Ponencia presentada en encuentro-taller político social. A debate opciones ante la crisis del régimen político mexicano y alternativa presidencial.

Mario Saucedo Pérez. Guadalajara. 1.- México se encuentra en una situación cada vez más grave y más crítica. Por una parte, la inseguridad, la violencia, la corrupción, la impunidad se extiende por todo el país y en distintos niveles del estado. Por otra parte,  las políticas neoliberales, que hoy se  concretan en las contra reforma y un panorama desolador en lo económico social: la falta de empleo, los bajos salarios, bajas pensiones y jubilaciones, la carestía, el abandono del campo, han llevado a qué sectores más amplios de la población vivan en la pobreza y en la extrema pobreza.

2.- El Estado mexicano se halla en un proceso acelerado de descomposición y degradación. Subordinado a los intereses de la oligarquía económica financiera internacional, fundamentalmente norteamericana, y ante la crisis capitalista en esta  etapa de la globalización neoliberal, amenazan con incrementar la explotación y el despojo de nuestro patrimonio. Y ahora, con el presidente de Estados Unidos, el multimillonario Donald Trump, las corporaciones multinacionales y los grandes empresarios se tornan más agresivos y voraces, profundizando con ello nuevas formas de dependencia y neocolonialismo.

3.- La estrategia de guerra contra el narcotráfico impuesta en el 2006 por EU a Felipe Calderón a cambio del respaldo de la Casa Blanca para usufructuar ilegítimamente la presidencia, estrategia continuada por Peña Nieto, convirtieron al país en el segundo más violento del mundo, después de Siria, país en guerra.. Nuestro país presenta un panorama desolador: decena de miles de muertos, más de treinta mil desaparecidos, secuestros,  extorsiones, violaciones y feminicidios, trata de personas, tráfico de personas y órganos, extorsión, pago de cuotas, robo en las calle, los  hogares, a carros y  transportes, en las carreteras. Miedo, desesperanza, temor generalizado, zozobra. Las libertades cercenadas y amenazadas por criminales coludidos con las autoridades: libertad de transporte, de diversión, de tránsito, de recreación, de trabajo, de propiedad. Está en riesgo la vida misma y la integridad de mujeres y hombres de todas las edades y todos los estratos sociales.

4.- Los últimos gobiernos neoliberales de priistas y panistas, hicieron del Estado el principal instrumento de acumulación de ganancias, de apropiación y despojo de los recursos públicos y del patrimonio nacional a favor de la oligarquía económica política internacional y sus socios nacionales. Su tan prometida  y reiterada prosperidad y la llegada del bienestar para las familias y el pueblo, han sido pura  retórica; las políticas neoliberales solo han profundizado de manera permanente la desigualdad social, la injusticia y la pobreza de la mayoría de los mexicanos.

5.- A la par de este proceso neocolonizador se hicieron presente, desde los más altos niveles de autoridad y mando de las fuerzas de seguridad, los intereses, las relaciones y las redes del crimen organizado. En los tres poderes y en todos los niveles, el Estado mexicano se fue convirtiendo en lo que actualmente es: un Estado criminal con ramificaciones y relaciones entre los grandes empresarios y financieros, extensiones de lavado de dinero que llegan a Wall Street y a la banca mundial. Y como parte de este  entramado se cuenta con la fuerte complicidad de varias agencias norteamericanas de inteligencia.

6.- La base de sustentación de este Estado criminal es la relación entre la clase política, grupos de grandes empresarios y financieros nacionales e internacionales y los capos y jefes de la droga y del crimen organizado. A partir del sexenio de Salinas de Gortari, se concreta esta nueva situación: la presencia de las relaciones e intereses criminales al más alto nivel del estado mexicano. Detrás del proceso de privatización, de los ajustes estructurales  y de la inserción en la globalización neoliberal, Salinas, familiares y altos funcionarios fomentan y promueven redes y relaciones criminales. Y desde entonces se asientan en el Ejecutivo federal. Y en los sexenios subsiguientes cambian las  preferencias por uno u otro cartel pero no su presencia y ni sus intereses en esos niveles. Fue un doble proceso: a la par de los ajustes estructurales en la economía y los cambios en las funciones y tareas del viejo Estado, el sistema económico se desarrolla a partir de estructuras que entrecruzan a la economía legal con la economía ilegal, la economía visible con la economía criminal.

