El Gobierno, a través de CORFO, dio luz verde a que el cuestionado consorcio Soquimich aumente la explotación del “oro blanco”.

 Hugo Guzmán R.Periodista. Casi sin que la opinión pública se enterara, se produjo una operación que amplió la explotación privada y trasnacional del litio chileno.

El consorcio beneficiado fue Soquimich (SQM), la empresa que financió irregularmente campañas electorales, que pasó de manera ilegal dineros a políticos y que había violado contratos con el Estado.

La decisión estuvo en manos de altos personeros del actual Gobierno y se materializó en un acuerdo de la Corporación de Fomento (CORFO), dirigido por el vicepresidente ejecutivo, Eduardo Bitran, con SQM, cuyo gerente general es el empresario Patricio De Solminihac. Detrás de esta operación estaría el aval de varios ministerios, entre ellos el de Minería, cuya titular es Aurora Williams.

Esto se produjo después de más de tres años de un duro conflicto precisamente entre CORFO y SQM, por violación o alteración de condiciones acordadas de parte del consorcio privado en el arrendamiento y la explotación del mineral en el Salar de Atacama. Todo quedó atrás ahora, después de un proceso que incluyó la actuación del Centro de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago.

Al parecer, más atrás todavía quedaron los análisis y conclusiones de la Comisión Nacional del Litio, generada en esta administración, y que debía avanzar en el diseño de una política nacional del mineral y de gobernanza de los salares. Un punto cardinal resuelto por esa instancia, fue que el Estado debe ser el “auténtico dueño de estas riquezas” que “son estratégicas para el país”.

En ese camino, desde la Comisión se habló de establecer una empresa nacional del litio que asumiera todas las funciones ejecutoras, de gestión, regulación y fiscalización. La idea era reforzar el papel del sector público en el manejo de una de las materias primas más importantes para el país y su desarrollo.

Al parecer, todo quedó en el tintero y lejos de aquello, desde este Gobierno, con un papel preponderante de CORFO, se perfiló y fortaleció la tesis de abrir aun más el espacio y las opciones a compañías privadas -nacionales y extranjeras-, mantener la institucionalidad actual y el papel acotado del Estado, sobre todo respecto a ser más proactivo en una política de industrialización y potenciamiento del “oro blanco”.

Se abrió más espacio a SQM

Así las cosas, en un acuerdo suscrito el 17 de enero pasado, se aumentó la cuota de sacada   del mineral a 349.553 toneladas de litio metálico hasta el 2030. Se suma a un remanente del convenio de explotación con SQM, de 64.816 toneladas, con lo que la extracción o disponibilidad aumenta en más de cinco veces. Para eso, la empresa debería invertir mil millones de dólares.

Se dijo que esto podrá implicar el ingreso al Estado de 12 mil millones de dólares entre este año y el 2030, incluyendo eso sí, el acuerdo que se tiene con la trasnacional Albemarle (ex Rockwood Lithium), que es el otro consorcio que saca y vende el litio chileno. No quedó claro en información disponible, el nivel de ganancias de SQM gracias a este convenio.

Así, dos grandes consorcios privados, SQM y Albemarle, explotan mayoritariamente el mineral chileno, en una línea de  reforzar que este ámbito de la economía y la producción, esté hegemonizado por el sector privado y extranjero.

De hecho, el reciente acuerdo que suscribió CORFO, significó de parte del Gobierno el cerrar la puerta para avanzar en la iniciativa de creación de una empresa nacional del litio, que pudiera dedicarse a la extracción, producción, comercialización del mineral blanco, incluso llegando a convenios con empresas privadas, pero donde la hegemonía la tuviera el Estado.

Uno de los pocos en reaccionar rápido ante este escenario, fue el diputado comunista Daniel Núñez, quien en esa línea dijo que el acuerdo CORFO-SQM, “pone fin a la posibilidad de usar el litio para industrializar a Chile”.

CORFO lo ve bien

Claro que para Eduardo Bitran, y quienes lo acompañaron en este paso, las cosas son positivas porque SQM hará un aporte a la Región de Antofagasta y localidades de la zona, aumentará el nivel de costo de arrendamiento, la empresa tendrá que aportar a la investigación y habría un 25% de producción del mineral destinado a la venta en Chile.

