El necesario despeje de conceptos. Proyectos de ley que buscan preservar derechos de adultos y niños trans. Encuestas asoman cantidad de personas en Chile con esa identidad.

Daniela Pizarro. Periodista. La transexualidad es una de las realidades menos abordadas y suele ser erróneamente confundida con la homosexualidad, el travestismo o el transformismo. El manual educativo del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), explica que generalmente se piensa que una persona transexual es “un hombre gay vestido de mujer” o “una mujer lesbiana vestida como hombre”. La verdad es que ser transexual no tiene ninguna relación con la orientación sexual. En otras palabras, el hecho de ser y sentirse hombre o mujer no se vincula con el gusto por personas de igual o distinto sexo, “la clave de la transexualidad no está en el cuerpo, está en el cerebro, ya que hay una disociación en lo que se siente y en lo que se es corporalmente”.

En términos prácticos son las mujeres u hombres que nacieron con un físico y/o genitales de un sexo determinado, pero desde la niñez sienten que su sexo es el otro, ya sea femenino o masculino, dependiendo del sexo de origen. El proceso y la transición médica, psicológica y social vivido por estas personas para adecuar el cuerpo a su identidad de género, permite denominar a las o los transexuales.

En tanto, el travestismo es el uso de vestimentas distintas a las del sexo con que se identifican las personas y es considerado una especie de fetichismo. Es decir, cuando hombres se visten de mujer y mujeres se visten de hombre, pero sólo por placer o curiosidad y no por sentir que se nació en un cuerpo equivocado.

Y el transformismo es una expresión artística donde una persona asume para un espectáculo un rol o identidad de género distinta a la que le corresponde.

Para la American Psychological Association (APA), una organización científica y profesional de psicólogos estadounidenses y la mayor asociación mundial de psicólogos del mundo, los y las transexuales son “aquellas personas cuya identidad de género, expresión de género o conducta no se ajusta a aquella generalmente asociada con el sexo que se les asignó al nacer”.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), definen el concepto de transgénero como “un término utilizado para describir las diferentes variantes de la identidad de género, cuyo común denominador es la no conformidad entre el sexo biológico de la persona y la identidad de género que ha sido tradicionalmente asignada a este”.

Las cifras de la población trans

Según los datos expuestos en la página Web del Movilh, no se puede saber con certeza la población transexual que existe hoy día en Chile, sin embargo, de acuerdo a un estudio realizado por el Gobierno holandés, además del Censo realizado en Chile el 2012, “habría 266 hombres transexuales y 717 mujeres transexuales” en el país. Para algunos, hay dudas con la estadística.

Asimismo, en octubre de 2017 se publicaron los resultados de la “Encuesta T” que implicó dos años de investigación y fue realizada por la Asociación Organizando Trans Diversidades (OTD Chile) e investigadores independientes, que contó con el financiamiento de la embajada de Estados Unidos, como parte del programa Global Equality Fund. El estudio consideró a 315 personas, de las entre 5 mil y 8 mil 500 personas que se calcula que en Chile son trans, sobre la base de estimaciones internacionales, que hablan que la población trans corresponde entre 0,03% a 0,05% de la población total (considerando la última cifra de población total entregada por el Instituto Nacional de Estadísticas y que llega a 17.373.831 personas), según consignó el diario La Tercera.

Jaime Barrientos, profesor asociado de Psicología de la Universidad de Santiago, dijo que “la encuesta visibiliza a una población invisibilizada y estigmatizada, permitiendo revelar la complejidad de un fenómeno poco conocido y comprendido y muy estigmatizado” en Chile.

Según las cifras, el 97% de los encuestados dijo que sus familias cuestionan su identidad, un 42% es ignorado y un 36% sufre agresión verbal. Violencia que es ejercida un 39% por la madre y un 32% por el padre. Dichas condiciones llevan a que un 84% admita que ha intentado suicidarse antes de los 18 años.

“La cifra permite confirmar un hecho fundamental: la enorme violencia a la que se ven expuestas las personas trans”, explicó Barrientos.

