Los tres meses que siguen serán decisivos para la definición presidencial, la integración del Congreso Nacional y la composición de representantes regionales.  

Hugo Guzmán. Periodista. Se abrió, sin duda, un periodo político crucial para el país. Los tres meses que siguen serán decisivos para la definición presidencial, la integración del Congreso Nacional y la composición de representantes regionales (Consejeros Regionales, Cores).

Sin embargo, no sólo eso explica la importancia de lo que ocurra en este trimestre. También se jugará un destino programático, es decir, los contenidos y objetivos en materias tan sensibles como salud, educación, pensiones, vivienda, descentralización, transporte, cultura, seguridad pública, nueva Constitución.

Por lo demás, en como terminen estos tres meses se definirá si el país queda con un sello progresista o conservador en su conducción política y composición legislativa.

Eso, entre otras cosas, es gravitante en cuestiones estratégicas, como si continúan las reformas y transformaciones de tono progresista y popular, o se entra a un ciclo regresivo contra/reformista y de restauración y afirmación de líneas económicas y de políticas públicas de corte mercantil, privatizador, conservador y restrictivo de derechos ciudadanos y sociales.

Claves del juego

Obvio, lo que está en juego es el mapeo de la correlación de fuerzas políticas. Ello, ahora, se juega esencialmente en el plano electoral.

De allí, que, por ejemplo, el periodista Alejandro Guillier, el aspirante presidencial independiente que es apoyado por seis partidos políticos de la Nueva Mayoría (NM), haya dejado atrás la etapa de recolección de firmas para inscribir su candidatura -que, como sea, se trató de una forma de campaña- y entre ahora en una nueva etapa que tiene todas las características de una campaña electoral presidencial, lo que incluye mayor posicionamiento y trabajo más directo y territorial.

Guillier está situado como un contendor con capacidad de ganar en la segunda vuelta presidencial -en un marco en que ninguno de los aspirantes a La Moneda tiene condiciones para ganar en la primera vuelta- y para ello quienes lo apoyan están concentrados en lograr un respaldo del gran espectro progresista y de izquierda, y en calar en amplios sectores ciudadanos, con una labor extendida en regiones y multiplicidad de sectores sociales.

El magnate Sebastián Piñera es la carta de la derecha y su reto mayor es ver cómo supera el 30% de adhesiones que le da la mejor de las encuestas para él, pero con lo cual apenas asegura un lugar para pasar a la segunda vuelta. Ahí radica su principal desafío, con la dificultad de que tendría poco espacio para crecer más allá; en eso estriba la clave de las fórmulas electorales y de campaña de sus estrategas. Apuesta a la disciplina de su sector para que vaya a sufragar, lo que no es despreciable si se mantiene la alta tasa de abstencionismo.

Después de un insatisfactorio resultado en las primarias, el Frente Amplio (FA) está concentrado en potenciar votación para su carta presidencial, la periodista Beatriz Sánchez, en la idea que se auto-plantearon ser una especie de “tercera fuerza”, captando sobre todo votación de izquierda, aunque el abanico que existe en esa agrupación es más amplio.

En los sondeos y los análisis, si hay una campaña que se ve dificultosa, sin crecimiento constatable, es la de la democratacristiana Carolina Goic, en una apuesta del “camino propio” de su partido, lo que tiene a esta senadora en una competencia representando tan solo a su colectividad, lo que la llevó a plantearse llegar a un electorado de centro y capitalizar sufragios desde la NM.

Los otros nombres inscritos o por inscribirse en la carrera presidencial, no aparecen con opciones serias y más bien distraen electorado sobre todo que podría votar por Guillier o el FA, pero de acuerdo a analistas electorales, sin posibilidades de incidir.

Línea final

En medio de todo están los todavía inconclusos acuerdos para conformar las listas de candidatos al Congreso Nacional, que tensiona y genera conflictos al interior de prácticamente todas las colectividades políticas.

El punto no es menor, porque las condiciones de electividad que existan en cada conglomerado y partido, serán decisivas en la composición del Parlamento, el cual jugará un papel preponderante en la aprobación o rechazo de leyes que pueden ir en la línea progresista y transformadora, o en el sentido regresivo y conservador.

Las noticias que llegan indican que salvo el caso de unos pocos cupos senatoriales y algunos distritos, los partidos que apoyan a Guillier (Partido Socialista, Partido Comunista, Partido Radical Socialdemócrata, Partido por la Democracia) tienen prácticamente resuelto el tema parlamentario, llegando a un final relativamente sereno, sin traumas. Al menos hasta ahora.

La derecha se vio enfrascada en pugnas pesadas y en discusiones respecto a “derechos ganados” argumentados por algunas colectividades, donde generó controversia la aparición de los grupos pequeños (Evópoli, Pri) que quisieron obtener espacios a costa de las colectividades hegemónicas (UDI, RN). Hay varios heridos, sino muertos políticos en el camino recorrido por la derecha para integrar su lista parlamentaria. Fue elocuente que tuvieran que recurrir a Piñera como un árbitro para que dirimiera nombres en varios distritos y circunscripciones, lo que será designación “a dedo” de varios postulantes.

Por lo que se sabe de las candidaturas planteadas, el FA está apostando a llevar candidatos con posibilidades de elección solo en algunos distritos, en regiones determinadas del país. Parece claro el objetivo de contar con un grupo de parlamentarios en la próxima legislatura.

En tanto, parece materializado el pacto electoral parlamentario entre la Democracia Cristiana, el Movimiento Amplio Social (MAS) e Izquierda Ciudadana, en lo que muchos dirigentes caracterizan como “acuerdo instrumental” entre esas colectividades. La DC resolverá llevar todas las candidaturas que deseaba con el desafío de, a diferencia de otras elecciones, elevar su votación, lo que incluye opciones de independientes. Se está a la espera de cómo se materializarán las aspiraciones del MAS y de la IC.

Todos los acuerdos están en la línea final, porque el 21 de agosto próximo es el plazo para inscribir legalmente las listas parlamentarias y a esa altura, la suerte estará echada.