El acoso callejero disfrazado de piropo. Los dichos desafortunados de Leonardo Véliz y el respaldo de algunas mujeres. Proyecto sancionador sigue en Congreso. 

Daniela Pizarro A. Periodista. No es la primera y seguramente no será la última vez que una persona (hombre/mujer) reclame por las críticas que generan, en la actualidad, los “piropos” o comentarios sobre el buen ver de alguna mujer. Como en la mayoría de los temas de abusos y de mujeres produce más escozor la denuncia que el delito, algo que se pudo ver en la discusión parlamentaria del proyecto de interrupción del embarazo en tres causales, donde la causal de violación fue un tope permanente para avanzar. En aquella oportunidad hasta se dijo que había que preguntarle al violador si se quería hacer cargo del “hijo”, entre otras barbaridades que dejaban en segundo plano al delito y a la víctima.

Lo mismo sucede con los abusos de los sacerdotes, donde quienes ostentan los altos cargos eclesiásticos en vez de velar por los abusados se muestran más preocupados de los religiosos que usan su posición para violar a menores, incluso los visitan y se encargan de que estén bien cuidados en los centros (monasterios o asilos) donde son recluidos como “penitencia” por el pecado (delito) cometido.

Situación similar viven los familiares y víctimas de la dictadura que por años han visto como los “pobres viejitos” (represores) presos en Punta Peuco gozan de beneficios, atenciones de excelencia y hasta piden indultos, al contrario los que claman justicia son tildados de “vengativos” y “odiosos”.

Uno de estos hechos asomó este miércoles pasado, cuando el ex futbolista, Leonardo “Pollo” Véliz, escribiera en su cuenta de Twitter: “Da miedo tirarle un piropo ahora a una mujer. Te puede caer una denuncia. Mientras tanto ellas muestran y muestran. Y uno no es de plasticina”.

No tranquilo con eso persistió y en la misma red social posteó: “A los maestros de la construcción los veo tristes y no es por el sueldo, es por la mordaza que pusieron a su creatividad del piropo” y aclaró: “Cuando digo ‘piropo’ es un halago a la belleza y no con otra intención. La grosería no está en mi manual del caballero. Es cosa de leer mi Twitter y Facebook”.

Los dichos del ex Colo-Colo una vez más deja a la víctima en el lugar de victimario y viceversa. Las mujeres son las culpables de ser acosadas en la calle y de ser violadas, porque “provocan” a los hombres que no se pueden controlar y son “obligados” a desatar sus instintos.

Lo peor de todo esto es que no son solo algunos hombres -autodesignados caballeros o galanes- los que creen en el piropo como institución, también hay varias mujeres que se sienten congraciadas frente a los desatinados e innecesarios comentarios. Prueba de ello es el debate que se generó en el matinal de Canal 13, Bienvenidos, -ya multado por exponer el informe ginecológico de Nabila Riffo- donde las panelistas Francisca Merino y Raquel Argandoña, se mostraron a favor de “adaptarse al machismo”.

“Yo voy a defender el piropo chileno, porque es parte de nuestra idiosincrasia. Lo que no defiendo es la vulgaridad”, indicó Argandoña, quien al igual que Véliz, le parece más feo el garabato o el tono que se utilice que la acción de acosar, en pocas palabras el acosador y violador debe cometer el delito con delicadeza y buenas palabras.

Frente a la escena el Observatorio del Acoso Callejero (OCAC) escribió en su cuenta de Twitter: “Definitivamente #Bienvenidos13 necesita informarse mejor sobre la violencia de género y sus distintas aristas. No les bastó con exponer a una víctima como Nabila. Hoy afirman que el acoso callejero es por cómo vestimos”.

“Escuchando cómo abordan el tema de acoso en  #Bienvenidos13. Pensamos que el debate había avanzado, pero vemos como retroceden en el discurso e indican que son ‘exageraciones’ o que ‘debemos acostumbrarnos al machismo’ ¿Qué pasó matinal?”, añadió el OCAC.

La careta de galán

Todos los tweets le acarrearon a Véliz un repudio masivo, por lo que el ex jugador pidió disculpas, pero enredó un poco más el asunto. Señaló: “Mis disculpas a las mujeres de Chile. Un tema sensible merece más delicadeza sin haber caído en la grosería. Esto pasa por ser soltero de verano”.

