Lautaro Carmona indicó que “Piñera va a usar, como lo ha hecho históricamente la derecha, campañas del terror y tergiversación”.

Hugo Guzmán R. Periodista. El diputado y secretario general del Partido Comunista, Lautaro Carmona, en entrevista con El Siglo apuntó al relacionamiento con el Frente Amplio y otras fuerzas, y opina que hay que ir “a un intercambio con respeto y fraternidad, con sentido autocrítico”.

De cara a la segunda vuelta Guillier-Piñera, asevera: “Si uno quiere recabar adhesión, tiene que escuchar la contribución del electorado que no apoyó a los candidatos de la NM”. Lamenta su derrota senatorial y dice que ese análisis “está abierto”; apunta que se debieron tomar aseguramientos internos, pero también para que el PS “de verdad cumpliera con la palabra comprometida”.

A esta altura, ¿cómo mira la derrota de la candidatura senatorial en Atacama?

La primera cosa que uno tiene que reivindicar o por lo menos instalar, es si era justo o no, que después de 44 años, después del golpe militar de 1973, el Partido Comunista se propusiera volver al Senado. Creo que, políticamente, y por el aporte hecho como bancada comunista en la Cámara de Diputados, con una mirada contribuyente al avance de la democratización del país, nos obligaba a plantearnos hacer un esfuerzo muy grande para volver a tener presencia en el Senado. Como no ocurrió, vamos a completar medio siglo sin que los comunistas estén en ese espacio de debate.

¿Un al debe, del Partido Comunista?

Es evidente. Luego habrá que preguntarse si el lugar era la mejor opción y lo mismo la candidatura. Eso puede estar abierto. Pero los resultados electorales anteriores indicaban que era el lugar donde la opción era más alcanzable. Ahora, siempre y cuando, y aquí está el punto, tomáramos todas las medidas de aseguramiento, tanto desde la dirección del partido, como con quien construimos un acuerdo, que fue la dirección del Partido Socialista. Incluso respecto a los otros aliados con los que constituíamos una lista parlamentaria. Creo que eso lo tenemos que revisar. Porque la mejor decisión, el propósito más noble, puede no alcanzar su realización plena, si no tomamos las prevenciones para que aquello que consideramos correcto, se pueda dar.

Está el factor del voto del elector.

Son los ciudadanos los que deciden, esa parte no me la voy a saltar. Un elemento es que no era un dato de registro que la derecha, en primera vuelta, marcara tan fuerte. Nunca antes, un candidato presidencial de la derecha había logrado ser primera mayoría en Atacama. Lo segundo, el surgimiento, la irrupción, de una fuerza democrática, antiderecha, antineoliberal, que logró una instalación con una influencia electoral que, también, superó cualquier expectativa de medición respecto a cómo se iba a comportar la ciudadanía. Me refiero a la irrupción del Frente Amplio. Eso es parte de un resultado electoral, eso no se puede controlar de antemano.

Como que chocaron los factores endógenos y los exógenos.

Está bien dicho así. Factores externos como lo que pasó con la derecha y con el Frente Amplio, junto a factores de dominio interno como son los aseguramientos que debiéramos haber tomado para que el PS de verdad cumpliera con la palabra comprometida en Atacama, como lo hicimos nosotros con ellos en el Maule y en Valparaíso. También cuestiones nuestras como partido, que las tendremos que ver. Hay que sacar enseñanzas. Estamos en condiciones de hacerlo con toda tranquilidad, porque el Partido Comunista logró cumplir uno de los grandes objetivos que no era fácil: mantener el tamaño proporcional de la bancada en la Cámara de Diputados, aumentar de seis a ocho parlamentarios. Si uno mira la irrupción del Frente Amplio, este tema nuestro es más valorable, el crecimiento de la bancada del PC.

¿En la próxima senatorial van a intentar de nuevo llegar al Senado?

