Al despido arbitrario de María Eugenia Camus se suma a la crisis financiera y creativa de TVN.

José Luis Córdova

La televisión chilena oculta eficazmente sus tensiones y dramas internos -como cualquier empresa privada- pese a tratarse legalmente de una entidad “pública”.  Este carácter ha sido refrendado recientemente por el Poder Legislativo que aprobó su “capitalización”, no sin antes proclamarse a todos los vientos que deberá transparentar su gestión financiera y administrativa.

Apenas sancionada la próxima entrega de 47 millones de dólares, se anunció la creación a futuro de un “canal cultural”, para lo cual el Estado desembolsará todavía otros 18 millones. A todo esto, siguió el sorpresivo e inexplicable despido de la colega María Eugenia “Cheña” Camus , de larga data como editora y encargada de la producción periodística, desde las mejores épocas de TVN.

En sus comienzos, fue colega de Diana Arón, joven periodista detenida desaparecida durante la dictadura, con quien hizo sus primeras armas en el periodismo en la revista “Onda”, durante el gobierno de Salvador Allende.  En plena dictadura, laboró junto al asesinado profesional José Carrasco en la revista “Análisis”.

Además, “La Cheña” es autora de los libros “La Cutufa, su historia secreta”, sobre la financiera ilegal de uniformados descubierta en los ´90 y “Crimen bajo estado de sitio”, sobre el degollamiento de los profesionales comunistas Parada Natino y Guerrero, escrito en la colaboración con María Olivia Monckeberg y la diputada electa Pamela Jiles.

El despido arbitrario de esta destacada profesional se suma a la crisis financiera y creativa del canal 7 que, en palabras del colega Jaime Coloma (12 años en TVN), “no es un canal estatal, no contraprograma, no tiene lineamientos propios y se miente a sí mismo con una construcción identitaria como industria que lo hace estar en tierra de nadie y no logra dar el palo al gato”.

El ex candidato presidencial Alejandro Guillier –que también fuera funcionario de TVN- manifestó en el Senado durante el debate del proyecto de capitalización:  “Digamos las cosas como son, todos soñamos con una televisión pública, yo también, pero TVN está lejos de ser un canal de televisión pública cuando analizamos su formato y contenido. No nos engañemos, pero sí asumamos que tenemos el sueño de una televisión pública. ¿Por qué le vamos a pasar plata a gente que fracasó en ese proyecto y son los mismos que continúan en su administración?”.

“Si uno dice que no (al proyecto), -agregó-  yo conozco a mis colegas, me van a decir: les quitas el pan a mis hijos -porque me lo han dicho-, me dejas sin empleo. Eres desleal. Francamente, por una lealtad al sueño de una televisión pública, voy a votar a favor”.

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