Roberto Márquez, vocalista del grupo, repasa con ElSiglo.cl su actuación de madrugada en la Quinta. “Fue muy emocionante el que estuviesen ahí”, remarca.

Patricia Schüller. Periodista. Roberto Márquez, vocalista de Illapu, se encuentra digiriendo todavía su presentación en la primera jornada del Festival de Viña del Mar 2018.

El grupo debió esperar hasta las 3:30 de la madrugada para salir al escenario. “Estamos felices con que ustedes estén acá”, fue lo primero que comentó el músico.

A pesar de lo tarde de su salida, Illapu coronó su nuevo paso por la Quinta Vergara con dos Gaviotas, de Plata y de Oro.

“Es un abuso estar hasta esta hora y nosotros los vamos a hacer con todo el corazón”, remarcó Márquez. Y añadió que “hasta los instrumentos están medio dormidos”.

En conversación con ElSiglo.cl el líder del grupo repasa las horas vividas.

¿Superaste la molestia que te produjo el horario de tu presentación?

El Festival está estructurado de esa manera. El primer día Miguel Bosé tuvo una larga presentación, pero a pesar de lo tarde (que actuaron) nunca se cortó la señal, transmitieron hasta el final, había una gran preocupación del director Álex Hernández, hizo los esfuerzos para apretar todo, hubo un reconocimiento a lo que es nuestra historia. Incluso la preocupación estuvo de antes, de que si esto se prolongaba se trataría de resolverlo, pero a esa altura ya era difícil.

“Una vez que salimos a escena–añade- la verdad es que se borró todo, porque con el esfuerzo que hizo nuestra gente, nuestro pueblo de estar ahí esperándonos…la galería estaba prácticamente llena, las personas que se fueron eran las de la platea. Y es entendible, porque era muy larga (la jornada). Salimos a tocar pasadas las tres de la madrugada, pero finalmente hubo una comunión muy increíble que hizo que valiera la pena todo el esfuerzo. Estábamos con todas las ganas, fue un concierto a mil.  Después de ‘Baila Caporal’, con lo que comenzamos, se encendió de nuevo la Quinta y estuvieron todos con nosotros. Es escasa la música chilena (en el certamen) y para qué decir la música de nueva fusión”.

El vocalista de Illapu pone de relieve en “que de alguna forma los representamos a todos y también estábamos con nuestra historia, con nuestro Víctor Jara, con Violeta, con nuestros detenidos desaparecidos, con toda la propuesta de Illapu que tiene que ver con lo que muchas veces se respira en la calle y que no está en los medios de comunicación. Si uno hace una suma y resta esto nos suma definitivamente, tratándose de un Festival que se transmite a millones de personas”.

El público les demostró todo su apoyo y cariño. ¿Fue muy emocionante para ustedes?

Fue muy emocionante el que estuviesen ahí, que vibraran de esa manera. Lo que hicimos nosotros fue ponernos en esa sintonía y entregarnos enteros, darnos a todo lo que habíamos preparado.

Illapu es un grupo emblemático para los chilenos. Ustedes representan la lucha de la gente, de los derechos humanos. ¿Ese es el sello por el cual el público los acoge y aclama?

Tenemos una postura clara, en la cual no transamos, que hemos mantenido durante toda nuestra trayectoria. Nuestra gente, los que nos siguen, se sienten representados con Illapu. Es eso lo que están siempre esperando. Saben que con nosotros pueden identificarse con lo que piensan, temas que les gustaría que se tocaran en nuestra sociedad. Muchas veces se trata de cosas que no aparecen, que se invibilizan, porque hoy día hay noticias que no están en los medios de comunicación. Se vive una vida en la que muchas veces falta una parte de la realidad. Sentimos que también la gente nos busca por eso.

¿Qué te ha parecido el Festival en general?

El evento es lo que es, uno no puede esperar que sea diferente. A mí me gustaría que cada día hubiese un artista chileno importante. Debemos ser los dueños de casa en un festival que es del país; debemos ser una vitrina al mundo en la que se proyecte nuestra música. Hay situaciones con las cuales yo no comulgo, hay que buscar la forma de ir poniendo (sobre la mesa) algunos temas que permitan la reflexión y, a un mediano y largo plazo, un cambio que es necesario. Uno de ellos es el horario. ¿Por qué no partir, por ejemplo, a las ocho u ocho y media de la noche?, para no abusar de la gente. A la Quinta van familias enteras; para tener un buen lugar en la galería llegan a las cinco de la tarde y después deben esperar a un artista que sale a las dos o tres de la madrugada. Hay que tener realmente  harto aguante.