Además, se indicó que está la posibilidad futura de que CODELCO puede meterse a la explotación del litio…pero claro, asociándose también con SQM, en la sacada del producto del Salar de Maricunga, donde la compañía estatal de cobre tiene terrenos.

Por el incumplimiento en el contrato de arrendamiento, SQM desembolsará al Estado algo más de 20 millones de dólares. Eso, en la lógica prevaleciente en Chile de que cuando los grandes consorcios cometen ilícitos o irregularidades, el pago de una multa -casi siempre baja para sus niveles de ingreso- arregla todo. Como en este caso que CORFO reincidió en pactar con SQM pese a incumplimientos graves de la compañía.

También se expuso ante los medios de prensa como un logro, que el antiguo yerno de Augusto Pinochet, y quien pudo apropiarse de la privatizada Soquimich en dictadura, Julio Ponce Lerou, quedara fuera del directorio de la empresa, cambiando la estructura de gobierno corporativo, como una medida de garantía…

Umbral de dudas

Lo concreto es que, al igual como sucede con el cobre, este pacto entre el Estado y Soquimich coloca en manos de otro poderoso grupo económico de la minería, el destino de uno de los principales recursos estratégicos de Chile, abriendo un umbral de dudas respecto a un uso adecuado de esa materia prima.

Dada la poca información pública -en la revisión del Portal de CORFO y otras entidades del Gobierno, así como de los medios de prensa- sobre cómo se fue incubando este convenio ya materializado, los efectos reales o limitados para el desarrollo del país, los índices de ganancias que tendrá SQM, y las dudas sobre el futuro soberano o no de la explotación del litio, y por qué se postergan decisiones estratégicas que beneficiarían al largo plazo al país, también se instalan incertidumbres ante declaraciones del vicepresidente de CORFO cuando estimó que esa entidad “ha sido exitosa con su compromiso de establecer las condiciones que cautelen el interés público, ayudando a restablecer la confianza de la ciudadanía en las instituciones de la República”.

¿Este convenio con SQM cautela el interés público? ¿Este proceso restablece la confianza ciudadana en el Estado y, más aun, en Soquimich? ¿Está todo claro respecto a cómo se entrega el litio? Muchas preguntas transitan en torno del presente y el futuro del litio chileno.

¿Qué tanto con el litio?

El litio es clave para que Chile pueda avanzar hacia el desarrollo. Así de simple. Otra cosa es que el país, o sus autoridades, hayan decidido otra cosa.

Como se sabe, el mineral blanco es estratégico por el uso que tiene en diversidad de productos que son esenciales para las sociedades modernas. Dicho de manera simple, el litio es esencial para fabricar pilas y baterías, medicinas, automóviles eléctricos (que las grandes corporaciones automovilísticas van a fabricar masivamente en unos años más), celulares, lubricantes, acumuladores termosolares, aleaciones en la fabricación de aviones o barcos, combustible para energía nuclear, y en la generación de energía.

Aquellos países que tienen industrias o caminan a crearlas, necesitan litio y por eso lo compran. En el caso de Chile, se dispone la venta, pero no el crear una industria aprovechando el valor del mineral. Así, como ocurre con el cobre, quienes están mandando en esta materia, mantienen la tesis de vender el recurso, es decir, exportar la materia prima para, luego, importar los productos manufacturados o terminados…con litio chileno.

Algo crucial es que Chile posee el 52% mundial de las reservas de litio en forma de salmuera y tiene el 30% de la oferta mundial.  El 90% de las reservas de litio chileno está en el salar de Atacama, el cual es explotado por la trasnacional Albemarle (ex Rockwood Lithium) y por Soquimich.

La actual hegemonía del sector privado y trasnacional se explica fundamentalmente en la preponderancia de un modelo extractivista, es decir, de priorización de explotación y exportación de la materia prima, y no de uso priorizado para una industria y desarrollo nacional. En esa línea, el experto Nicolás Chacón, de la Comisión de Minería del Partido Comunista, escribió que se trata de “crear el valor necesario y justo para el país, generando encadenamientos productivos y cadenas de valor en sus procesos, dejando de lado el modelo extractivista y centrando el desarrollo del litio en las potencialidades respecto a la energía, tanto de almacenamiento como generación”.

