Es un desafío grande, necesario y posible. Mucho se ha hecho ya en esa dirección. Hay que cumplir la tarea completa, ahora.

Juan Andrés Lagos

Periodista

En un escenario complejo; con nuevo sistema electoral; con el riesgo real de que la abstención sea “el protagonista” de las elecciones presidenciales, parlamentarias y de CORES, el desafío es bastante claro para las fuerzas progresistas.

Es seguro que habrá segunda vuelta presidencial, y la distancia entre Piñera y Alejandro Guillier en la primera, será un dato clave.

Pero esta abstención, que nadie puede predecir o proyectar en su real dimensión, también incidirá en los resultados de las elecciones parlamentarias y de Consejeros Regionales.

La diferencia entre los votantes jóvenes de los llamados sectores del barrio alto, y las comunas populares, es inmensa: arriba votan el 80%; abajo el 30% de los que pueden hacerlo.

Las mujeres de entre 30 a 55 años, en su mayoría jefas de hogar, sectores medios y bajos, que han luchado por una red de protección social y que reconocen en Michelle Bachelet su principal gestora (en el primer y segundo gobierno), no han tomado definitivamente una determinación de ir a votar. Y si lo hicieran, su candidato más cercano es Alejandro Guillier.

Pero, esa determinación de votar, no la han tomado definitivamente.

Los jóvenes, desde los 18 hasta los 40 años, también sectores medios y bajos, tampoco han decidido ir a votar. Y no reaccionan a “llamados épicos”. Son personas que valoran la diversidad en todos los aspectos; las oportunidades de trabajo y empleo igualitario; el valor de la oportunidad en lo  individual; el arte y el deporte.

Varios partidos de centro, progresistas y de izquierda, perdieron en las municipales pasadas cerca de 800 mil votos en total. DC; PC; PS y PPD. Eran votantes de estos partidos, pero todo indica que tienen más que una razón para mantener una postura muy crítica, y tampoco han decidido votar.

¿Cómo llegamos a esta situación?: Explicarse este hecho de gran profundidad, es de primordial importancia luego de este clave proceso electoral que puede tener impredecibles consecuencias sociales, políticas y culturales.

Por eso, la tarea de las tareas (en primera y en segunda vuelta) es incidir para que estas centenares de miles y miles de personas vayan a votar por las y los candidatos del Partido Comunista y de las fuerzas de izquierda; y por Alejandro Guillier en primera, y en segunda vuelta.

La votación que se obtenga en las elecciones parlamentarias y de CORES, será un dato clave. Será el piso básico para la segunda vuelta presidencial. Pero también la votación que se obtenga en la primera vuelta presidencial, será determinante.

Quienes creen que, exclusivamente, y sólo instalando una imagen por arriba de unidad de la centro-izquierda es suficiente, no conocen lo que realmente ha pasado en Chile en los últimos años. Eso será muy necesario, pero en ningún caso, suficiente.

Hay que disponerse a una tarea de infantería; territorial; en las redes poblacionales, comunales y regionales. También en las redes virtuales. Hay que trabajar fuerte y duro para que ese multitudinario mundo social chileno se movilice y vote por nosotros, los que queremos seguir adelante con las reformas; los que recogemos el legado del gobierno de la Nueva Mayoría y de la Presidenta Bachelet.

Es un desafío grande, necesario y posible. Mucho se ha hecho ya en esa dirección. Hay que cumplir la tarea completa, ahora.