7.- El crimen organizado, negocio con enorme  ganancias, se ha diversificado en distintas ramas de la economía y de la sociedad,  fortaleciendo su presencia y sus intereses a través de  vínculos con la clase política en la mayoría de las instituciones del Estado. Esa jugosa renta de las actividades criminales le ha permitido corromper y someter a autoridades y mandos. La impunidad va de la mano de este Estado corrupto, corrompido y corruptor. La otra cara de la moneda es la violencia generalizada por todo el país. El peso, el dólar, en el bolsillo del político o del empresario o del financiero, lavado en la bolsa de valores o en los bancos lleva la sangre y la desgracias de cientos de miles de víctimas de este gran negocio trasnacional. Situación agravada por la absurda guerra contra el narcotráfico impuesta por Estados Unidos y servilmente asumida primero por Calderón y continuada por Peña Nieto, provocando la angustia y desesperación de ciento de miles de familias víctimas de la guerra. La ruptura del tejido social ha sido una de sus consecuencias directas, entre otras.

8.- Los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa en los trágicos sucesos de la noche de Iguala de los días 26 y 27 de septiembre del 2014, son de las pruebas más claras y contundentes de cómo existen estrechos vínculos entre autoridades, mandos de seguridad y crimen organizado a nivel municipal, estatal y federal. Es la corroboración del Estado criminal que padece nuestra Patria. De ahí la resistencia del Gobierno federal a dar a  conocer la verdad, de ir a fondo y en serio en las investigaciones y aclarar qué fue lo que realmente sucedió. La demanda al Estado por la presentación con vida de los 43 normalistas sigue siendo lo primero y lo principal.

9.- El régimen político y su actual sistema de partidos se vienen descomponiendo de manera acelerada. En México no rige un Estado de derecho. Ante la inconformidad generalizada de  la sociedad por un gobierno corrupto y criminal, éste recurre a reprimir  y  violar los derechos políticos y los derechos humanos con mayor frecuencia. Nos encontramos ante un régimen cada vez más autoritario y represivo. Y, ante la falta de legitimidad, pretende ahora que se apruebe la ley de Seguridad Interior como parte de la tendencia a utilizar indiscriminadamente a los militares para el control social.

10.- Día a día se incrementa la represión a defensores de derechos humanos, dirigentes sociales y periodistas. El Gobierno no vacila en usar la fuerza legal del Estado y la ilegal de grupos criminales para mantener su función de garante de los intereses de los grandes empresarios y financieros. De servir, como Estado criminal, de instrumento para despojar a  las comunidades y pueblos, y entregar los recursos y riquezas que deberían ser de la nación y de los pueblos. Esta función del Estado criminal ha sido puesta en evidencia en numerosos casos: los normalista de Ayotzinapa; las masacres y ejecuciones extrajudiciales de Tlataya, de Apatzingán, de Nahuato, de Nochistlan, de San Fernando. Hechos criminales, incluso de lesa humanidad, cometidos por el Estado, unos y otros en asociación con delincuentes y sicarios.

11.- Este régimen político antidemocrático y autoritario, ha derivado en un ejercicio del poder sin legitimidad  y al margen del derecho. En un Estado que no garantiza la vigencia de derechos tan elementales como el derecho a la vida, a la seguridad e integridad, a la educación, a la alimentación, a la vivienda, a la salud. La transición democrática se estancó e incluso involucionó. Las instituciones electorales que deberían de garantizar imparcialidad, igualdad y objetividad son omisas y parciales, auspiciando las prácticas fraudulentas del régimen y en abierta complicidad con él. El fraude cometido en el Estado de México por el Gobierno de Peña Nieto es un adelanto de lo que están dispuesto a hacer para el 2018: mantener el proyecto neoliberal y el régimen de dominación político a como dé lugar y a cualquier costo.

12.- Es necesario y urgente una profunda transformación del régimen político. Una REVOLUCIÓN POLÍTICA de carácter DEMOCRÁTICO POPULAR. Una revolución que por la vía pacífica, transforme el régimen y que combata y desplace los intereses de la actual clase política dominante y de aquellos empresarios cómplices del actual Estado criminal. Que combata a fondo la corrupción y la impunidad en todo el Estado. Que haga efectivo el Estado de derecho. Que eche atrás las contra reformas y las otras políticas neoliberales. Que promueva políticas de igualdad, justicia social y equidad. Que respete y propicie el empoderamiento de la sociedad civil comprometida, como sujeto y actor fundamental para la transformación del régimen político. Que haga del país una nación libre, soberana e independiente. Una Patria Nueva.