Dania Linker, coordinadora del proyecto “Encuesta T”, indicó que “todos ellos reproducen la primera violencia, que es la que hace el Estado al no permitirles cambiar sus datos registrales. Es ahí donde parte. Ya es hora de que el Estado dé una señal, ya que esto debería ser un trámite por vía administrativa no patologizante, en donde no se exija certificado psicológico y psiquiátrico y desde cualquier edad”.

Respecto a la realidad de niños y niñas trans el informe arrojó que el 41,3% dice que reconoció su identidad de género antes de los 5 años, el 39,4% lo hizo entre los 6 y 11 años y el 15,6% entre los 12 y 18 años. Barrientos sostuvo que “las personas trans comienzan a vivir y percibir la incongruencia entre su identidad y su sexo desde niños”.

Identidad de Género

En el último tramo del Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet se puso suma urgencia a la discusión del proyecto de identidad de género para que pueda ser aprobado bajo la actual administración, ya que en el próximo Gobierno de Sebastián Piñera se espera que se estanquen este tipo de iniciativas, tal como hicieron los senadores conservadores quienes frenaron la discusión en el Senado todo lo que pudieron. Junto a eso, Piñera demostró en su campaña electoral que no tiene ningún interés de legislar a favor de las diversidad sexual, sino por el contrario, todo apunta a que la derecha buscarán estigmatizar y seguir patologizando la situación.

En ese marco, la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados despachó el proyecto, en una medida considerada positiva. Tras la aprobación, el diputado comunista y miembro de la Comisión, Hugo Gutiérrez, expresó que “dejamos el proyecto en muy buen estado. Hoy todas las personas trans de nuestro país se pueden sentir protegidas y seguras de que no se van a vulnerar sus derechos humanos”.

Y agregó que “a veces donde uno encuentra mayor nivel de vulneración, de humillación, dice relación cuando los trans se expresan en la vida diaria y cotidiana, donde encuentran muchas humillaciones y sufrimientos en espacios que requieren hoy que eso no ocurra. Nos referimos a los colegios, hospitales, cárceles, etcétera, situaciones por las que se pueden ver agredidos cuando expresan lo que ellos sienten y cómo sienten”.

El parlamentario logró incluir indicaciones que fueron esenciales para el diseño del proyecto de ley, como por ejemplo, la incorporación del concepto de “expresión de género”, los principios de “no patologización” de las personas trans y también la prohibición de discriminación arbitraria bajo el alero de la Ley Zamudio.

“Hoy estamos amparando la expresión de género y creo que ese un aporte significativo que hemos hecho. Además, el establecimiento de una serie de principios como el de no patologizar a una persona trans, asegurarle la confidencialidad en todos los datos y en todas las decisiones que toman sobre su cuerpo y sus cambios de nombres, como también ir amparando el goce progresivo de derechos. Es decir, hemos hecho cambios significativos en la normativa para asegurar que no haya vulneración en ningún ámbito de la vida de una persona trans”, resaltó Gutiérrez.

Además, el proyecto de ley de garantía de derechos de la niñez -también aprobado- contempla la protección de los niños y niñas trans, estableciendo la identidad de género como una categoría que no se puede discriminar.

“Ningún niño podrá ser discriminado en forma arbitraria en razón de su raza, etnia, nacionalidad, cultura, estatus migratorio, carácter de refugiado o asilado, idioma, opinión política o ideología, afiliación o asociación, religión o creencia; situación de discapacidad, socioeconómica, de maternidad o paternidad; nacimiento, sexo, orientación sexual, identidad de género, expresión de género, características sexuales; estado civil, edad, desarrollo intrauterino, filiación, apariencia personal, salud, estar o haber sido imputado, acusado (…)”, reza uno de los artículos.

Y se añade en el siguiente artículo que “todo niño tiene derecho, desde su nacimiento, a tener un nombre, una nacionalidad y una lengua de origen; a conocer la identidad de sus padres y/o madres; a preservar sus relaciones familiares de conformidad con la ley; a conocer y ejercer la cultura de su lugar de origen y, en general, a preservar y desarrollar su propia identidad e idiosincrasia, incluida su identidad  de género”.

Son realidades y pasos frente a una situación que, pese a que se quiso esconder y rechazar, forma parte de las características de la sociedad chilena.