Documento oficial que define funciones del organismo de Inteligencia. Intervención en instalación de dictaduras en AL y creación de grupos terroristas.


Hugo Guzmán. Periodista. Contenta, Jeannette Campos, vocera de la Central Intelligence Agency (CIA. Agencia Central de Inteligencia, en español), contó que “tendremos una torta de cumpleaños” en Langley (en el estado de Virginia), donde está el edificio de la organización. La encargada de la Oficina de Asuntos Públicos de la CIA, dijo que el actual director del organismo, Mike Pompeo (nombrado hace unos meses por el Presidente Donald Trump) “cortará el pastel de celebración”.

Es que este 18 de septiembre, la Agencia Central de Inteligencia cumple 70 años de existencia. Jeannette Campos aprovechó para recalcar que “la CIA protege a Estados Unidos y refuerza la seguridad global”, en la línea auto asignada de este organismo de realizar operaciones en cualquier parte del mundo. Perfilando un lado noble de la entidad de Inteligencia y queriendo ligarla al pueblo estadounidense, la vocera afirmó que “somos una mezcla diversa de estadounidenses corrientes que logran cosas extraordinarias”.

Seguramente también habrá torta o alguna celebración en las Estaciones CIA que están esparcidas prácticamente por todos los continentes del planeta, la mayoría dentro de las embajadas de Estados Unidos. Finalmente, es un organismo legal dentro de la estructura del Estado de la potencia del norte. Tendrán que celebrar en la confidencialidad sus agentes y colaboradores secretos que laboran en cientos de países para recabar información y ejecutar operaciones, muchas de ellas encubiertas.

La Central Intelligence Agency fue fundada el 18 de septiembre de 1947, como parte de la nueva Ley de Seguridad Nacional, y fue continuadora de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), que operó desde la cúpula de la Inteligencia de Estados Unidos (EU) durante la Segunda Guerra Mundial. Fue impulsada por el Presidente Harry Truman. Desde un inicio, la idea fue que la mano de EU pudiera llegar de manera soterrada y efectiva a cualquier rincón del mundo para obtener antecedentes, datos, documentación, análisis, reclutar colaboradores, infiltrar o instalar agentes propios y efectuar operaciones de baja y alta envergadura.

La CIA depende, oficialmente y de hecho, solo de un Director Nacional de Inteligencia y del Presidente de Estados Unidos. Uno de sus dolores de cabeza es el Comité de Inteligencia del Senado, ante el cual varias veces los altos funcionarios de la entidad tuvieron que rendir cuentas y se estableció, por ejemplo, la realización de actividades ilegales (incluso para las leyes estadounidenses), operaciones encubiertas y acciones destinadas a derrocar gobiernos constitucionales. También la labor de académicos, investigadores y periodistas que están siempre atentos a la desclasificación de documentos secretos de la organización de Inteligencia.

Según datos publicados en 2013 por The Washington Post, en la Central trabajaban 21 mil 575 empleados y tenía un presupuesto de 14 mil 700 millones de dólares. Pero es un secreto realmente cuánta gente está al servicio de la CIA y el presupuesto asignado está bajo una situación de confidencialidad. Su personal, además, debe cumplir rigurosamente con minutas de confidencia, y quienes lo violen, pueden ser juzgados arriesgándose a altas penas de cárcel.

La CIA explica su labor

Según la página Web oficial de la CIA, su director y en definitiva sus funcionarios y agentes, tienen como misión recolectar “información de inteligencia a través de fuentes humanas, y por otros medios apropiados”. También evaluar “la inteligencia relacionada con la seguridad nacional” y proveer “la apropiada diseminación de tal inteligencia”. Así también “proporciona dirección general y coordina la recolección de inteligencia nacional fuera de los Estado Unidos a través de fuentes humanas de la Comunidad de Inteligencia autorizadas para realizar tal recolección, y en coordinación con otros departamentos, agencias o elementos del Gobierno de los Estados Unidos y aquellos involucrados en tal recolección, asegurando que se haga el uso más efectivo de los recursos y que se lleve a cabo con apropiada responsabilidad en cuanto a los riesgos de los Estados Unidos y aquellos involucrados en tal recolección”. Algo que deja un espacio muy abierto, es la realización, por parte de los miembros de la CIA, de “otras funciones y deberes relacionados a la inteligencia que afectan la seguridad nacional según instruya el Presidente o el Director Nacional de Inteligencia”.

En el documento oficial del organismo, se señala como alto objetivo el “despliegue de alta tecnología con propósitos de trabajos de inteligencia. Como una agencia separada, la CIA sirve como una fuente independiente de análisis de tópicos de interés, y también trabaja de cerca con las otras organizaciones de la Comunidad de Inteligencia para asegurar al consumidor de inteligencia -ya sean los funcionarios que dictan las políticas de Washington o el comandante en el campo de batalla- que reciba la mejor inteligencia posible”.

