Dejaron un legado, sembraron una historia dentro del periodismo más popular, callejero, jornalero, inteligente, imaginativo y comprometido.

Hugo Guzmán

Periodista

1.- El Premio Nacional de Periodismo 2017 destinado a Alberto “Gato” Gamboa, trajo a la memoria de muchas/muchos la imagen, presencia y valoración de potentes profesionales de la prensa que se hicieron leyenda contando historias. Se apareció la pluma y la voz audaz, irreverente, aguda, prodigiosa, valiente, sensible y comprometida de Eugenio “Paco” Lira Massi, de Augusto “Perro” Olivares, de Mario “Chico” Díaz, de Carlos “Negro” Jorquera, entre tantos otros reporteros/articulistas de antaño.

2.- En los días que el “Gato” Gamboa era galardonado, se rindió un homenaje a los hermanos Gómez López, artesanos del reporteo vivaz, elocuente, profundo y de efecto social y político; Don Pepe y Mario. Así también, el Círculo de Periodistas le entregó un premio a la trayectoria al periodista Antonio “Toño” Freire, que además de destacarse en el ejercicio profesional, es uno de los que jugaron un papel en la pelea sindical/gremial de los periodistas para tener mejores condiciones laborales y de vida.

3.- Todos ellos y muchos más, hicieron periodismo creativo y hondo en medios ya clásicos como El Clarín, Puro Chile, la Última Hora, en la radiofonía popular y en los canales de televisión universitaria. Eran bohemios, desordenados, inventores de historias, transgresores, divertidos y hasta insolentes, como calificar en un titular de “viejos de mierda” a jueces de la Corte Suprema que conspiraron contra Salvador Allende. Tuvieron sus enemigos y detractores. Las cosas se pusieron cruelmente dramáticas cuando la derecha se vengó de ellos a través de los militares rastreros, lo que le costó la vida al “Perro” Olivares, una extraña muerte al “Paco” Lira, fallecer en el exilio al “Chico” Díaz y sufrir cárcel y torturas al “Gato” Gamboa y Don Pepe Gómez López. Muchos de sus compañeros y colegas fueron asesinados, hechos desaparecer, encarcelados, torturados y exiliados. La lista es harto larga.

4.- Que hoy se les esté reconociendo, con atraso o no, es porque dejaron un legado, sembraron una historia dentro del periodismo más popular, callejero, jornalero, inteligente, imaginativo y comprometido. Ninguno le hizo el quite a tener una posición política, en caminos que no siempre fueron despejados. Fueron directores, editores, periodistas, que los que empezaban los veían y trataban como maestros, como guías, como inspiradores. No eran meros administradores de páginas como lo son muchos hoy en los medios. Tenían pifias, cometieron errores, metieron las patas, de repente fueron algo arrogantes, pero no perdieron el sentido del periodismo destinado al pueblo, a la gente, al populacho como dijo Gamboa. Hicieron periodismo de masas. Parafraseando a Salvador Allende, que fue amigo y polemista con muchos de ellos, el Gato, el Perro, el Negro, el Chico, el Paco, Don Pepe, fueron reporteros y columnistas de trinchera, no de tribuna. Estaban en el lodo de la realidad, no en el mármol irreal.

5.- Algo que podría servir o ser más útil más allá de celebrar estos reconocimientos y recordar a estos ya viejos obreros del periodismo, es ir a las páginas que escribieron, quizá a algún audio que ronde por ahí, y conocer/reconocer el periodismo que hicieron. Porque esa disposición a meterse a contar las historias de la cotidianidad, de adentrase en los procesos, de dar cuenta de lo que realmente ocurre, de atreverse en el análisis y el debate, es algo que no debiera perderse con la excusa de las nuevas tecnologías para hacer periodismo. No se trata de la nostalgia de oler la tinta del diario de papel, sino de saber olfatear lo que ocurre con el pueblo, con la patria. Harto difícil.