Evidente. Si tenía fuerza y valor hoy, a medio siglo de estar excluidos, con mayor razón. El PC tiene que estar en todos los espacios de la batalla política, incluido el Senado. Eso es bueno para la democracia, somos una contribución necesaria, es una forma de concretar un planteamiento de la izquierda chilena y estoy seguro que en la próxima batalla vamos a redoblar las prevenciones, vamos a tomar medidas en las alianzas para construir un acuerdo.

¿En dónde está la prioridad ahora?

En el compromiso total y absoluto, de cada segundo, de lograr el triunfo presidencial de Alejandro Guillier en segunda vuelta. No es una tarea fácil, pero tampoco imposible. Siempre y cuando, primero, tratemos al electorado que hizo opciones por otras candidaturas en la primera vuelta, con absoluto respeto a la legitimidad de sus opciones.

¿Estamos hablando del Frente Amplio?

Del Frente Amplio, del Partido Progresista, la Democracia Cristiana, aunque ellos volvieron a la reconstrucción de la Nueva Mayoría; la gente que se vinculó a Alejandro Navarro. Sería un error no asumir que la gente que votó por esas propuestas, lo hizo con conciencia, hizo una opción a favor de las transformaciones, de la causa democrática, y también en función de ritmo, profundidad, intensidad  de los cambios. Si uno quiere recabar adhesión, tiene que escuchar la contribución del electorado que no apoyó a los candidatos de la Nueva Mayoría. Tenemos que ir a un intercambio con mucho respeto y fraternidad, incluso con sentido autocrítico, para coincidir y concordar cuestiones que sean importantes y le den una forma natural a favor de Alejandro Guillier. Tenemos que hacer mayoría, es así de simple. Lo que vale es tomar posición respecto a temas como las pensiones, la nueva Constitución, los deudores CAE y en eso se abordará la implementación.

Se produjo un debate, se habló de segmentos como restauradores de la Concertación, y otros más decididos en las transformaciones, ¿cuál es su mirada respecto a esa polémica?

Los números lo dicen todo, hay que mirar esta elección. Siempre que hay una elección presidencial y parlamentaria, lo que se hace nítido es lo que está en juego, en debate. Esta vez fue mucho más evidente, ¿si no, por qué tuvimos tantas candidaturas que representaban un sector que cuestiona el modelo neoliberal y se plantea una recuperación democrática, económica y de desarrollo? Si uno lee eso, puede ver las corrientes de opinión que constituyen fuerza clave para mantener el proceso de transformaciones y desde esa perspectiva el debate se transforma en tener voluntad o no tener voluntad para hacerlo. La fuerza de los hechos plantea avanzar hacia transformaciones que recuperen una sociedad democrática. Ahora, puede haber visiones nostálgicas.

Se instaló un cuadro algo revuelto. ¿Se revisarán las coaliciones, las políticas de alianzas, cómo mira el PC el panorama hacia adelante?

Un ejercicio que debe hacer cada partido, y nuestro partido, después de la elección presidencial, es ver cuál es la columna vertebral de las ideas fuerza más importantes en el plano programático. Eso articula una propuesta de sociedad y objetiviza las cosas. Si tienes coincidencia en el tema de terminar con las AFP, por ejemplo, ahí tienes un punto objetivo de buscar que la coincidencia se manifieste en una acción. Eso vale en cuanto a educación, vivienda, salud pública, Isapres. Son muchos temas de punto de quiebre respecto a terminar con las manifestaciones del modelo neoliberal y pasar a un modelo democrático y de sociedad inclusiva. Creo que en todo eso tendremos coincidencias con los partidos de la Nueva Mayoría, y también en grandes trazos con otros partidos que no están en la Nueva Mayoría.

¿Cómo ve esas declaraciones de Piñera de comparar a Guillier con Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, decir que Guillier instala el odio, la violencia?

