La hiperkinesia y verborrea que caracterizan al actual primer mandatario ¿Ahuyentará a los televidentes, seguidores de noticias por la tele? Está por verse.

José Luis Córdova

¡Qué duda cabe que desde la campaña del No, el marketing y las comunicaciones se han convertido en herramientas esenciales para el ejercicio del poder y el manejo del gobierno en nuestro país. Durante la dictadura, la política comunicacional se basaba en la censura, una única versión oficial de los hechos y el férreo control sobre periodistas, editores y medios.

La Concertación, abrazando con entusiasmo los lineamientos neoliberales al respecto, cerró publicaciones progresistas y democráticas siguiendo los dictados del mercado y la comercialización, dando paso abierto al duopolio en la prensa escrita y una fuerte concetración de la propiedad de los medios radio y audivisuales.

Desde los gobierno se llegó a afirmar que “la mejor política de comunicaciones era no tener política de comunicaciones”. La presidenta Bachelet fue víctima de esta afirmación en sus dos administraciones, donde tuvo muy poco respaldo de prensa, radio y televisión.

Las elecciones primarias de la derecha y la reciente elección de Piñera -ex propietario del canal Chilevisión- constituyen ejemplos palpables de una política de comunicaciones eficaz y eficiente que logra sus objetivos, creando percepciones, verdades y realidades que no son tales. Es lo que nos espera con este nuevo gobierno de la derecha.

La mantención del modelo neoliberal en materia de comunicaciones, propiedad de los medios, comercialización y manejo discriminatario de fondos conmcursables y/o avisos publicitarios del gobierno en los medios, aseguran un control directo e indirecto de las líneas editoriales de los mismos a favor del actual gobierno.

Deberemos acostumbrarnos a las “cadenas”, cada vez que el Presidente quiera dirigirse a la nación, todos sus ministros serán voceros, además de la secretaria general de Gobierno, a diferencia de la administración anterior donde se recuerda con desazón la ausencia de la mandataria en momentos políticos álgidos donde no apareció el liderazgo que todos esperábamos.

Desde su malafortunada afirmación de “¡Paso!”, hasta el último “No se pudo” de su vocera, pasando por las reiteradas afirmaciones de haberse “enterado por la prensa” de las más graves denuncias y acusaciones, se traslucía una desinformación deliberada o involuntaria que no corresponde.

La hiperkinesia y verborrea que caracterizan al actual primer mandatario ¿Ahuyentará a los televidentes, seguidores de noticias por la tele? Está por verse.