Días antes de actividad evangélica se organizó acción contra la Presidenta Bachelet, coordinada por pastor que milita en RN.

Hugo Guzmán. Patricia Ryan. Periodistas. La acción producida en la Catedral Evangélica el 10 de septiembre en contra de Michelle Bachelet, fue organizada y coordinada al menos tres días antes por varios pastores y simpatizantes evangélicos, principalmente de la Iglesia Metodista Pentecostal.

Los jerarcas se pusieron de acuerdo en convertir el Te Deum evangélico -que se supone sustancialmente religioso- en una arenga política contraria a las iniciativas legislativas impulsadas por el actual Gobierno. Para eso, miembros de estos grupos -o sectas como las llaman algunos- redactaron discursos y prepararon consignas para increpar a la Presidenta de la República. De acuerdo a versiones recogidas entre personas ligadas a los evangélicos, se indujo a integrantes -incluso familias- a que el día 10 se gritaran insultos a la mandataria.

Todo esto fue coordinado por el director de relaciones públicas del concilio de iglesias, Eduardo Durán, candidato a diputado por el derechista partido Renovación Nacional (RN) y cercano al aspirante presidencial de la derecha, Sebastián Piñera. En la operación montada se incluyó que precisamente -en punto contrario al recibimiento a Bachelet- cuando ingresara al recinto Piñera, recibiera una gran cantidad de aplausos.

En declaraciones a la prensa y en reuniones privadas, varios pastores evangélicos reclamaron que Durán y otros personeros ligados a RN, a la Unión Demócrata Independiente (UDI) y que en el pasado simpatizaron con Augusto Pinochet, modificaran el acuerdo respecto a la organización y contenidos del Te Deum.

Como ejemplo, en declaraciones al diario La Tercera, el pastor José Sánchez, del Ministerio Apostólico Manantial de Gracias, dijo que “nos impusieron la participación del candidato Eduardo Durán y la oración del obispo de Valparaíso (Dino Hormaechea)”, y Emiliano Soto, presidente de la Mesa Ampliada de los evangélicos, indicó que “hace dos semanas se confeccionó un programa que acordamos y sorpresivamente nos dimos cuenta ese mismo día en el altar, que había cambios no acordados por todos”.

Este hecho se produjo 48 horas después de que ex jefes de las Fuerzas Armadas y Carabineros difundieron una carta increpando a la institucionalidad del país, afirmando que no existe “el debido proceso”, exigiendo que permanezca funcionando el recinto de Punta Peuco donde está presos represores y colocando en duda los procesos judiciales contra violadores de los derechos humanos.

También, en días que diputados de la derecha y personeros de organismos como la Fundación Pinochet reivindicaron el golpe de Estado, cuestionaron la figura del Presidente Salvador Allende y hablaron de falta de garantías en el país. En una acción premeditada, el personero de derecha, José Antonio Kast, concurrió a La Moneda el 11 de septiembre para irse contra la figura de Salvador Allende, reivindicar la asonada militar golpista y acusar de violencia al gobierno de la Unidad Popular.

Agresión verbal

“Asesina” y “vergüenza nacional” le gritaron a la Presidenta de la República cuando llegó al templo evangélico.

Luego, principalmente el RN, Eduardo Durán, dedicó palabras confrontacionales respecto a iniciativas legislativas promovidas por el Gobierno de Michelle Bachelet, como la de interrupción voluntaria del embarazo por tres causales, matrimonio igualitario e identidad de género.

Durán espetó: “Hoy movimientos minoritarios han logrado instalar una agenda que ni siquiera cuenta con el respaldo mayoritario de la ciudadanía; identidad de género, matrimonio igualitario, despenalización del aborto, son sin duda leyes que no representan nuestros valores cristianos”.

El pastor y candidato derechista no dio cuenta de que esos temas tienen una aprobación arriba del 70% en todos los sondeos realizados y las legislaciones contaron con el voto mayoritario en el Congreso Nacional. Es decir, en su discurso distorsionó la verdad.

