A continuación, una “guía” sobre los resultados a mirar con especial detención la noche del 19 de noviembre.

Ernesto Águila

Académico

Se dice que las elecciones no se ganan ni se pierden, sino que se interpretan. Ello tiene su cuota de verdad pues siempre hay alguna arista de los resultados a la cual aferrarse. Pero lo cierto es que las elecciones se ganan o se pierden. A continuación, una “guía” sobre los resultados a mirar con especial detención la noche del 19 de noviembre (19-N).

Lo primero a observar no es solo quienes pasan a segunda vuelta, sino la diferencia entre ambos candidatos. Si Piñera cruza el 40% de los votos en primera vuelta y aventaja por sobre un 15% de votos al senador Guillier -su más probable seguidor- la derecha tendrá buenas razones para estar satisfecha. Por el contrario, si la distancia Piñera/Guillier es de 10% o menos, la alegría será justificada en el comando de Guillier. Según la experiencia internacional -siempre hay excepciones- las segundas vueltas competitivas son aquellas en que la distancia que separa a los candidatos en primera vuelta no sobrepasa el 15%.

Luego está el orden de llegada de las fuerzas que no pasen a segunda vuelta. Para el Frente Amplio (FA) llegar tercero y un resultado más cercano al 15 que al 10% constituye un buen logro. Una razón para no celebrar es no alcanzar los dos dígitos y verse desplazado del tercer lugar (sea por MEO o la DC).

Para la DC, aunque pueda parecer modesto, llegar en cuarto lugar sería un buen resultado (por ningún motivo ser desplazada por MEO o Kast). Un motivo de alivio, más que de alegría, sería un resultado cercano a los dos dígitos y una baja no muy pronunciada en su bancada de diputados.

También será interesante observar algunos duelos emblemáticos en la DC, como los de Cornejo y Walker en la Región de Valparaíso, y de Rincón y Zaldívar en el Maule. Allí se juega la orientación más o menos progresista de la DC en el próximo período (y en la segunda vuelta). Lo otro a observar es el pulso senatorial entre el PS y el PPD. El PS enfrenta un escenario difícil y allí se juegan sus liderazgos futuros. En materia de diputados se espera que el PS obtenga un buen resultado y un triunfo de Fernando Atria en el distrito 11 potenciaría al ala más de izquierda del PS en la próxima etapa.

Para el PC, por su parte, es clave lo que ocurra en Atacama con la candidatura a senador de Lautaro Carmona y la posibilidad de crecer de sus actuales seis diputados. Por su parte, en el Frente Amplio un elenco en torno a los 10 diputados parece un buen resultado, donde será importante observar algunos pulsos internos para ver cuáles de sus sectores quedan más fortalecidos.

Finalmente, está la suma de parlamentarios entre la derecha, por un lado, y el mundo de la centroizquierda e izquierda, por otro. Se avizora un parlamento fragmentado, sin mayorías claras, en lo que es el comienzo de la configuración del nuevo sistema político chileno postbinominal.

Como se aprecia, no todo es “lucha interpretativa” en la próxima elección, también hay algunos datos duros en los cuales fijarse para saber quiénes son los reales ganadores y perdedores en la noche del 19-N.