Esta y la próxima semana, las colectividades políticas deberán responder a algunas interrogantes y establecer prioridades de agenda.

Patricia Ryan. Periodista. ¿Continuará existiendo o no el conglomerado Nueva Mayoría? ¿Habrá acuerdo opositor para la presidencia de la Cámara de Diputados? ¿Cuáles serán las prioridades de la agenda de las colectividades política de la derecha, cuyo sector comienza a gobernar el próximo domingo 11 de marzo? ¿Cuáles serán las posturas respecto a la definición legislativa en materia de educación, la invitación a jefes de Estado a la ceremonia de transmisión del mando presidencial y la tormenta que azota a Carabineros por la fallida Operación Huracán?

Esas son algunas de las interrogantes que transitan por los pasillos de los partidos políticos oficialista y de oposición, y que seguramente deberán encontrar respuestas en los próximos diez días, cuando termine el Gobierno de Michelle Bachelet y se inicie el de Sebastián Piñera.

Son preguntas que requieren de impostergable respuestas en la contingencia, y cualquier demora puede ser el inicio de errores, confusiones o malas señales en política.

Por ejemplo, parece improbable que la decisión formal sobre la continuidad o no de la Nueva Mayoría (NM) se siga postergando más allá del 11 de marzo. Se esperaría que para esa fecha, las cuestiones centrales al interior de la centroizquierda e izquierda estén resueltas y más que una oposición confusa, se presente una oposición definida respecto a sus características.

En ello, seguramente en estos días deberían producirse algunas definiciones de los partidos respecto a sus alianzas y opciones de acuerdo. En eso, gravita lo que las colectividades que actualmente integran la NM, de manera particular, decidan respecto a sus convenios en lo cual está presente el factor Frente Amplio (FA).

Un botón de muestra de por donde podrían ir las cosas, es si habrá cohesión o no para definir la presidencia de la Cámara de Diputados, considerando que algunos legisladores de la Democracia Cristiana estarían por llegar a un acuerdo con la derecha.

También será vital en estos días, las conclusiones respecto a la agenda legislativa, que deberá marcar el trazo al menos de los tres primeros meses en el Parlamento, donde ya hay temas e iniciativas sensibles a discutir y donde se aparecerá, seguramente con ímpetu, la agenda que el nuevo Gobierno quiera llevar al Congreso Nacional.

En eso hay un desafío para los partidos de la derecha, porque ya se ha notado cierta polémica si priorizar por políticas públicas sociales y proyectos que dicen relación con educación y salud, o irse por el camino de intensificar pauta en materia de seguridad pública, cambios en las instituciones policiales y macro economía.

Para las organizaciones de Chile Vamos surge como un desafío de estos días, llegar coordinados y no dispersos en agenda, para el inicio de los cuatro años de Gobierno de Piñera. Ello requiere de ciertos ajustes en estas semanas.

Al mismo tiempo, las colectividades políticas no podrán estar ajenas de temas contingentes como la crisis en Carabineros por el fracaso de la Operación Huracán, con toda la secuela de cuestionamientos y debates en torno de las Fiscalías, los procedimientos investigativos, la situación en La Araucanía y los pasos dados por la actual administración.

De allí que durante esta semana y la próxima, prácticamente todas las direcciones políticas de los partidos, sostendrán reuniones y encuentros de trabajo, incluidas las bancadas parlamentarias, para aterrizar decisiones que deberían incidir en el panorama político que se presenta a partir de marzo y que, según muchos analistas, marca el inicio de un nuevo ciclo político.