La instalación comunicacional de estar abierto a grandes acuerdos nacionales.

Hugo Guzmán

Periodista

 

1.- Tal como se dijo hace unos días en esta columna, Sebastián Piñera partió con el anuncio/enunciado en materia de políticas de infancia y seguridad, y con un llamado a “acuerdos nacionales” para llevar adelante sus medidas.

2.- En varios medios se empezó a decir, en efecto, que SP apostará por “los consensos” y se preocupará de políticas sociales, insistiéndose en que quiere echar atrás el supuesto plan de “retroexcavadora” que habría tenido el Gobierno a anterior.

3.- Lo que aparece entre nítido y nebuloso, son planes más precisos y formas del mandatario. De partida, su plan de la niñez es más que una copia de los proyectos de Michelle Bachelet: promete lo que ya había cumplido la jefa de Estado. Es algo que hoy se llama posverdad. En tanto, su ministro de Hacienda anuncia una “reforma tributaria”, que es algo que se preveía en el sentido de intentar demoler la reforma tributaria de Bachelet; este Gobierno quiere bajarle a los grandes empresarios la pequeña alza de impuestos que hubo hace un par de años. De paso, el ministro de la cartera llamó a que los empleados públicos se “aprieten el cinturón”, es decir, que vendrán medidas de austeridad y ni hablar de reajustes salariales. En las mismas horas, el ministro de Justicia ratifica que el penal exclusivo para condenados por violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, Punta Peuco, no será cerrado y se abrió la puerta a posibles indultos.

4.- Ya no se trata, al parecer, de que sus opositores o los ciudadanos se preocupen de la “letra chica” de los proyectos de SP, sino de que los esté copiando, se los estés atribuyendo cuando ya está en marcha o aprobados, y se estén planteando medidas restrictivas de derechos y de aplanadora con reformas ya materializadas.