empieza su lucha por los derechos humanos, por la verdad y la justicia?

Como militante comunista fui parte activa de la lucha contra la dictadura y después de la detención de mi hermano Diego y del asesinato de mi compañero Felipe Rivera (Mao) me incorporé a la agrupación de familiares de prisioneros y ejecutados políticos. Con la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos hemos tenido un rol activo en distintas causas de derechos humanos en el mundo, somos parte de los observadores por el cierre de la Escuela de Las Américas (de los militares estadounidenses), somos parte del Consejo Mundial por la Paz, en el cual hemos tenido varios encuentros durante años, donde hemos estado bregando por la entrega de la base militar de Guantánamo a Cuba de la cual se apropió Estados Unidos. Y una de nuestras causas más sentidas es el que los gobiernos pongan fin al envío de soldados a la Escuela de las Américas, porque ahí los militares pierden el sentido de humanidad, aprenden a torturar a su propio pueblo porque son formados con la lógica del enemigo interno. El producto de todo ese trabajo que hemos llevado a cabo durante tantos años fue reconocido por la Unión Dominicana de Periodistas por la Paz que, por unanimidad de votos, decidió concederme el Premio Paz 2017 y que tiene que ver con todo el trabajo que hemos hecho por la paz en distintas partes del mundo, pero también por nuestra lucha por los derechos humanos, por la verdad y justicia en el más amplio sentido, no solo en dictadura, sino que durante todos estos años en Chile.

¿Cómo recibe este premio que se ha entregado a relevantes figuras internacionales?

El premio me llegó profundamente, porque primero es un reconocimiento internacional a mí que soy una obrera, una dirigenta social, que he trabajado con tantos compañeros y compañeras en tantos trabajos colectivos, entonces me siento muy emocionada por la agrupación. Además siento que es una señal personal, porque siempre he tratado de hacer lo mejor posible con mi convicción y compromiso. Cuando me dijeron que este premio se lo habían entregado a veinte personalidades y me nombran entre ellos al compañero Fidel Castro Ruz y a Nelson Mandela, realmente me emocioné mucho, se me puso la piel de gallina, porque sentí que no era para tanto que yo, la Alicia, una mujer trabajadora, estuviera recibiendo este hermoso premio con tanto cariño por mi consecuencia y convicción. He trabajado toda mi vida con sencillez dentro de la colectividad, por eso también para mí fue emocionante que mis compañeras de la agrupación me feliciten, me abracen, junto con ellos he recibido saludos y felicitaciones desde el más amplio espectro de la izquierda, de figuras como Carmen Gloria Quintana, por eso me siento muy orgullosa.

En su cabeza deben estar más presentes que nunca su compañero y su hermano.

Si, por supuesto, pero recuerdo también a varios más. Cuando empezó la dictadura mataron a tantos compañeros de la Jota (Juventudes Comunistas), amigos queridos míos y de mi esposo, como el “Checho” Weibel, María Teresa Barahona, Cristina Carreño -mi amiga querida que nos juntó con el Mao-, su padre Alfonso Carreño que me trataba con tanto respeto y cariño. También me acuerdo del “Lolo” Vizcarra, de Leandro Arratia, o sea, compañeros que asesinaron antes que al Mao, por los cuales sufrimos mucho, porque eran personas maravillosas. Todos ellos se me vienen al recuerdo y me hacen sentir mucho orgullo, por eso me siento con más fuerzas que nunca para seguir con esta bandera de lucha hasta el final, porque cada uno de ellos lo merece.

¿Cuáles han sido las mayores satisfacciones que ha tenido en medio de esta lucha?

Para mí siempre es hermoso ser reelecta como presidenta, cada dos años, por la mayoría de mis compañeras de la asamblea de la agrupación, porque eso habla del cariño, de la confianza y del respeto que me tienen. Eso para mí siempre es muy satisfactorio y me empuja a hacer un trabajo más transparente, más solidario y con todo el respeto que se merecen mis compañeras. También, en el acto de homenaje a Tucapel Jiménez me nombraron como socia honoraria de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales, su presidente, Carlos Insunza, me entregó ese reconocimiento por mi trabajo y posteriormente Tucapel Jiménez hijo sumó palabras de elogio hacia mí. Ese reconocimiento de los trabajadores del Estado me llena de felicidad porque ante todo soy obrera.

También el trabajo por los derechos humanos ha sido desgastante y casi contra la corriente ¿Se flaquea, le dieron ganas alguna vez de abandonar la causa y quedarse tranquila en su casa?

Nunca pensé irme para la casa. He llorado, he pataleado, le he pegado al muro de pura indignación, porque en la dictadura todos caminábamos para un lado y después la misma gente mira para otro lado, han sido obsecuentes con los gobiernos y eso me indigna. También, me he revelado cuando veo a los propios compañeros que maltratan a sus pares y pierden nuestros orígenes. Pero siempre pienso en los rostros que llevo en mi mente y en mi corazón, me acuerdo de las compañeras familiares de detenidos desaparecidos, en todos los que cayeron y sobre todo con mi negro (Mao) en el corazón y con mi hermano Diego que fue torturado durante tres años de detención, así que ellos me dan fortaleza para no perder el enemigo que es la derecha. Recuerdo todas las luchas que hemos dado desde participar activamente para alcanzar nuestros sueños con el Gobierno de la Unidad Popular, después la resistencia contra la dictadura, por eso cuando me siento mal, triste, trato de salir adelante, porque jamás bajaré los brazos en memoria de los hombres y mujeres que quedaron en el camino que se merecen que trabajemos por ellos, porque debemos asegurar el Nunca Más y eso pasa por la verdad y la justicia plena.

Actualmente se está configurando un escenario bien complejo en el ámbito de los derechos humanos, desde la instalación de nuevas demandas de las mujeres y pueblos originarios, por ejemplo, hasta la relativización de los crímenes de la dictadura que algunos sectores están desplegando ¿Cómo se está preparando la agrupación y usted para enfrentar todo ello?

Estamos con la fortaleza de siempre, uniendo, sumando, pero jamás bajando la cabeza. Hay acciones fuertes como las ocupaciones pacíficas, encadenamientos, movilización en la calle, que no dejaremos de hacer, pero también vamos a presionar para que las autoridades nos reciban porque tenemos el derecho de ser escuchados por el Gobierno y por el Congreso. Tenemos el peso moral y ético porque hemos luchado no solo por la verdad y justicia, sino que también por una sociedad mejor y en ese marco somos solidarias con las demandas de los trabajadores, de los estudiantes, de las mujeres, los migrantes, del pueblo mapuche, entre otras, porque son parte de esa sociedad que nosotros queremos.