13.- Las próximas elecciones en junio del 2018 representan una gran oportunidad para iniciar los cambios de régimen político dominante y establecer un Estado democrático en donde exista pleno derecho. Frente a la profunda descomposición del régimen político y sus graves implicaciones en la seguridad y bienestar de la sociedad;  ante la enorme corrupción y la lacerante impunidad que lo acompaña, sería un error político de profunda significación histórica  no preparar las condiciones para que la sociedad civil comprometida y las fuerzas políticas de oposición real, participen en las elecciones del próximo año y orientar su esfuerzo para ser mayoría, garantizando y defendiendo el triunfo de las fuerzas democráticas, populares y de izquierda.

14.- Es conveniente que la  organización y movilización para participar en estas elecciones lleve, además de una información y concientización del pueblo no organizado, un aprendizaje de las formas de lucha y acción de la resistencia civil pacífica para defender el respeto al sufragio e impedir un nuevo  fraude y una nueva imposición. Todo indica que el Estado mexicano está dispuesto a burlarse nuevamente de la voluntad popular como lo hizo en 1988, 2006, 2012. Lo que está en juego en la próxima contienda electoral es la posibilidad, más precisamente, la disyuntiva histórica o de iniciar el cambio de rumbo y dar comienzo al proceso de transformación del Estado y  las políticas neoliberales, o que el país continúe en su escalada de violencia, inseguridad, represión, corrupción e impunidad para desgracia de la mayoría de los mexicanos.  

15.- Existe en amplios sectores de la población un consenso acerca de que el PRI no puede seguir gobernando y de que no debe ganar las próximas elecciones, así como también la convicción de que no deben regresar los estafadores del PAN, ambos partidos de derecha y fielmente comprometidos en sus programas con las políticas neoliberales y con el régimen político dominante y su estado criminal.

16.- Ante la posibilidad de aprovechar la próxima coyuntura electoral para iniciar un proceso de transformación o quedarse al margen y correr el riesgo de que el PRI o el PAN ganen y continúen profundizando las políticas depredadoras, salvajes, entreguistas, sangrientas y represivas; ante esta disyuntiva, se presenta la opción de apoyar la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, como quien se encuentra en mejores condiciones para competir y ganar a las derechas neoliberales e iniciar la transformación del régimen político.

17.- Es la oportunidad de evitar que la derecha neoliberal y represiva siga en el poder. El triunfo representaría un paso muy importante, pero apenas sería el primer paso. Incluso, para asegurar este importante paso será necesario prepararse social y políticamente para derrotar al fraude, mismo que ya está en proceso. Incluso el gobierno norteamericano dejó ya en claro de que no aceptará un Gobierno de izquierda, populista dicen, al sur de su frontera. Será necesario, entonces, una gran fuerza social y política, para que por medios pacíficos y civiles, pueda evitarse una nueva imposición. Será la sociedad civil comprometida y en resistencia quién podrá ser el factor determinante para evitar la consumación del fraude.

18.- De la estrategia del Gobierno para mantener al PRI en el poder o incluso pactar con el PAN para evitar que gane una opción distinta a las derechas neoliberales, está la de trabajar la división de las izquierdas. La idea de un frente amplio opositor con el PAN o un cuarto polo sin posibilidad reales de ganar, abonan a esta estrategia de las derechas neoliberales y  pro yanquis.

19.- El posible triunfo de AMLO y la defensa consecuente por la sociedad civil comprometida para derrotar al fraude, será una primera etapa. Pero además de organizarse y movilizarse para ello, será necesaria e imprescindible una gran fuerza político social para la tarea de transformar el régimen político, para impulsar la Revolución Democrática. Esta enorme tarea no pude ser de un solo hombre ni de un solo partido. Será necesario la participación y movilización de la sociedad civil comprometida, del pueblo organizado y no organizado, como sujetos activos y protagónicos para lograr los objetivos de transformación. La tarea no podrá ser realizada por un solo hombre. Incluso varias de las propuestas programáticas de AMLO y de Morena son limitadas y algunas pudieran ser opuestas a la transformación del régimen político.  

20.- De estas consideraciones se desprende la tarea estratégica para la sociedad civil comprometida con la transformación social y del régimen político, de avanzar en la conformación de una gran fuerza social política, autónoma e independiente de los partidos, y sea sujeto social protagónico e indispensable de esa transformación que reclama la sociedad. Con sus propuestas programáticas, este sujeto social apoyará de manera crítica,  no incondicional, al nuevo presidente en aquellas medidas que permitan avanzar en la Revolución Democrática; y también exigirá el cumplimiento y la defensa de los derechos y demandas  de la sociedad.

