Es imperativo levantar una defensa maciza de las transformaciones de los últimos cuatro años que tienen un claro beneficio las familias chilenas.

Editorial El Siglo. Se abre un periodo difícil para el pueblo, los trabajadores y la sociedad civil, con la llegada de la derecha a La Moneda.

No cabe duda que vendrán tiempos de imposición de criterios y medidas regresivas, conservadoras, neoliberales, autoritarias y de priorización del mercado e intereses de poderosos grupos económicos y fácticos. Si bien el candidato de la derecha se quiso mimetizar en la agenda social, ahora saldrán los verdaderos contenidos de su programa y sus propósitos.

Las fuerzas democráticas, progresistas y de izquierda, sin duda, sufrieron una grave derrota electoral y que abre un periodo distinto en el país.

Por eso se ha planteado desde el candidato de la centroizquierda y otras voces del progresismo y la izquierda, que el primer objetivo en esta etapa es defender las conquistas sociales y civiles del pueblo, de los trabajadores, de las mujeres, de la diversidad sexual, de los pueblos indígenas, de la juventud y los estudiantes, de los pobladores, de la cultura.

Es imperativo levantar una defensa maciza de las transformaciones de los últimos cuatro años que tienen un claro beneficio para cientos de miles de familias chilenas.

En ese camino, es necesaria la conformación de una oposición democrática que asuma la defensa y promoción de los derechos conquistados y por conquistar, en beneficio de la inmensa mayoría del país.

No se pueden detener las demandas ni bajar las banderas en cuanto a nuevas conquistas sociales, económicas, políticas, culturales e institucionales. Las fuerzas políticas y el movimiento social deben continuar sus batallas por un Chile más democrático, justo y equitativo.

Eso, por lo demás, requiere del diálogo, el acuerdo y la unidad de todos los sectores progresistas y de izquierda, de todas y todos los que aspiran a más transformaciones y más cambios en beneficio de la calidad de vida de los trabajadores y del pueblo.

Deberá venir el análisis, la reflexión, la crítica y la autocrítica, la revisión, pero eso no debe congelar ni debilitar el camino de la defensa de los derechos de la gente, sino por el contrario, debe servir para fortalecer las ideas y las tareas que están por venir.

Es una hora difícil, que debe convertirse en una hora de lucha. Mañana se inicia un nuevo ciclo político que requerirá de inteligencia, generosidad, voluntad y compromiso, organización, unidad y mucho trabajo en distintos ámbitos.

Lo central es defender las conquistas del pueblo y trabajar por más y nuevos derechos.