Vamos a refrescar la memoria a quienes pueden haber olvidado la magnitud de la ayuda que Cuba envió con motivo del terremoto en Chile de 2010.

Miguel Lawner

Arquitecto

El huracán Irma golpeó severamente la costa norte de Cuba, provocando enormes daños en la infraestructura vial, eléctrica y portuaria, así como a la agricultura. El número de víctimas fue mínimo, gracias a la oportuna y eficiente evacuación de un millón de personas, la mayoría de las cuales recibió refugio en casas particulares, expresión conmovedora de los altos niveles de fraternidad alcanzados por una sociedad donde no se incentiva el consumismo ni el individualismo.

Los medios de comunicación chilenos compitieron en enviar corresponsales a cubrir el paso del huracán por Miami. Lo esperaron antes de su llegada, lo cubrieron durante horas y lo acompañaron en su recorrido por la península de Florida. En cambio, la información respecto a los daños originados en Cuba fue mínima o simplemente inexistente.

No escuché ninguna declaración oficial del Gobierno expresando su solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Cuba. Ignoro si se ha enviado alguna ayuda oficial a un país hermano golpeada por un desastre tan devastador, todo lo cual francamente me avergüenza.

Vamos a refrescar la memoria a quienes pueden haber olvidado la magnitud de la ayuda que Cuba nos envió con motivo del terremoto ocurrido en Chile el 27 de Febrero de 2010.

Como es sabido, el sismo dejó graves daños en nuestras instalaciones hospitalarias. El presidente Piñera solicitó urgente ayuda al extranjero y varios países respondieron enviando hospitales de campaña: Brasil, España, Perú y Argentina, los cuales permanecieron prestando servicios entre uno a dos meses.

Cuba envió dos hospitales de campaña, que se instalaron en Rancagua y en Chillán. Fueron los primeros en arribar: el 2 de Marzo, es decir una semana después de ocurrida la catástrofe y como podíamos suponerlo, fueron los últimos en irse: a fines de Noviembre, por lo cual extendieron su ayuda por casi nueve meses.

Al despedir a la brigada rumbo a Chile, el presidente Fidel Castro -que aún estaba vivo- manifestó:“Nuestra Patria se solidariza plenamente y apoya moralmente el esfuerzo material que la comunidad internacional está en el deber de ofrecerle a Chile. Si algo estuviera en nuestras manos, desde el punto de vista humano, por el hermano pueblo chileno, el pueblo de Cuba no vacilaría en hacerlo”.​ Añadió que “de no ser por la experiencia chilena frente a los terremotos, sus construcciones más sólidas y sus mayores recursos, el fenómeno natural habría costado la vida a decenas de miles o tal vez cientos de miles de personas”

Las brigadas médica cubanas incluyeron 75 especialistas médicos que realizaron más de 134 mil exámenes, sobre 100 mil procedimientos de enfermería y unas 3 mil intervenciones quirúrgicas, beneficiando a 79.137 pacientes.

Su permanencia tan prolongada en Chile fue originada por el enorme aprecio que despertaron los médicos cubanos  entre los habitantes de Rancagua y Chillán, tanto por la eficiencia de sus servicios profesionales, como por el trato cariñoso con sus pacientes.

Muchas personas que permanecían por años en listas de espera de cirugía, vieron resueltas rápidamente sus urgencias. La relación con el personal de enfermería o de servicio fue igualmente apreciada.

Al despedir a los médicos cubanos, el director del Hospital Clínico de Chillán, Dr. Rodrigo Avendaño, destacó  así el aporte de la brigada en momentos particularmente complejos:

“Despedimos a la Brigada Henry Reeve de Cuba, con mucho afecto, porque su colaboración fue fundamental. Primero en la importante labor asistencial realizada en los días posteriores al terremoto y luego, con su ayuda en la resolución de listas de espera de especialidades, realizando más de mil intervenciones quirúrgicas a usuarios y usuarias de Ñuble. Durante ocho meses interactuamos con un equipo de excepción, que nos permitió conocer más de su cultura y compartir conocimientos, en un ambiente de camaradería y de solidaridad que por medio de estos representantes, demostró el Gobierno Cubano con nuestro país y en especial con Chillán”

Más aún, como consecuencia del aluvión ocurrido el 2015 en la Región de Atacama, la Brigada Médica Cubana retornó al país a prestar sus servicios con 15 profesionales de la salud, realizando atenciones en las comunidades de El Salado, Diego de Almagro y Alto del Carmen, beneficiando a casi 6 mil pacientes.

Una nueva tragedia golpeó ayer a otro pueblo hermano. Un terremoto en Ciudad de México. Esta vez, Michelle Bachelet envió un mensaje de solidaridad aprovechando su intervención en la Asamblea de las Naciones Unidas. También se conoció que una brigada de nuestros Topos, partió rumbo a México a colaborar en la urgente tarea de rescatar a las víctimas que aún pueden permanecer con vida aplastadas por los escombros.

Está muy bien. Así debe ser. El Gobierno y el pueblo mexicano han sido tradicionalmente solidarios con nuestras catástrofes como lo atestiguan las bellas obras donadas con motivo de los  terremotos de 1939 en Chillán y el de 1960 en Valdivia.

Pero con Cuba estamos hoy día en una gran e injustificada deuda. Me resulta inadmisible suponer que mezquinos prejuicios políticos pueden haber influido para una conducta tan reprochable de nuestro gobierno.

Confiamos.  Más vale tarde que nunca.