El contrapunto lo explicó el senador Alejandro Guillier, precisamente representante de la región donde está la reserva del “oro blanco”. “Los grupos rentistas (sector privado y trasnacional) no tienen interés en hacer cadena de valor o generar industrialización en Chile”, afirmó categórico. Añadió que “como controlan el acceso a los recursos naturales les basta eso para hacer su riqueza y cuando saturan el mercado prefieren irse (del país) a seguir haciendo negocios, en vez de encadenar a Chile en una dinámica de crecimiento más diversificada, sustentable, basada en ciencia, tecnología e innovación”.

Esto, evidentemente, está asociado a la concepción que se estima para el camino de fortaleza del país, más allá de generar recursos vendiendo materias primas agotables o metiéndose de lleno a la especulación financiera. Es el paradigma del modelo. Es así que hoy hay uno de corte extractivista, mercantilizado y privatizador, y varios economistas sostienen la posibilidad de avanzar hacia uno de desarrollo sustentable, solidario, productivo. Según la opción, el papel que se le asigna al litio.

En ese sentido, el ingeniero y estudioso del tema, Patricio Palma, sostuvo que “no podemos repetir historias como la del salitre, donde esa riqueza no fue usada en beneficio de todos, ni en el desarrollo del país. Un nuevo modelo de desarrollo debe tener como base la buena utilización de los recursos naturales. Hablamos del cobre, del litio, del mar, de la agricultura”.

Añadió que “por ejemplo, grandes empresas europeas del automóvil van a comenzar en unos años a hacer solo autos eléctricos y ¿cuáles son los componentes más importantes?, el cobre y el litio. Y los chilenos somos abundantes en ambos recursos. Pero los tienen los privados y las trasnacionales”. Lo gráfico de la situación que se presenta. Se sabe, por ejemplo, que trasnacionales como Mercedes Benz, Wolkswagen, Rosatom y Samsung están muy interesadas en obtener el mineral blanco.

En cuanto a la posibilidad de crear una empresa nacional, varios especialistas indican que el Estado tendría como ir invirtiendo y se afirma, desde el mundo de la minería y la academia, que hay profesionales y técnicos chilenos capacitados. Habría, por cierto, que entrar al tema del uso y la inversión en tecnología. Por lo demás, quienes propician ese camino, plantean que no es descartable que esa empresa de sector público llegase a convenios comerciales y de inversión con compañías privadas, pero todo sujeto a la planificación del consorcio estatal. En este marco, varios parlamentarios y organizaciones sociales plantearon declarar a Soquimich “empresa de interés nacional”, que significaría devolverla al Estado.

En una columna de opinión, un grupo de expertos (R. Briones, H. Bosselin, G. Gutiérrez y J. Zagal) sostuvo que “desgraciadamente, hasta ahora los productos del salar -como el litio- se exportan sin o escaso valor agregado, perdiendo así el país la posibilidad de generar ingresos muchísimo más altos que los obtenidos actualmente. Ha faltado una política de Estado ambiciosa y con mirada de futuro, que cautele el interés público con respecto a las enormes riquezas que tenemos en los salares. Estos fueron cedidos a la explotación de privados, sin control del Estado, sin captura de su renta, y peor aún, como el caso de SQM, realizando acciones al margen de toda regulación. Es el momento de pensar en el país”.

SQM sigue ganando

De acuerdo a reportes financieros, en el tercer trimestre del año pasado, Soquimich continuó obteniendo suculentas ganancias, sobre todo por su participación en el mercado del litio. De acuerdo a la estadística conocida, el consorcio tuvo utilidades por más de 112 millones de dólares en el periodo julio-septiembre de 2017. Eso significó un aumento de los ingresos del 10.8%.

Según información conocida, las ventas de litio que hizo Soquimich le habían reportado el año pasado casi 470millones de dólares de ganancias, un alza de 37.7%, vendiendo el litio chileno al extranjero.

Optimista, el gerente general de la compañía, Patricio de Solminihac, indicó que “en el mercado del litio seguimos observando un fuerte crecimiento de la demanda y hemos visto que los precios continuaron creciendo. Creemos que esta tendencia de precios debería continuar durante el resto del año hasta principios del 2018”, contexto en el que se produce el auspicioso convenio alcanzando hace unos días con la estatal CORFO.

Soquimich tiene negocios en Australia y Argentina, en el rubro minero.