Fallo consagra derecho de la mujer, establece que “la Constitución no le otorga al que está por nacer la categoría de persona” y amplía objeción de conciencia.

Agencias de Noticias. Santiago. A las 21 horas de la noche de este lunes se despejó la incógnita. El Tribunal  Constitucional (TC) dio a conocer el fallo, de 297 páginas, que contiene los argumentos de los 10 ministros que integran el organismo y que le dieron luz verde  a la ley que despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales: riesgo de muerte de la madre, inviabilidad fetal y violación.

El 21 de agosto pasado, seis de los ministros votaron en contra de los dos requerimientos que presentaron en contra de la iniciativa un grupo de senadores y diputados de Chile Vamos.

En el dictamen, el voto de la mayoría se divide en dos capítulos. En el primero se detalla la opinión mayoritaria a favor de la constitucionalidad del proyecto y en el segundo se aborda la objeción de conciencia. La mayoría de los integrantes del TC resolvió ampliar la que estaba garantizada en la iniciativa original sólo de manera individual.

“No necesita del estatuto de persona”

Uno de los aspectos relevantes del dictamen es que “la Constitución no le otorga al que está por nacer la categoría de persona. Ello no obsta a que sea un bien jurídico de la mayor relevancia”.

Los integrantes del TC ponen de relieve que su decisión la adoptan “desde la perspectiva de la Constitución” y no de “la religión, la moral o la política”, por ende no entran a “tratar el estatuto ontológico del nasciturus”.

“El que está por nacer no necesita del estatuto de persona y distorsionar todo el resto del sistema constitucional y legal para recibir protección”, señala el documento.

“La mujer es persona”

El fallo establece por otra parte que “la mujer es persona; como tal sujeto de derecho” e indica que “la madre no puede ser considerada como un instrumento utilitario de protección del no nacido”.

“El legislador no puede ir contra la mujer imponiendo su voluntad e incluso poniendo en peligro su vida o imponiéndole deberes más allá de lo que a cualquier persona se le exige”, se indica.

“La maternidad es un acto voluntario, que exige el compromiso vibrante de la mujer embarazada. No puede ser una imposición del Estado a cualquier costo de la mujer. Ella no es un medio. Además, cuando la Constitución ha querido hacer primar un derecho sobre otro o privilegiar intereses superiores, lo ha dicho expresamente”, sostiene el fallo.

Objeción de conciencia

En relación a la objeción de conciencia, se resolvió sacar la frase “profesional” en la introducción del artículo 119 ter presente en la norma original emanada desde el Congreso.

En este artículo se hacía alusión a que la “objeción de conciencia es de carácter personal y en ningún caso podrá ser invocada por una institución”. El TC decidió sacar de la norma la frase en “ningún caso” con lo que permitirá que instituciones puedan declararse objetoras a nivel corporativo.

“Ninguna ley puede disponer de las personas como un medio; a un punto tal que incluso a costa de tener que enajenar las propias convicciones que la definen como persona, cual recurso humano, sea puesta a satisfacer los deseos, apetencia o necesidades de otros”, señala el fallo.

“No se divisa razón jurídica alguna para restringir la objeción de conciencia solamente a las personas naturales”, se indica.

Riesgo de vida de la madre

El TC decidió mantener lo que estableció la norma en la causal uno, es decir, riesgo de vida de la madre.

“En caso de que la mujer requiera atención médica impostergable, quien haya manifestado objeción de conciencia no podrá excusarse de realizar la interrupción del embarazo cuando no exista otro médico cirujano que pueda realizar la intervención”, plantea.

Desechó, sin embargo, el texto a continuación, donde se establecía que “tampoco podrá excusarse si es inminente el vencimiento del plazo” establecido en la causal número tres, es decir, en caso de violación, donde se establecen 12 y 14 semanas para la intervención.