La temática regional e internacional prácticamente no existió en la campaña electoral presidencial.

Hugo Guzmán

Periodista

1.-La temática regional e internacional prácticamente no existió en la campaña electoral presidencial. Los contenidos y propuestas en materia de política exterior estuvieron ausentes de los discursos programáticos de Alejandro Guillier y Sebastián Piñera. Salvo lo burdo de instalar percepciones como aquello de que el país se convertiría en un Chilezuela.

2.-Solo la presencia del ex mandatario uruguayo José Mujica para respaldar a Guillier y el respaldo del Presidente de Argentina, Mauricio Macri, a Piñera, pusieron sobre la mesa el factor internacional, pero en el tono electoral y comunicacional más que político/estratégico. En definitiva, el respaldo de un hombre de izquierda a la candidatura progresista, y de un personero de la derecha, a la opción conservadora.

3.-Ello graficó -aunque de manera tenue- lo que significa la elección presidencial chilena en el contexto de la región. Hace unos años que se comenzó a hablar del repliegue/derrota de gobiernos progresistas y de izquierda y de expansión de administraciones de la derecha. Eso tuvo su punto exaltable con la destitución de Dilma Rousseff en Brasil y la llegada del ultraconservador, Michel Temer y, en Argentina, la derrota electoral de Cristina Fernández y la instalación del derechista Mauricio Macri. Esos gobiernos conservadores se sumaron a los casos de Colombia, Honduras, México, Perú, Panamá, entre otros. Aunque se mantenían al frente de sus países fuerzas progresistas, de izquierda y socialistas en Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Uruguay. Una especie de equilibrada correlación de fuerzas regional, sobre todo en lo cualitativo de la incidencia de cada país y proceso.

4.-Chile hoy está a la puerta de sumarse a la lista de gobiernos de derecha en América Latina o de mantener una administración en el campo progresista y de izquierda. En eso tienen puesto los ojos muchas fuerzas políticas de la región y seguramente el Departamento de Estado de Estados Unidos. No es para nada menor el papel que pueda jugar Chile en la correlación de fuerzas en Latinoamérica y su rol, aunque modesto, en la política internacional.

5.-Hay que tener en cuenta que el próximo año habrá elecciones en Brasil, donde tiene grandes opciones Inacio “Lula” Da Silva, y en México, donde son reales las posibilidades de que triunfe el candidato progresista Manuel López Obrador, opositor al PRI y a la alianza socialdemócrata y de derecha que impuso el PRD y el PAN. En esa perspectiva, que en Chile sea Presidente Guillier o Piñera, tiene su gravitación. Son varios los temas comerciales, medioambientales, de peligros que asechan a los procesos transformadores, procesos de paz interna, políticas/proyectos sociales en contraste con planes mercantilizadores/privatizadores, los que están en juego, en lo que se debería incluir la manera que las administraciones de la región encararán las políticas agresivas y desestabilizadoras del gobierno de Donald Trump.

6.-Claro que por el desconocimiento que tiene la opinión pública y el mundo diplomático (aunque tanto Guillier y Piñera tuvieron algunos encuentros con embajadores y representantes de otras naciones) sobre el contenido de la política exterior en ambos casos, hay elementos de duda e inquietud. La política exterior de Guillier y Piñera está en un espacio abierto a la incertidumbre. Lo que no es secundario dado el escenario que se configura en América Latina y en el mundo.