Dino Hormaechea, presidente del Concilio de Iglesias Evangélicas de Valparaíso fue otros de los orquestados en la operación del día 10. En una parte de su alocución, sostuvo en tono dramatizado: “Bendice los vientres de las mujeres embarazadas. Pedimos que acojas también a los miles de niños que en el futuro serán abortados, destruidos sus cuerpos por abortistas. Otros serán sacados, ahí en cesárea, nacerán vivos pero serán eliminados”.

De acuerdo a fuentes consultadas, en círculos de grupos evangélicos, sobre todo ligados a la derecha, se comentó con satisfacción lo ocurrido y se reiteraron insultos y cuestionamientos a la Presidenta de la República y las políticas públicas del Gobierno.

Intolerancia

Cuando terminó la actividad -que dejó de ser realmente una ceremonia-, Michelle Bachelet decidió no dejar las cosas en punto muerto. Cuando se acercaron a ella los pastores para despedirse, la jefa de Estado los encaró y les dijo que lo ocurrido no correspondía, que hubo un abuso. Se retiró molesta del lugar.

Días después, la mandataria aseveró que en Chile “no podemos permitir que las creencias personales, políticas, religiosas o valóricas nos hagan perder el respeto por los modos de convivencia cívica”.

Bachelet enfatizó que “las instituciones democráticas de la República sirven para unir al país y no corresponde usarlas como excusa para la división”.

Paula Narváez, vocera de La Moneda, declaró a la prensa que “nosotros fuimos invitados a un acto de oración por Chile, a un acto de oración por la patria, y no a un acto de campaña. Nosotros creemos que efectivamente este ha sido un acto que se ha excedido en algunos puntos”.

Agregó que “hubo opiniones que son claramente intolerantes y que no se condicen con el debido respeto a la diversidad de opiniones que debe existir en un país democrático como es Chile”.

En los cuestionamientos transversales a la operación montada por Eduardo Durán, estuvo la declaración de Ricardo Ezzati, Cardenal Arzobispo de Santiago. Dijo que “desapruebo todo insulto y toda mala palabra que se pueda dirigir. Eso no es aceptable en ningún ambiente”.

El jefe de la Iglesia católica declaró que “las autoridades y todas las personas merecen el más alto respeto. Sobre todo cuando uno está investido de una autoridad, debe tener el máximo respeto a todos”.

El presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, colocó en Twitter: “Repudiamos la falta de respeto a la Presidenta en Tedeum Evangélico; solidarizamos con ella”. Enfatizó que “la postura valórica del Gobierno representa a la mayoría” del país.

Aspirantes presidenciales del progresismo y la izquierda tuvieron palabras críticas por lo obrado el interior de la Catedral Evangélica. Carolina Goic, candidata del Partido Demócrata Cristiano, declaró que “quiero rechazar categóricamente los gritos que se le profirieron a la Presidenta de la República. Me parece que no es esa la forma en que se debieran comportar cuando estamos celebrando el mes de la patria, no corresponde a la altura de su cargo de la Presidenta de la República”. Añadió que “no nos hace bien instalar los fanatismos ni en lo valórico, ni en lo político, así no se construye un país en unidad, un país que tiene que ser diverso”.

Alejandro Guillier, declaró que “me pareció un poco excesivo (los gritos contra la jefa de Estado), sobre todo porque son ceremonias por la unidad de la patria” y aseveró que no se puede pretender “imponer a otros sus propias ideas”. Dijo: “Tiene que haber un poquito de reciprocidad y respeto por la Presidenta de la República”.

La candidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, recalcó que “hay ceremonias que son religiosas en templos religiosos, (pero) más allá de eso, a la Presidenta se le respeta y me parece inaceptable lo que pasó ayer”. “Cuando conocimos que uno de los pastores es candidato a diputado y se dio una especie de ‘aplausómetro’ respecto de quienes estaban presentes, creo coincidir con algo que dijo la ministra vocera de Gobierno, en que parecía más bien un acto político que una ceremonia religiosa”, añadió.