Yo creo que ese discurso está dedicado a los votantes de José Antonio Kast. Me da la impresión que Piñera no tiene garantizado ese voto de Kast, de la ultraderecha, del militarismo más duro. Luego, debe estar la pretensión de una campaña del terror que llegue a un sector más vinculado al centro. Pienso que Piñera va a declarar y a actuar como representación del sector político más reaccionario y más cavernario del punto de vista de la apertura a nuevas ideas. Va a usar, como lo ha hecho históricamente la derecha, campañas del terror y tergiversación, en la medida que lo crea aconsejable. En un mundo más globalizado, con más acceso a la información de fuentes directas, lo que le va a costar a Piñera eso, es una reacción muy contundente de reproche. A nadie le gusta que alguien, por controlar el dinero y los medios de comunicación, trate a la opinión pública como una manga de gente que no piensa, que no tiene discernimiento, que un candidato los va a llevar a catástrofes. Noto una preocupación de sacar a votar a la gente más militarista, más reaccionaria, de la ultraderecha.

 “No tengo una militancia en razón del éxito que pudiera tener en tal o cual tarea”

¿Cómo está su estado de ánimo?

Siempre he tomado cada una de las tareas y misiones con la convicción de que es una contribución que ayuda a la lucha política de nuestro pueblo, que representa lo que es la pertenencia al Partido Comunista y trato de socializar la experiencia. Comparto el avance que logramos como bancada, y lamento, como lo lamentan mis compañeros, el que no hayamos logrado elegir senador. No tengo una militancia en razón del éxito que pudiera tener en tal o cual tarea, sino que las contextualizo en las grandes tareas que tiene el movimiento popular y dentro de eso el Partido Comunista.

Usted deja la Cámara de Diputados en marzo. ¿Qué pasará con Lautaro Carmona a partir de ese momento?

Soy el secretario general del Partido Comunista, y eso va a significar que voy a tener una concentración casi total en las tareas del partido, vamos a direccionar sobre qué frente pondremos mayor acento, para lograr que el partido y su política tengan una incidencia mayor.

Comando de Guillier: “La presencia del PC, en unas horas, no estuvo evidenciada”

¿Entró al comando de Alejandro Guillier, qué está haciendo?

El comando tiene distintos espacios. Hay una colegiatura colectiva, encabezada por el presidente del PS (Álvaro Elizalde), y cinco destacadas líderes mujeres, donde nos representa muy bien Camila Vallejo. Luego hay un equipo que se llama Territorial, que ve el día a día, ve la campaña en detalle, que encabeza Andrés Santander, secretario general del PS. Por la DC está Fuad Chahín, que es uno de los dirigentes nacionales, y hay dirigentes radicales y del Partido por la Democracia. En representación del Partido Comunista, y como secretario general, participo de ese trabajo. Hacemos trabajo colegiado, así que el seguimiento de esa labor la haré junto a Juan Andrés Lagos.

¿Están superadas las molestias, los roces, que hubo en torno del nuevo comando?

Con las vivencias y la madurez que tiene la conducción de nuestros dirigentes, las molestias -más que representación de estados de ánimo- son de opinión, de juicios críticos, más que animosidades o cosas que se pudieran descontrolar. Es evidente que hubo horas en que no era claro cuál era la presencia del PC en este ajuste del equipo de campaña. Bueno, ahora está la destacada presencia de Camila Vallejo. No olvidar que es una diputada con una gran votación, que permitió elegir a un segundo diputado, Amaro Labra, en una zona donde la votación del Frente Amplio fue muy grande. La figura de ella puede ser una gran contribución para empalmar con el FA, porque tiene tejidos construidos. Eso, la presencia del PC, en unas horas, ya sea por omisión, por lo que fuere, no estuvo evidenciado plenamente. Hoy es clara la presencia que tenemos allí con Camila; estaba antes la presencia de Daniel Jadue a nivel de coordinación de alcaldes y concejales; y en este equipo más central de territorio, mi presencia, trabajando de conjunto con Juan Andrés, que ya tiene una experiencia en el comando.