Mandatario de EU, tras los hechos de violencia racial ocurridos en Virginia el sábado pasado, dijo que izquierda fue tan violenta como la derecha.

 Agencia de Noticias. Washington. Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras la muerte de una mujer que fue atropellada cuando protestaba en contra de un manifestación de supremacistas blancos en Charlottesville, Virginia, el sábado pasado, encendió los ánimos  provocando fisuras entre sus aliados políticos y empresariales. Algunos perfilan que es una nueva crisis en su administración.

El mandatario culpó a todos los bandos por la violencia y tras la presión desatada, el gobernante reiteró su primera postura al acusar que la izquierda fue tan violenta como la derecha y que ambos compartían responsabilidades por la violencia desatada por neonazis, supremacistas y ultranacionalistas blancos, integrantes del Ku Klux Klan y milicias de extrema derecha en Charlottesville, Virginia. Los hechos dejaron una joven fallecida y 19 manifestantes heridos.

Trump sostuvo en la oportunidad que había “algunas finas personas” entre los neonazis y el KKK y que muchos de ellos protestaban de “manera inocente y legal”. Esta era la primera vez que un presidente justificaba el accionar de la ultraderecha racista en tiempos modernos.

Las opiniones del mandatario sorprendieron a las autoridades. Personeros y medios conservadores leales a Trump criticaron sus declaraciones.

El líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, condenó a los grupos de odio y remarcó que no hay buenos neonazis. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dio a conocer su repudio a los racistas blancos. Varios legisladores, además de los ex mandatarios Bush (padre e hijo) formularon declaraciones de condena a los grupos de odio.

Algunos medios publicaron en sus portadas mensajes de rechazo a las declaraciones. La portada del New York Daily News fue una imagen de Trump con el siguiente encabezado: Simpatía por los diablos.

The Economist le dedica dura portada

El semanario británico The Economist, en su última edición que se publicará este sábado, dedicó su portada a Donald Trump. En esta se muestra un dibujo del presidente en un fondo de color rojo gritando con un megafóno que asemeja una capucha del Ku Klux Kan.

“Es políticamente inepto y moralmente estéril”, señala el semanario en su interior.

En un adelanto de su edición que saldrá este sábado 19, The Economist titula que después del episodio en Virginia quedó demostrado que “Donald Trump no tiene idea de lo que significa ser presidente”.

Subraya también que al decir que había culpa de “ambos lados”, Trump “no dejó ninguna duda de cuál de esos lados que encuentra más cerca de su corazón”.

El medio destaca que “el señor Trump no es un supremacista blanco. Repitió sus críticas a los neonazis y habló en contra del asesinato de Heather Heyer. Aún así, su inestable respuesta contiene un terrible mensaje para los estadounidenses. Lejos de ser el salvador de la República, su presidente es políticamente inepto, moralmente estéril y temporalmente impropio para el cargo”.

En relación a la presunta “ineptitud” del presidente estadounidense, la publicación dice que “esta semana ha fracasado con las pruebas políticas más simples: encontrar una manera de condenar a los nazis. Tras haberse equivocado en su primera conferencia de prensa el sábado, el Sr. Trump dijo que se necesitaba el lunes y luego deshizo todo su buen trabajo el martes, uniendo brevemente Fox News y Mother Jones en sus críticas. A medida que los líderes empresariales comenzaron a renunciar en masa de sus paneles asesores, la Casa Blanca los disolvió. Sin embargo, el Sr. Trumpo obtuvo el respaldo de David Duke, ex Mago imperidal de Klu Klux Klan”.