Aunque suene majadero, hay que reiterar que este día llega con notables sombras en materia de prensa.

Hugo Guzmán

Periodista

De bajo impacto, suele pasar colado el Día de la Prensa en Chile, pese al rol crucial que juegan los medios de comunicación

Este año no será muy distinto a otros. La evocación formal a la existencia de la libertad de prensa en el país y relevar historia desde el surgimiento de La Aurora de Chile.

Aunque suene majadero, hay que reiterar que este día llega con notables sombras en materia de prensa, donde ya se debe anotar el fenómeno de la posverdad, el terrorismo mediático, las “noticias falsas”, la uniformidad editorial.

Eso junto a un país que tiene -proporcionalmente- una de las mayores concentraciones monopólicas y privadas de medios de comunicación a nivel mundial que provoca, por ejemplo, que no exista o no pueda existir un diario de circulación nacional de línea editorial progresista.

En ello incide que más del 80% del avisaje estatal se va a los consorcios privados oligopólicos, avisaje controlado por agencias de publicidad privadas.

Los periodistas -que dan vida a la prensa- están afectados, en su mayoría, por la precariedad laboral y vulnerabilidad profesional.

Los esfuerzos de prensa progresista, popular, social, regional o comunal, son torpedeados, amenazados y cercados, incluso desde el Estado.

Nadie serio está pidiendo favores o limosnas para la existencia en Chile de una prensa diversa y representativa del conjunto de la sociedad.

Se demanda un estándar que existe en gran cantidad de países latinoamericanos, europeos y asiáticos, inclusive en Estados Unidos y Canadá, con legislaciones y normativas que regulan la propiedad monopólica, garantizan la distribución equitativa del avisaje y recursos del Estado, establece subsidios y promueve el equilibrio informativo.

La libertad de prensa es mucho más que la existencia de un par de diarios conservadores y oligopólicos. Es un derecho social amplio y diverso que debe reivindicarse y consagrarse, es el derecho a la información y expresión diversa, amplia y multifacetica.

Por lo demás, es un asunto no solo de los periodistas o de los medios, sino de la sociedad.

En la existencia de prensa diversa, amplia, con diferenciados formatos de propiedad y línea editorial, con consagración de un real derecho a la información plural, es pilar de un sistema democrático y participativo, de acuerdo a la realidad de este país.

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