El texto formal de la CIA explica, en parte, sus actuales procedimientos para cumplir sus tareas creadas hace 70 años. Algunas de ellas: crear “centros especiales multidisciplinarios para dirigirse a asuntos de tan alta prioridad como la no proliferación, el contra-terrorismo, la contra-inteligencia, el crimen organizado internacional y el tráfico de narcóticos, el medio ambiente y la inteligencia del control de armas”. O sea, entremeterse en todo en muchos países.

También el organismo busca forjar “sociedades más fuertes entre las disciplinas de recolección de diferentes inteligencias y los análisis de todas las fuentes”. Asimismo, tomar “parte activa en los trabajos analíticos de la Comunidad de Inteligencia…produciendo análisis de todas las fuentes en el rango total de tópicos que afectan la seguridad nacional”.

También la CIA establece labores que contribuyan “a la efectividad de la Comunidad de Inteligencia, administrando los servicios de interés común en análisis imaginario y en una recolección de fuentes abiertas; y participando en asociaciones con otras agencias de inteligencia en las áreas de investigación y desarrollo de recolección técnica”.

Instalación de dictaduras y operaciones

La definición que hace la CIA de sus funciones y operaciones no deja duda de su accionar en el mundo y la manera en cómo puede incidir en procesos políticos, atacar objetivos, infiltrar, combatir grupos terroristas, criminales, pero claramente también, a gobiernos, partidos, movimientos, personalidades que considere que atentan contra la seguridad nacional de EU.

Hoy, de acuerdo a antecedentes que circulan por la prensa, medios informales, informes y denuncias de gobiernos y organizaciones sociales y políticas, por estudios académicos, informes del Senado estadounidense, y por todo lo reportado por Edward Snowden, antiguo funcionario de la Agencia de Seguridad Nacional de EU, indican actividad y acciones de la CIA en Afganistán, Irak, Libia, Rusia, naciones de la Unión Europea, Cuba y otros países de Latinoamérica.

En el historial de operaciones de este organismo está la comprobada actuación de sus agentes y colaboradores en los derrocamientos o asesinatos de los presidentes Jacobo Arbenz (Guatemala), Salvador Allende (Chile), Joao Goulart (Brasil), Patricio Lumumba (Congo), Kwame Nkrumah (Ghana), entre otros.

También en operaciones, invasiones y actos de desestabilización en naciones como Cuba (invasión de Playa Girón y atentados contra Fidel Castro), Nicaragua (apoyo ilegal y armado a la “contra” antisandinista), Argentina (apoyando actividades represivas, lo que incluyó la Operación Cóndor, destinada al exterminio de militantes de izquierda y luchadores antidictatoriales en países del Cono Sur), Chile (financiamiento del conservador diario El Mercurio y apoyo a grupos de la ultraderecha que atentaron contra el Gobierno de la Unidad Popular), Angola y Congo (efectuando acciones para evitar la independencia de naciones africanas y apoyando organizaciones de mercenarios), Irán (respaldo a grupos pro estadunidenses), Vietnam (formando parte de las operaciones contra las fuerzas independentistas y comunistas que finalmente derrotaron a EU).

Son conocidos los antecedentes que vinculan a la CIA con la conformación, desarrollo y dotación de armamento y tecnología a grupos ultrareligiosos y terroristas de países como Afganistán e Irak, que terminaron en organizaciones como Al Qaeda y el Estado Islámico.
En definitiva, a esta entidad estadounidense se la vincula a asesinatos, derrocamientos de gobiernos, golpes de Estado, financiamiento y entrenamiento de grupos paramilitares, operaciones encubiertas, desarrollo de tecnología para conspirar, promoción de acciones que incluyen la tortura e instalación de recintos carcelarios secretos, generación de inestabilidades económicas y ataques a objetivos que se consideran una amenaza para Estados Unidos.

En su estructura, de acuerdo a la información de actividades explicada por la misma CIA y reportes que circulan en medios de comunicación o investigaciones académicas, trabajan diplomáticos, funcionarios (analistas, burócratas), informáticos, ingenieros, secretarias, militares o ex militares, periodistas y comunicadores, científicos, médicos, bibliotecarios, tipógrafos, académicos.

De acuerdo a casos que en estos 70 años salieron a la luz pública, se sabe que en muchísimos países la CIA contó con el trabajo, apoyo y entrega de información y análisis de altos funcionarios de gobiernos, parlamentarios, empresarios, periodistas, dirigentes políticos, policías, militares, empleados, secretarias, narcotraficantes y miembros de grupos paramilitares.