21.- En la tarea de promover la participación y empoderamiento de la sociedad civil, es decir, de las organizaciones sociales, civiles y ciudadanas podrán participar militantes de partidos políticos pero en su calidad de integrantes de estos colectivos. Y será importante que al interior de su partido político promuevan las tareas para avanzar y consolidar el protagonismo indispensable de la sociedad civil. Además de trabajar por  la más  amplia convergencia hacia los movimientos sociales y civiles, es importante que los militantes políticos tengan la tarea de presionar por una gran alianza de las fuerzas políticas progresistas y de izquierda. Será necesario, para ganar y defender el triunfo, una gran fuerza mayoritaria como la mejor la garantía para lograrlo. Pero además, para la transformación del régimen político, es necesario proponerse ganar también la mayoría parlamentaria y de ahí la importancia de la mayor convergencia en las alianzas político, sociales, ciudadanas.

22.- Es necesario observar y exigir  de parte de los partidos y del nuevo Gobierno un respeto pleno a la  autonomía y la independencia de la sociedad civil y sus organizaciones. Promoviendo, desde ahora, una nueva ética de respeto y solidaridad entre los actores políticos y los actores sociales; es necesario desterrar ya las prácticas paternalistas,  clientelares y patrimoniales presentes en la tradición corporativa del sistema político.

23.- De lo anterior se desprende la necesidad de avanzar rápidamente en la conformación de un bloque de las  fuerzas democráticas y populares, de carácter plural, representativo y solidario con las luchas y causas sociales. Una forma para ir organizando este bloque sería a través de un sistema de redes. Una red de redes que vaya estableciendo relaciones y vínculos entre frentes, centrales, organizaciones, grupos, comités, asociaciones profesionales, organismos no gubernamentales, clubs, etc.

24.- A partir de determinados consensos como principios orientadores y con una estrategia diseñada y aceptada por los integrantes de las distintas redes, se irán estableciendo nodos, es decir, espacios en donde se concentren, se anuden las relaciones, las interacciones y las comunicaciones de ida y vuelta. Es necesario un nodo central que sirva de enlace, de comunicación permanente, de promotor y reproductor de iniciativas, de construcción de consensos. Los nodos deben ser de carácter representativo de quienes integran las redes: amplios, plurales, creativos y con mucha interrelación. Los nodos no serían mandos centrales o comandos únicos. Entre sus funciones está la de alimentar e intercambiar por medio de los circuitos de las redes  las relaciones, incluso más allá de lo nacional hacia lo exterior: promover las redes a nivel internacional.

25.- Y es en este terreno internacional y ante la amenaza real para la paz mundial y el peligro que representa para la conservación del medio ambiente el Gobierno de Donald Trump, será conveniente ir estableciendo redes internacionales entre los pueblos para contener y exigir el cambio de sus políticas depredadoras y destructivas, para exigir y apoyar solidariamente al pueblo norteamericano su más pronta sustitución.  

26.- Además de la interacción constante de las redes, estaría su función de proporcionar solidaridad inmediata y lo más efectiva  ante la represión o amenaza a cualquier integrante de los componentes de las redes. Sus funciones son de enlace no de mando.

27.- Debemos poner todo nuestro empeño para la construcción de la gran coalición y trabajar para que los distintos agrupamientos y referentes se vayan entrelazando. Sería conveniente elaborar un documento cuya propuesta final tenga un consenso previo y que exprese las principales aspiraciones del pueblo y sea signado por los diversos actores políticos, sociales y ciudadanos comprometidos con la transformación del régimen político. Una declaración que tal vez pueda denominarse: “Los Sentimientos del Pueblo y de la Nación Mexicana”, o solo “Los Sentimientos del Pueblo y la Nación” o cualquier otro,  que recoja  el sentir de las mayorías y sus principales anhelos y aspiraciones.

28.- A la par de la transformación del régimen político deberá darse el  impulso a políticas post neoliberales para erradicar inmediatamente y en primer término el hambre y la extrema pobreza; atacar la enorme desigualdad como tarea prioritaria ante el desastre humanitario en que nos encontramos. Así mismo, al triunfo de un Gobierno progresista no neoliberal,  las fuerzas democráticas y populares promoverán, desde la base social, un nuevo proyecto de nación que se plasme en una nueva Constitución. Será el resultado de un proceso democrático ampliamente participativo, que concluya  través de un nuevo Constituyente convocado expresamente para ello, contando con la plena garantía de tener una amplia correlación de fuerzas a favor de las fuerzas democráticas y populares.