El politólogo se refirió a cómo las grandes transnacionales de la comunicación usan complejos para mantener vigilados a los usuarios de internet.

Cubadebate. La Habana. “La información es hoy el petróleo de antes”, aseveró el periodista, catedrático y politólogo franco-hispano, Ignacio Ramonet, durante el espacio Catalejo de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), donde intercambió con colegas cubanos.

Ramonet se refirió a cómo las grandes transnacionales de la comunicación usan complejos sistemas de recopilación de datos y algoritmos existentes para mantener vigilados -vigilancia con vocación imperial- a los usuarios de las redes sociales y plataformas de Internet.

¿Desde cuándo se vigila?, pues analizando el contexto actual y la historia de la humanidad, desde hace muy poco, afirmó el también autor de textos como “Cien horas con Fidel y Hugo Chávez. Mi primera vida”.

“Es característico de la Modernidad la existencia de un Estado con un andamiaje administrativo organizado para mantener un escrutinio constante sobre la sociedad, como consecuencia de su interés por controlarla y representarla: inventariarla para ser el mediador en el alcance de la dicha de quienes la integran”, argumentó.

Un elemento reiterado en su más reciente título, “El imperio de la vigilancia”, donde refleja: “La idea de controlar es consustancial de la modernidad del Estado, bajo el pretexto de conocer a sus ciudadanos para ayudarlos”.

Pero hoy, no es el aparato burocrático y administrativo quien tiene la preponderancia en la vigilancia de la sociedad, sino las empresas privadas, quienes comercian con la información que voluntariamente ofrecen los usuarios en las plataformas de interacción del universo digital, explicó Ramonet.

Igualmente, advirtió que los internautas dejan trazos de lo que les gusta, lo que aprecian, del tipo de personas que conocen. “Cantos de sirena” de la persuasión que pasan por canales comerciales capitalistas y  tributan a una máxima: saber lo que haces y decirte lo que tienes que hacer.

“¿Qué podemos hacer para minimizar estos fenómenos?: primero, tener una mayor conciencia del uso que le damos al espacio digital; segundo; la necesidad de un ejército digital que defienda al Estado en ese micro universo, pues al nivel de informatización actual de las sociedades, los ataques del futuro serán electrónicos; así como la implementación de intranets”, expuso el investigador.

“Las tecnologías de la comunicación y la información se fortalecieron desde la invención de Internet. No solo las técnicas comunicativas, sino la propia configuración del mundo vieron un cambio radical en los últimos 25 años. La revolución comunicacional propiciada por la red de redes es similar a la creación de la imprenta o la escritura misma, porque cambia estructuras económicas, comerciales, educativas y modifica las relaciones sociales de muchos de sus usuarios”, concluyó.

Finalmente, Ramonet habló sobre el impacto de Internet en las campañas políticas y analizó el esquema comunicativo empleado por Barack Obama y Donald Trump durante sus campañas electorales. Según dijo, ambos supieron explotar el creciente impacto de las redes sociales frente a los medios tradicionales, “porque lo que antes llamábamos medios de masa ahora se están desmasificando frente a Internet”.

“Si tenemos en cuenta que Donald Trump tiene más de 40 millones de seguidores en Twitter y que los cuatro canales de noticias más importantes de Estados Unidos logran en su horario pico una audiencia en conjunto de solo 29 millones de espectadores, uno entiende una de las razones de la importancia que el actual presidente le ofrece a su perfil en esa red social”.

Cambiar patrones de consumo

Como parte de su recorrido por varias universidades y provincias de Cuba, el intelectual hispano-francés llegó hasta la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (UCLV). De acuerdo al destacado periodista, los crecientes problemas ambientales representan ahora mismo el desafío fundamental para la subsistencia de la especie humana. A su vez, alertó sobre la necesidad de cambiar los actuales patrones de consumo para frenar el calentamiento global y mantener una reflexión personal sobre el tema, pero también abogar por estrategias globales para enfrentarlo.

“El cambio climático ya no significa un fenómeno existente solo en teoría o en una suposición de un grupo de científicos. Donde uno vaya allí lo ve realizarse ante sus ojos y cada día especies de animales o plantas que han estado aquí por siglos corren peligro de desaparecer.  Esto es un problema de todo el planeta y resolverlo supone asumir una política y una diplomacia internacional de nuevo tipo, porque una nación sola no puede enfrentarlo con efectividad”, agregó.

Según dijo, otros de los principales rasgos del mundo moderno radican en la crisis financiera internacional y en la creciente tendencia a una pacificación global, “aunque eso no obvia la existencia de focos de tensión y el riesgo de nuevos conflictos armados”. Para el intelectual, este es un fenómeno muy importante, porque habla de la toma de conciencia sobre los peligros de las confrontaciones bélicas a gran escala.