Hace 31 años que las dos dirigentas comunistas desafiaron a la dictadura.

 Iván Ljubetic Vargas. Historiador. Ceiler. El 20 de marzo de 1987, Mireya Baltra y Julieta Campusano, ingresaron clandestinamente a Chile por el paso cordillerano de Tronador, a la altura de Osorno. Desde Argentina habían emprendido una travesía que duró 10 días. Una parte en camioneta, a caballo, en carreta y a pie. Cruzaron la frontera. Llegaron a Puerto Montt y de allí a Santiago, a donde  arribaron  el domingo 22 de marzo de 1987.

Pensaban presentarse ante la Corte de Apelaciones de la capital de inmediato, pero demoraron su acción al conocer que recién lo había hecho Clodomiro Almeyda, el 25 de marzo de 1987.

Permanecieron clandestinamente hasta el  martes 12 de mayo, día en que se presentaron, en medio de la expectación de los periodistas, ante la Corte de Apelaciones para poner un  recurso de amparo reclamando su derecho de vivir en la patria.

Fueron acompañadas por los abogados democratacristianos Jaime Castillo Velasco y Enrique Krauss. Empujadas por gendarmes y policías Julieta y Mireya debieron abandonar el recinto judicial. Un auto las llevó hasta la Comisión de Derechos Humanos. Al cabo de pocos minutos el local fue rodeado por policías. Una hora después, dos mujeres salían de allí, se subieron a un vehículo que partió a toda  velocidad. La policía lo siguió por diferentes calles de Santiago. Cuando el sector circundante de la Comisión de Derechos Humanos estaba vacío, tranquilamente salieron de sus oficinas  Julieta y Mireya y se trasladaron a los domicilios de sus familiares.

Pasadas las 21 horas fueron sacadas de sus hogares y trasladadas en una patrullera de Investigaciones hasta el cuartel central de  la policía civil. Horas después, llevadas al aeropuerto de Cerrillos y embarcadas rumbo a sus lugares de relegación. Mireya a Puerto Aysén en el extremo sur; Julieta, a Sierra Gorda en la Segunda Región. Después trasladada a Camiña, pueblo ubicado a unos 100 kilómetros al Noreste de Pisagua y a 2.200 metros sobre el nivel del mar. Fue en ese poblado de dos mil habitantes, donde Julieta Campusano cumplió el 31 de mayo de 1987, sus 69 años de edad.