Nathalia Aragonese y Daniel Contesse, protagonistas de “Cabros de Mierda” hablan sobre el film de Gonzalo Justiniano.

Agencias de Noticias. Santiago. Nathalia Aragonse y Daniel Contesse son los protagonistas de la película “Cabros de Mierda” que dirige Gonzalo Justiniano. Cuando fue el tiempo de la dictadura, ella era pequeña y él aún no nacía, pero asumieron en la película roles de un contexto social e histórico que reconocen a través de los testimonios de familiares o generaciones mayores.

Compartieron con la organización del FICVIÑA para relatar la experiencia de participar por primera vez en un festival internacional de cine, el simbolismo para Justiniano de participar por segunda vez con una película singular como la primera –“Caluga o Menta” en 1990- y disfrutar de la experiencia recogida de la película que participará en el Festival de Cine de Roma.

¿Qué significa para ustedes el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar?

NA: Es un encuentro absolutamente necesario. La vocación que se aprecia donde hay un amor y una pasión por la cinematografía que se aprecia en el programa que es contundente, donde se nota que hay una selección seria de trabajos y de contenidos, donde cualquier persona que se acerque a este festival es capaz de absorber la historia de la cinematografía chilena. Es muy importante para cualquier ciudad y país contar con el privilegio de una organización cultural como esta, es absolutamente necesario. 

DC: Los festivales de cine en Chile, sobre todo en regiones, están cumpliendo un rol importantísimo producto de la distribución de las culturas, porque el cine chileno es una industria que está en un crecimiento que no tiene parangón. En ningún momento de la historia el cine chileno había crecido como ahora. Se están haciendo cuarenta o cincuenta películas al año, pero que duran poco en cartelera y hay algunas que ni siquiera salen en cadenas comerciales. Se supone que no hay interés, pero los festivales de cine regionales están demostrando que no es así porque llenan salas, la gente tiene interés, hay debate. En esas instancias de difusión del cine chileno, el festival de Viña fue uno de los primeros, son cincuenta años de apoyo al cine chileno.

¿Cómo se sienten con la diferencia de edad y la generación que representan, distinta a la de Gonzalo y las personas que fueron testigos de la época que narra la película?

NA: Nos tomamos del oficio y todas nuestras herramientas con las fuentes necesarias para armar este relato, que no corresponde a nuestra época, pero sí a nuestro país. Además, es imposible no relacionarse, porque todo lo que me corresponde vivir o que me toca vivir como ciudadana en este país, es resabio de lo que se sembró en aquellos años. Lo que en la actualidad vivo, es consecuencia de lo que sucedió en esos años.

DC: Para mí hay una situación generacional, de la edad de los personajes que tiene que ver con la representación en la ficción que se da. También tiene que ver que la Nathalia y yo pertenecemos a una generación que vivió de manera indirecta o que no vivió la dictadura en Chile pero que, sin embargo, tenemos que hacernos cargo de esos procesos y de esos periodos históricos porque son parte de la historia: la historia de nuestros padres, de nuestros tíos, de nuestros abuelos. Somos de una generación distinta, pero lo interesante, -que es una de las cosas que aparece en la película- es que nos vinculamos con esa parte de la historia que si bien la vivimos de un papel secundario, no podemos desvincularnos. Se derriba el mito que uno no lo vivió, lo que no implica que yo pueda tomar mi posición y vivir esa historia desde el lugar mío. Hubo una generación que vivió la herida y nosotros somos la generación que tenemos a cargo la cicatrización. Si nosotros hacemos bien la pega, vamos a poder cerrar un episodio de nuestra historia. Y “Cabros de Mierda” es parte del proceso de cicatrización que tiene Chile consigo mismo.

Están formando parte de la historia del cine nacional, van a estar en los libros y aparecen  en los sitios digitales, ¿qué sensación les provoca esta película?

DC: Gratitud frente a las posibilidades que ha entregado la vida, gratitud frente a la gente que ha permitido hacer este tipo de trabajo: familia, profesores, el equipo, la gente que hacía luz, maquillaje, vestuario, etc. Me siento muy agradecido de la posibilidad de haber formado parte de este proyecto. Uno tampoco se puede olvidar de uno, no en el sentido del egoísmo, sino más bien darse gracias a uno, cuidarse y por permitirse ser parte de estos proyectos.

NA: Sí, a veces el arte tiene una parte bien ingrata y, por lo general, a los artistas les ha sucedido históricamente, en la historia del arte, que se ha reconocido en forma póstuma u otorga valor a una obra en otro contexto. Hoy estamos siendo súper dichosos y afortunados en tener una buena acogida y eso es gratificante para todo el equipo realizador, especialmente para Gonzalo que es su película. Es gratificante para nosotros que somos actores y siento que el público lo recibe con agrado, ahí está el pago de todo el trabajo.

¿Qué aprendizaje tuvieron de la dirección de Gonzalo Justiniano?

DC: Mucho, actoralmente fue el primer guía que nosotros tuvimos en el sentido que él estaba allí llamándote de la atención y te decía si ibas bien o que profundizaras o te corregía el camino. De repente uno como actor tiene aprehensiones y entiende la propuesta o autoría que uno hace como actor, pero una de las cosas que agradezco a Gonzalo es la capacidad de decirte “va por aquí” y entender que lo está diciendo en post del relato y no en contra de ti. Si el relato funciona, la actuación también funciona y estamos todos trabajando en equipo para un objetivo en común.

NA: El hacer, el ejercicio en sí mismo, a uno le deja muchas enseñanzas porque es la práctica y siento que con Gonzalo tuvimos la gran oportunidad de tener una práctica intensiva, porque era una película tremenda, muy profunda, con mucho contenido y creo se va aprendiendo de las distintas direcciones. Con Gonzalo tiene mucho que ver el azar, el juego y la cosa espontánea que se desestructura un poco y eso también a uno como actor le da un training bastante interesante, eso es muy particular de Gonzalo.