Más allá de la estrategia electoral, el pueblo sabe que la derecha no ha compartido el imperativo diagnóstico de terminar con las desigualdades.

Daniela Rivas

Psicóloga

En la recta final de las elecciones presidenciales, las propuestas programáticas pasaron a tener el peso gravitante en la discusión política. En esto, no ha pasado indiferente los cambios en el tono de la propuesta de la derecha, siendo de un oportunismo político sin parangón: que políticas que han sido obstaculizadas por este sector durante todo el Gobierno, terminen siendo valoradas y recogidas por ese sector.

Más allá de la estrategia electoral, el pueblo sabe que la derecha no ha compartido el imperativo diagnóstico de terminar con las desigualdades. Para ella, la inversión social – expresada en leyes y presupuestos- para contar con derechos económicos y sociales, ha sido una traba para el crecimiento económico. Su propuesta de Gobierno, es la conocida receta de la “política del chorreo económico”.

Lo anterior refleja que la derecha no ha entendido que la preocupación sólo en el crecimiento económico fue generando en el país profundas desigualdades y brechas sociales y que, tras las elevadas cifras, se esconden realidades de vulnerabilidad de familias, mujeres, niños y niñas, trabajadores/as, comunidades y territorios completos, que reclaman urgente atención.

Para la derecha, la solución a estas problemáticas queda en la solución privada, ya sea en el núcleo de la familia o en el mercado. Mientras que, para un proyecto de centro izquierda, el Estado tiene un papel principal, pues a través de éste se promueven y generan condiciones para procesos redistributivos, con solidaridades generacionales, territoriales, regionales, etc. Con alianzas con el sector privado, sí, pero bajo condiciones claras, entre ellas, que con derechos sociales no se lucra, porque no son bienes de consumo.

Para la derecha, la comprensión de Desarrollo está basada en la competencia, sobrevalorando el esfuerzo individual, omitiendo las condiciones estructurales que impiden un desarrollo en igualdad de condiciones para todos. Por el contrario, para el proyecto de centro izquierda, la protección social,  la seguridad social y los derechos humanos, sociales, económicos y culturales son indivisibles al ser humano, pues a través de ellos se promueven condiciones para que todas las personas gocen de un buen vivir.

Para un proyecto de centro izquierda terminar con la desigualdad es central, por lo tanto, las soluciones deben ir en la línea de fortalecer el Estado, disminuir las brechas sociales, con resultados sostenibles en el tiempo, que beneficien al conjunto de la población, con una clara perspectiva universalista de la política pública, con atención a las comunidades y fortaleciendo los procesos de participación social.

Por eso los avances en la política deben analizarse con contexto y para alcanzar profundidad se deben generar nuevas condiciones en la institucionalidad y en el pueblo. Las transformaciones políticas y sociales se juegan hoy, esa es nuestra definición político ética, por ello, cada paso o decisión política que damos, tiene en el horizonte próximo el Chile justo, democrático y de derechos que los comunistas aportamos a construir.