Dada la cantidad y rango de los involucrados en ambos casos, lleva a pensar que existía una estructura que permitía la comisión de delitos.

Editorial. El Siglo. Si se trata de reestablecer la confianza de la ciudadanía, de cumplir con el debido proceso y aplicar de manera rigurosa la ley, de mostrar una institucionalidad policial que funciona, no basta con la renuncia del General Director de Carabineros y el general que cumplía funciones de Inteligencia en esa entidad.

Por mencionar solo tres episodios, es imprescindible que quede todo claro y que los responsables asuman las consecuencias judiciales de los casos PacoGate, Operación Huracán e irregularidades financieras cometidas por un ex General Director, episodios que constituyen hechos gravísimos de delitos e incumplimiento de deberes como carabineros, servidores públicos y ciudadanos.

Las renuncias de los dos oficiales del alto mando -algo que se debió haber producido hace un par de meses, o su dada de baja- indican, en primer lugar, que hay un reconocimiento tácito de una crisis y hechos oscuros dentro de Carabineros, y en segundo lugar, abren más la puerta a que los sucesos denunciados y en estado de investigación y procesamiento, sean aclarados en toda su extensión.

Si alguien piensa que todo se arregla con la teoría de cortar el hilo por lo más delgado o levanta la tesis de que con la salida de los generales los asuntos pueden diluirse, comete una mala equivocación. Sigue en pie aquello de que esta institución no funciona; y hay que demostrar que está funcionando, sobre todo con respeto a la ley, la ética y las normas internas.

Por cierto, es deber del futuro mando de Carabineros, del Gobierno, de los legisladores y de instancias del Poder Judicial, que las indagaciones por PacoGate y Operación Huracán, terminen de manera precisa y se conozca a los culpables y las penas que les serían aplicadas. En estos episodios no puede haber impunidad.

No se puede perder de vista que dada la cantidad y rango de los involucrados en ambos casos, lleva a pensar que existía una estructura que, cuando menos, permitía la comisión de delitos y que existía una disposición de muchos miembros de Carabineros a efectuar acciones como robo, malversación, creación de montajes y fabricación de pruebas.

Después de las renuncias de los dos generales, lo que viene es reforzar las investigaciones y el proceso judicial, transparentar toda la información para que la opinión pública tenga los antecedentes, y no omitir ni ocultar nada respecto al PacoGate y Operación Huracán.

Hay que señalar que si asumen generales cuestionados por casos de derechos humanos o episodios de irregularidad, los carabineros no podrán salir del barro en que están metidos. Mucho menos, echándole la culpa a la prensa y a las redes sociales.

Este, por lo demás, es uno de los momentos más oscuros y de descrédito que vive Carabineros de Chile.