El candidato se refirió a las comparaciones que hizo Érika Olivera. Indicó: “Chile no es Venezuela, pero ¡cuidado!”. Lluvia de críticas, incluso, venezolanas.  

Equipo ES. Santiago. “A mí no me gustaría tener un país como Venezuela. Y lo digo sinceramente. No me gustaría que mis hijos vieran una realidad como la que vemos a través de los medios de comunicación, lo que están viviendo millones de venezolanos”. Esas fueron las incendiarias palabras de la ex maratonista y recientemente electa diputada de Renovación Nacional en el distrito 9, Érika Olivera, en referencia al proyecto político que representa Alejandro Guillier.

La miembro del comando de Sebastián Piñera, pese a que dijo que había que “quitarle el miedo a la gente”, porque aseguró que en la actualidad la centroizquierda “provoca temor”, sin pudor sembró el terror y arremetió contra Guillier y reafirmó la comparación con la nación bolivariana, en una línea propagandística conocida de la derecha, estableciendo comparaciones antojadizas y exacerbadas.

Olivera destacó que “es lo que veo para el futuro de nuestro país si seguimos así. Lo más probable es que vayamos hacia allá y eso es lo que yo como persona de esta sociedad no quiero eso para mi país, no quiero eso para Chile”.

Todos dichos que fueron respaldados por el candidato derechista durante esta jornada, aunque admitió que “sin duda Chile no es Venezuela”. Sin embargo, al tratar de justificar las declaraciones de la ex deportista recalcó que “nosotros representamos un camino que nos acerca al desarrollo. La Nueva Mayoría representa un camino que no nos acerca al desarrollo, nos acerca al estancamiento, a la inseguridad”.

“Desde ese punto de vista, Érika -que tiene la visión de una maratonista- está mirando al largo plazo”, añadió el financista y remarcó: “sin duda que Chile no es Venezuela, pero ¡cuidado! los países no tienen comprado su futuro ni tienen garantizado su progreso”.

El magnate siguió en la línea de sembrar el terror e insinuó que para no convertirse en un país como Venezuela dependerá “de cada uno de nosotros, y los chilenos tendrán que decidir si quieren acercarse al progreso o al estancamiento. Eso está en juego en la próxima elección presidencial”.

Producto de ello los usuarios de las redes sociales comenzaron a recordar las comparaciones que hacían los sectores conservadores durante el Gobierno de Salvador Allende, cuando señalaban que Chile sería otra Cuba.

¿Desproporcionada comparación?

Tras las declaraciones reaccionó, entre otros, Sebastián Keitel, quien tiene varias cosas en común con Olivera, como por ejemplo su pasado en el atletismo, ser electo diputado por el distrito 9 y formar parte del comando de Piñera.

Keitel manifestó que los dichos como los de la otrora medallista son irrespetuosos con el candidato progresista. “No lo llevo a ese extremo porque sería una falta de respeto para Guillier, pero sí creo que con Piñera estaremos mejor”, aseveró.

En tanto, la también recién electa diputada de Revolución Democrática por el mismo distrito, Maite Orsini, expresó que la comparación de Olivera es una “irresponsabilidad tremenda”. “Es evidente que la realidad que tenemos en Chile es muy distinta de la realidad que está viviendo Venezuela y creo que se equivoca profundamente”, apuntó.

Incluso desde la oposición venezolana se molestaron con las comparaciones, ya que en Twitter fue tendencia el hashtag #Chilezuela a raíz de lo de Olivera.

El férreo opositor al Gobierno de Nicolás Maduro, Carlos Sánchez Nieto, actualmente refugiado político en México, indicó: “Patética la tal Érika Olivera, cuando comienzan hacer este tipo de comparaciones es porque no tienen argumentos. Chile y Venezuela son muy distintas, no traten de ganar con el miedo, ganen con propuestas, lo de Chilezuela es un mal chiste. #DerechaSinPropuestas rancios!”.

“Con propuestas se gana una elección, no haciendo comparativos que no tienen lógica, los dos países son muy diferentes”, resaltó.