Mirar desde lejos, un poco desde arriba. Ser espectadores; pasivos, complacidos, o cuestionadores. El contrapunto de bajar a la cancha, a la disputa.

Hugo Guzmán

Periodista

1.- Prácticamente todos los análisis electorales pronostican alrededor de un 60% de abstención en las elecciones de este domingo. Terminaron los comicios en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech) y gracias a una angustiosa prolongación de un día del proceso por la falta de participación, se validó la elección con 40% de sufragios. Menos del 20% de los trabajadores está sindicalizado. Varios Colegios Profesionales sufren la ausencia de afiliados. Ejemplos notorios de que una gran mayoría de chilenas/chilenos no está votando, no se está organizando y no está participando.

2.- Muchos de los que escogen esos caminos o los explican/justifican, apelan a la falta de educación cívica, el “deterioro de la política”, fallas en el sistema democrático, la baja conciencia política. Son elementos exógenos. Ciertamente reales.

3.- El asunto es que si aquello se enfrenta entrando a la cancha o instalándose en la tribuna. Porque ahí interpelan elementos endógenos. La reflexión interna, el estado de conciencia personal, la voluntad de cada una y cada uno frente a la posibilidad de adquirir un compromiso -incluso mínimo-, para hacerse responsable con lo que pasa/pase en su país, en su trabajo, en su sindicato, en su universidad, en su entorno comunitario. Estar/bajar a la cancha, o acomodarse en la tribuna de la sociedad.

4.- Estar en la cancha, por cierto, no es solo votar. Marcela Ríos, la Oficial del PNUD en Chile, escribió en una columna en La Segunda que “opinar es sólo el comienzo; votar permite traducir esa opinión en poder de decisión”. Hoy, el que se abstiene no opina, ni decide. El que vota, pero también el que marcha, el que se organiza, el que protesta, el que propone, el que entra a la batalla de las ideas, opina y decide una opción. La suma -con contenidos que también son parte de la disputa- es lo que va cambiando la cancha en que se juega. Decir que con esas acciones no se decide nada, es la subestimación extrema de lo que el pueblo hace. Los que se instalan en la tribuna de la sociedad miran desde lejos, un poco desde arriba. Son espectadores; algunos pasivos, otros complacidos, otros cuestionadores. Como alguien comentó, “hacer política” en Twitter, en los cafés o en cenas de amigos. Están los que pontifican, con la comodidad de no adscribir ninguna acción concreta. Nadie que quiera que todo siga igual, y nadie que quiera que todo cambie, está en la tribuna.

5.- En este periodo de la sociedad chilena, en este ciclo del sistema político, en esta circunstancia de la correlación de fuerzas, estar en la cancha es votar, marchar, debatir, cuestionar, proponer, activarse, organizarse. Como indican varios analistas, en eso radica lo que vendrá después, y no en esperar contemplativos en una tribuna, por exquisita y brillante que sea.