Pablo Honorato participó en el intento de montaje del asesinato de Marta Lidia Ugarte, para que pareciera un crimen pasional y ocultar las terribles torturas de que fue objeto.

José Luis Córdova

Cuando los periodistas formábamos un gremio unido y aguerrido, cuando durante el Gobierno de Salvador Allende logramos un alza de nuestros aranceles en un 100%, compartíamos con colegas tan honorables y nobles como el socialista Juan Honorato, jefe de comunicaciones de la otrora empresa estatal Endesa.

En 1967, como integrante del equipo de prensa del Canal 13, recibimos como practicantes, a algunos jóvenes egresados de periodismo como Luis Vilches, Francisco Vásquez, Claudio Sánchez, Hernán Olguín y Pablo Honorato, éste último hijo del destacado colega que hoy recuerdo.

Ha pasado casi medio siglo desde entonces, mucha agua bajo los puentes -y también sangre en nuestra patria- por el cruento golpe cívico militar que hizo trizas nuestra feble democracia.

Muchos periodistas asumimos roles en una u otra trinchera. Les costó la vida, entre otras, a la colega Diana Arón, a Pepe Carrasco, a Augusto Carmona, a Carlos Berger y muchos otros.

El juicio de la historia es más inapelable que la impunidad legal.  Cuando volví del exilio en febrero de 1989, un llamado telefónico de Juan Honorato me mostró una faceta casi olvidada tras tanta brutalidad, descrédito e ignominia. Con su hombría de bien, este colega saludó mi regreso a la patria con alegría, indicando que yo –como tantos otros-merecía estar en Chile.

Entonces, me enteré que su hijo Pablo seguía en canal 13, que había desplegado una carrera como reportero policial y que, en el último tiempo, era referente obligado del periodismo judicial con contactos directos  con oficiales de las FFAA, agentes de los servicios de inteligencia, torturadores y asesinos como el “Mamo” Contreras, Alvaro Corbalán y otros.

No era el único, mi condiscípula Beatriz Undurraga fue vocera del coronel Pedro Espinoza, pareja de Miguel Krassnof y Claudio Sánchez –junto a Julio López Blanco- que se prestaron para montajes comunicacionales de supuestos “enfrentamientos con extremistas”, que fueron investigados y sancionados por los tribunales.

Pablo participó en el intento de montaje del asesinato de Marta Lidia Ugarte, dirigente comunista lanzada al mar frente a la playa La Ballena, para que pareciera un crimen pasional y ocultar las terribles torturas de que fue objeto.

Luego de largos años de desempeño profesional, Honorato fue cesado, aunque seguía laborando esporádicamente en tribunales para canal 13. Ahora se anuncia su desvinculación definitiva. Sigue pendiente el juicio de la historia.