Analistas estiman que un 50% de los ciudadanos no irá a votar en las elecciones de noviembre, cifra que puede aumentar en una eventual segunda vuelta.

Daniela Pizarro A. Periodista. Con la implementación del voto voluntario en el país, el abstencionismo se instaló como el principal escollo para materializar una buena participación electoral de los chilenos. En las últimas cuatro elecciones, en promedio, el 50% de los ciudadanos optó por no sufragar. Las razones son diversas, sin embargo, la importancia que toma este tema a menos de un mes de las elecciones presidenciales y parlamentarias se torna relevante.

Los niveles de abstención para los comicios de noviembre, los factores de este escenario, la manera de revertirlo y la probabilidad de volver a la obligatoriedad, fueron temas que abordaron en entrevista con El Siglo el encargado electoral del Partido Comunista (PC), Pablo Monje, y el académico y analista político, Claudio Fuentes.

Según Monje la abstención en las elecciones presidenciales “va a bordear el 48% por lo menos, ya que esa es la tasa promedio de las últimas cuatro elecciones presidenciales” y recalcó que “no hay nada que indique que vaya a cambiar esa tendencia, porque es normal que haya este nivel de abstención en las presidenciales, contando con un 42% de participación de los inscritos”.

En tanto, Fuentes indicó que “es muy probable que tengamos una participación cercana a lo que fueron las elecciones de 2013, con alrededor de un 47% de participación electoral, con una abstención que va a bordear el 50%”.

Además, señaló que dicha cifra en segunda vuelta se puede acentuar, porque “si hay una percepción de que la elección está ganada, que es lo que pasó con (Michelle) Bachelet, este fenómeno (de la abstención) se podría dar” más ampliamente. Sin embargo, Fuentes dijo que “todo va a depender de la capacidad de movilización y el grado de acuerdo que exista dentro de la coalición de centroizquierda, porque si llegase a pasar a segunda vuelta (Alejandro) Guillier va a depender mucho de la voluntad de los partidos de movilizar a la gente para ir a votar”.

Basándose en la última votación presidencial de Michelle Bachelet y Evelyn Matthei, el académico recordó que “ahí el problema fue que la derecha se abstuvo de ir a votar porque dio por perdida la elección”.

Por tanto, Fuentes aseguró que para que los ciudadanos participen, en primer lugar “los partidos de la Nueva Mayoría se deben sumar a votar por el candidato o candidata que pase a segunda vuelta” y en segundo término “el Frente Amplio, también, se debe movilizar, porque eso va a ser el determinante para la gente”.

Asimismo, el especialista, afirmó que si persiste la decisión de la ciudadanía de no ir a sufragar, el favorecido será “Sebastián Piñera, porque él va a tener una capacidad mínima de movilización” e insistió en que “la elección depende de la capacidad de movilización de la centroizquierda”.

Quiénes no votan

La abstención es una medida que puede marcar de manera transversal a la ciudadanía, pero hay sectores socioeconómicos y geográficos en donde se intensifica. Pablo Monje manifestó que “son los sectores populares, fundamentalmente, los que no van a ir a votar, los sectores menos educados, en contraparte con las clases acomodadas donde siempre votan, ahí están las tasas más altas de participación juvenil, por ejemplo”.

En sintonía con esa definición, Claudio Fuentes explicó que “en zonas urbanas y en la Región Metropolitana, principalmente, son los sectores populares, los más pobres, los que votan menos, a diferencia de las clases altas, medias, medias altas”. Mientras que “en regiones en los sectores rurales o en los sectores de nivel socioeconómico más bajo votan más, por un tema de tradición”, añadió.

El analista enfatizó que los factores para no sufragar son diversos. Subrayó que “uno es el tema de la educación, está demostrado que mientras más escolaridad tienes más es la propensión de ir a votar. Otro factor es la falta de oferta política, es decir, cuando hay elecciones donde más o menos se sabe quién va ganar, porque no hay incentivo, no hay una tensión  electoral que anime a la gente a ir a votar”.

¿Voto obligatorio?

Esto reaviva el debate de volver o no al voto obligatorio. Monje expresó que “la obligatoriedad corresponde, no creo en el voto voluntario, porque es el deber del ciudadano el que debe primar”.

Apuntó que “la derecha, la ciudadanía y los medios de comunicación dirían que es pésimo tener voto obligatorio, porque ellos venden la idea de la libertad, de la decisión individual”, y enfatizó que “eso es evidente, porque a los sectores conservadores les conviene que la gente no vaya a votar, ya que así pueden seguir gobernando los mismos en una democracia de clase como es la actual”.

El encargado electoral del PC sostuvo que “lo importante tener un sistema de voto automático obligatorio, pero con la posibilidad de desafiliarse del padrón”.

Fuentes aseveró que “el impacto político de volver al voto obligatorio sería muy relevante, haría que aumente la incertidumbre de las elecciones, en el sentido que como habría una masa electoral mayor, sería más difícil predecir quien es el ganador”.

“El voto obligatorio haría que el tipo de campaña cambie. Hoy los candidatos saben quiénes son los que votan más, saben el rango etario, los sectores socioeconómicos, se puede, incluso, geo-referenciar donde están las masas de votantes y, por lo tanto, con un voto obligatorio eso te obliga a cambiar los estilos, a enfocar en otros sectores, a preocuparte, por ejemplo, de las agenda de los jóvenes”.

No obstante, el académico expuso que “el voto obligatorio es muy improbable que pueda aprobarse, porque para los que están en el poder no les conviene tener una masa electoral que no puedan controlar, lo que significaría, además, campañas muchísimos más caras, en cambio ahora tienen los nichos acotados”.

Elecciones Presidenciales 2013

Participación primera vuelta: 49,3%

Abstención: 50,6%.

Participación segunda vuelta: 41,1%

Abstención: 58,21%.