Hubo grandes sorpresas. Las tensiones que persisten. Las condicionantes que pone el logro del Frente Amplio.

Pablo Monje-Reyes

Analista

El proceso electoral que recién vivimos trajo distintos resultados en cada uno de los niveles de elección. En el caso de la elección presidencial, se dará la segunda vuelta entre Alejandro Guillier y Sebastián Piñera. Como todo el mundo lo esperaba. Pero con grandes sorpresas. Piñera sólo logra el 36,64% de los votos (2.417.216). Resultado que estaba por debajo de sus expectativas y que lo sitúa en una trama de acciones políticas difícil de resolver para enfrentar la segunda vuelta. Kast logra 7,93% (523.213) resultado positivo para el discurso conservador y militarista del candidato de ultraderecha.

En el caso de la DC logra un 5.88% de los votos (387.780), muy por debajo de lo que consiguió su lista parlamentaria: 10,28%. Esto muestra que la votación de la DC en casi un 50% se fue a otros candidatos presidenciales. Para MEO fue una derrota; logró un 5.71% de los votos (376.471), por debajo de Carolina Goic, ocupando el sexto puesto en estas elecciones.

Alejandro Guillier candidato independiente apoyado por el PRSD, PS, PPD y PC logra el 22.70% de los votos (1.497.118) logrando pasar a segunda vuelta. Resultado que permite despejar a lo menos dos cuestiones principales. Primero, el proyecto que encabeza debe darle continuidad al procesos de reforma iniciado por el Gobierno de la Presidenta Bachelet. No cabe la menor duda. Segundo, que los electores de centro izquierda son muchos más que la derecha neoliberal anti reformas. La pregunta que surge es: ¿Por qué no se logró mayor votación? Porque existen tensiones reales al interior de la socialdemocracia, que fueron artífices de la transición, llamados los autocomplacientes; han sido quienes en todo momento quisieron restaurar la política de los consensos con la derecha.  Tanto en los cuatro años de gobierno y ahora último, en la campaña presidencial. Esto fue un límite, un escollo difícil de saltar. Las propuestas de mayor profundidad de cambio institucional, como cambio al sistema previsional y terminar con las AFP, 100% de gratuidad en educación superior, cambio al sistema de seguro de salud privado a uno dirigido por el Estado y cambio de la Constitución con asamblea constituyente. Son y han sido temas aceptados por el pueblo de Chile, pero en el debate interno de la fuerza de la Nueva Mayoría han sido excluidos por los autocomplacientes. Logrando que estas demandas sentidas por la sociedad chilena, sean abordadas por el Frente Amplio y logren el resultado que obtuvieron.

La sorpresa es el Frente Amplio con Beatriz Sánchez que logró 20.27% de los votos (1.336.824) quedando en tercer lugar. Con este resultado, el FA logra instalarse en la escena nacional como una tercera fuerza real y que condiciona con todo la segunda vuelta presidencial. Condiciona por un lado, con sus propuestas programáticas para que sean parte del programa de A. Guillier y, por otro, el resultado parlamentario al elegir 20 diputados y un senador los coloca como un actor negociante real de las próximas reformas en el Congreso. No obstante, tienen la responsabilidad política de actuar en consecuencia con su programa y su electorado que pide más avance a las reformas. No cabe duda que una parte importante de quienes votaron por ellos sienten que las reformas deben seguir avanzando y profundizándose. No lograron quedar en el segundo puesto, para ir al balotaje. Su apoyo es clave para que Alejandro Guillier sea Presidente y darle continuidad a las reformas. Lo saben. Por tanto, si diluyen su apoyo en discusiones de salones, sólo lograrán que Piñera y la derecha gobierne. Dejando atrás las reformas, como por ejemplo, la del sistema electoral que les permitió a ellos mismos transformarse en la tercera fuerza electoral del país. Tienen un gran desafío de actuar en consecuencia con el pueblo de Chile y avanzar hoy en más reformas. Simple, colocando en el centro las reformas principales y apoyando a Alejandro Guillier para un segundo gobierno que les dé continuidad y avance.