En síntesis el otrora mundialista, lejos de arrepentirse, argumentó que se siente solo y por ello está ávido de piropear en la calle, sin embargo solo se frenaría por el miedo a la denuncia. Aunque en los últimos días arremetió persistiendo con su teoría de la galantería y la tradición y concluyó: “Que los hipócritas y mojigatos digan lo que quieran, yo les digo: el piropo es reflejo del hombre chileno, ese hombre bueno y gentil, y jamás dejaré de piropear a las mujeres porque no persigo rebajarlas sino elevarlas”.

Algo similar pasó en estos días en Argentina con el popular cantante, Cacho Castaña –una suerte de Sandro, pero con menos talento- quien es más conocido por su fama de galán que por su calidad de músico, ya que ostenta romances con varias figuras del espectáculo transandino como la presentadora Susana Giménez.

Tan galán es Castaña que, a sus 75 años, llamó a las mujeres a entregarse y a gozar de la violación. Expresó: “Pienso que todas las mujeres pueden hacer de su cuerpo lo que quieran, como quieran, anda a saber qué piensan las mujeres. Hace años los poetas queremos saber qué tienen en la cabeza y nunca lo supimos, hagan lo que quieran, relájense… Si la violación es inevitable, relájate y goza. Es fuerte, es un refrán viejo que remite a muchas cosas”.

La declaración caló fuerte en ese país, donde el movimiento feminista es bastante más grande e incidente que el chileno y comenzaron a surgir los crudos testimonios de jóvenes que estuvieron cerca del artista, quien con la promesa de ayudarlas en el espectáculo abusó de varias de ellas. Todo apunta que sus declaraciones y los testimonios de sus víctimas lo llevarían a la justicia.

Tal como le ocurrió al ex vocalista de la banda Bersuit Vergarabat, Gustavo Cordera, quien en octubre de 2017, fue procesado por el delito de incitación a la violencia por sus dichos en una charla con alumnos de periodismo, el 8 de agosto de 2016, en la que afirmó que “hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo”.

En el fallo de la Sala I de la Cámara Federal se destaca que Cordera tuvo “una actitud de descrédito contra los derechos y la dignidad de las mujeres y los niños”. Además, el juez ordenó el embargo de 500 mil pesos del músico (un poco más de 16 millones de la moneda chilena).

Cordera, además, dijo ante los estudiantes que “es una aberración de la ley que si una pendeja de 16 años con la concha caliente quiera coger con vos, no te la puedas coger” y aseguró que “hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo porque son histéricas y sienten culpa por no poder tener sexo libremente”.

Las cifras del acoso

El Observatorio del Acoso Callejero ha realizado diversos estudios donde han podido concluir que el acoso sexual callejero es una forma de violencia de género transversal, que a pesar de ver el segmento de las mujeres jóvenes como el más vulnerable, es capaz de abarcar una amplia gama de la población de todos los géneros y edades. Además, la mayoría de la población se declara en desacuerdo con estas prácticas y estaría dispuesta a que éstas se sancionaran, en algunos casos hasta con medidas severas.

El acoso callejero es violencia de género porque, en particular cuando la víctima es mujer, es ejercido de forma absolutamente mayoritaria (el 99% de los casos) por un hombre o un grupo de ellos. Se destaca, además que, en el caso de víctimas hombres, en el 50% de los casos los victimarios son otros hombres.

En el año 2015 el OCAC hizo una encuesta  vía web a 3 mil 234 personas, entre 10 y 64 años, de todas las regiones del país. Entre los datos más relevantes encontrados está que las formas más recurrentes de acoso, superando el 90% de los casos, son los silbidos y otros sonidos, como besos, jadeos, bocinazos, y las miradas lascivas. Asimismo, el estudio arrojó que, en promedio, las encuestadas comenzaron a sufrir acoso a los 14 años.

Y se resaltó que tres de cada cuatro personas han sufrido acoso sexual callejero en Chile, en los últimos 12 meses. Es decir, un 75% de la población. En el caso de las mujeres, la cifra llegó al 85% y de los hombres al 55%.

Es por ello que en marzo de 2015 se llevó al Parlamento el proyecto de ley que sanciona estas prácticas patrocinado por las diputadas del Partido Comunista, Camila Vallejo y Karol Cariola; los frenteamplistas; Giorgio Jackson, Gabriel Boric y Vlado Mirosevic; la democratacristiana, Yasna Provoste, la socialista, Daniella Cicardini y la Pepedé , Loreto Carvajal. También respaldaron las parlamentarias de Chile Vamos Karla Rubilar y Marcela Sabat.

Dicha iniciativa se aprobó en la Cámara Baja, pero aun no comienza su discusión en el Senado.