La verdad es que todos estos espacios tienen el sello del pasado, cuando era inevitable en cualquier casa tener la tele encendida toda la mañana.

José Luis Córdova

Periodista

Pareciera que con el avión Caza 212 que cayó en el archipiélago de Juan Fernández en septiembre de 2011,  donde falleciera el popular animador Felipe Camiroaga y un equipo de TVN,  se inició el ciclo terminal de los matinales exitosos en la televisión chilena.

Cada día, desde las 8 de la mañana, en los cuatro canales principales se emiten espacios  similares que duran hasta el mediodía, pero no logran los rating de audiencia del pasado. “Buenos días a todos”, hoy es apenas “Buenos días”, pero no consigue acaparar el interés. ¿Faltan Mauricio Correa o el “Tata” Díaz?

Definitivamente Cristián Sánchez no llega a las alturas de Felipe, ni siquiera de Julián Efeilbaum o de Jorge Hevia del pasado y María Luis Godoy -hija de “La Regalona”- está muy lejos de Margot Kahl, Karen Doggenweiler y demás rostros que pasaron por ese mismo espacio.

En el Mega tampoco consiguen alcanzar los niveles de audiencia vespertino y nocturnos de cada jornada. Los cantantes Lucho Jara y la Maldonado hace ingentes esfuerzos por aparecer empáticos con “Mucho gusto”, pero la verdad es que son superados, incluso, por Kathy Salosny e Ivette Vergara, sin desmerecer a José Miguel Viñuela. Pero todo es “gusto a poco”.

Rafael Araneda en CHV tampoco reedita antiguos éxitos en la pantalla chica con un extenso pero estéril panel donde destacan los periodistas Karina Álvarez y Andrés Cañulef. No hay mucha atracción que digamos.

En Canal 13, Martín Cárcamo intenta suplir a Tonka Tomicic -de largas vacaciones y más presencia en spots publicitarios- con una serie de invitados y la “actuación” del periodista Polo Ramírez que supuestamente debería darle seriedad al programa, sin conseguirlo mayormente.

La verdad es que todos estos espacios tienen el sello del pasado, cuando era inevitable en cualquier casa tener la tele encendida toda la mañana. Al parecer el exceso de chanzas, risotadas y acciones de mal gusto les pasó la cuenta.

Las “novedades” serían las tarotistas, los chefs, actores de las teleseries y uno que otro “experto” relativamente interesante. Difícil en esas circunstancias mantener cuatro horas a la teleaudiencia pendiente de alternativas chabacanas, farsescas y hasta humillantes para el público, al mejor estilo de Don Francisco.

Mientras los matinales despliegan lo mejor de su “creatividad” resulta más edificante hacer zaping hacia La Red, UCVTV y Telecanal que tienen una programación un tanto más polifacética.