“Recuperar el rol que los artistas tuvieron levantando una propuesta artística hacia lo social”.

Nelly Carrasco. Santiago. Cada vez que los chilenos se enfrentan a una campaña electoral, la cultura y las artes se sitúan en el ojo del huracán. Ello porque los artistas, gestores y el mundo de la cultura y las artes esperan una señal potente que les devuelva la esperanza de poder ser actores importantes en la construcción de una sociedad que no solo trabaje y aporte al crecimiento económico, sino también, cante, pinte y baile.

Ese rol, hasta el golpe de Estado de 1973, estaba asegurado desde el Estado que, a partir de los gobiernos radicales (Partido Radical) y luego el de Eduardo Frei Montalva y el de Salvador Allende, favoreció políticas culturales.

Son reivindicaciones que continúan hasta hoy. En este marco, y para valorar compromisos con la cultura, el Sindicato de la Danza encabezó la postulación de Joan Turner al Premio Nacional de Arte. La elección no fue al azar. Turner fue fundadora del Ballet Popular cuyo desarrollo entregó a los bailarines y bailarinas herramientas para transformarse en “gestores” del cambio social que Chile buscaba en aquellos años.

Conversamos con Francisco Paco López, actor, productor e intérprete de danza, con Valentina Pávez, coreógrafa, profesora y presidenta del Sindicato de la Danza y con la pedagoga e intérprete, Gabriela Neira, todos dirigentes de la directiva de SINATTAD (Sindicato de Artistas y trabajadores de la Danza) que tienen listo un micro documental de homenaje al Ballet Popular.

¿Cómo nace la idea del homenaje?

Tiene que ver con rescatar el rol del artista, un rescate de la memoria. Buscamos recuperar el rol que los artistas tuvieron levantando una propuesta artística hacia lo social; una vinculación hacia  los campos político-sociales de nuestro país. El Ballet Popular emerge a razón de impulsar la campaña de Salvador Allende. Nos mueve rescatar esa memoria social con un contenido que es muy pertinente traerlo de vuelta cuando la comunidad apunta a una auto referencia y como una búsqueda desde otro lugar, pero el rango social e histórico es el que nos interesa posicionar en las nuevas generaciones y entre nuestros pares porque se ha olvidado. Éste homenaje es un complemento que acompaña nuestra postulación de Joan Turner al Premio Nacional de Arte. El Ballet Popular marca el inicio de ese compromiso social de las artes  y Joan es su impulsora. Los bailarines no se dedicaron a crear técnicas y lenguajes complicados, crearon coreografías y música que pudiera entender toda la gente, con la característica del libre acceso. También buscamos homenajear a los integrantes que aún viven -han partido varios, el último fue Gastón Baltra-, ellos atesoran muchas vivencias que no han compartido totalmente como el Tren de la Cultura que fue una iniciativa innovadora para esa época”.

Nadie había reparado en este hito de la carrera de Joan Turner.

Ella vino a Chile a bailar (formó parte del elenco del Ballet Nacional), y termina desarrollando un rol en defensa de los derechos humanos. Pero su primer acercamiento con Chile es desde las Artes, vino a nuestro país a bailar y sensibilizó este espacio de creación coreográfica desde el Ballet Popular, desde donde se hace el primer ejercicio de la danza independiente y establece una forma de trabajo comunitario, colectivo, donde cada persona podía crear. Empujó a cada intérprete a hacerse cargo desde lo intelectual a lo corporal, a crear una propuesta de comunicación con la gente en poblaciones, sindicatos, etc. Creó una herramienta potente mediante una carrera, un programa,  un método que investigó, profundizó y sistematizo en el área educativa de la danza.

¿Qué vestigios palpables quedan de esa enseñanza del Ballet Popular?

Son muchos, porque desde la enseñanza, como en la Escuela de Danza Espiral, uno puede ver que Joan y Patricio Bunster logran traspasar muchas enseñanzas. Luego del exilio, en Concepción instalan el Centro Calaucan y luego la Escuela de Danza Espiral. Es una generación fundadora y los egresados buscan sacar la danza a la calle como en aquel tiempo. La itinerancia es otro vestigio, recordemos que los bailarines del Ballet Popular, la mayoría eran del Ballet Nacional que dirigía Bunster. Cumplían horario como cualquier trabajador, luego de la jornada se quedaban para ensayar las propuestas del Ballet Popular y sus presentaciones eran en poblaciones, sindicatos y organismos sociales, sacaron la danza desde su lugar institucional y la subieron al Tren de la Cultura para itinerar sus obras. Esa itinerancia se sigue cumpliendo, no de la misma manera, pero se hace”.

Nuestros entrevistados recalcan el valor del giro social de la danza y añaden que “eso no se habría podido realizar sin el respaldo institucional avalado por un proyecto y un Gobierno con una conciencia que impulsó que son las instituciones las que se deben hacer cargo de ese giro; cuando hablamos del ballet Popular, hablamos de una forma de pensar, de actuar, de un sentir  de un artista integral que propone y activa procesos sociales”.

¿Cómo va el documental?

“Ya está terminado y en una etapa técnico administrativa. Lo relanzaremos durante a través de las redes sociales. Cuenta con el apoyo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y un valioso aporte de Puerto Audiovisual (Valparaíso). Iremos escuela por escuela de la Danza mostrándolo. Tres bailarinas del ballet son las que guían el documental y participa Elena Gutiérrez con un testimonio. El documental entrega detalles del tiempo de vigencia del ballet y de lo ocurrido después del golpe con testimonios desconocidos hasta hoy. La gran lección es que no se puede hacer borrón y cuenta nueva en relación a algo tan fundamental como la cultura que fortalece a generaciones completas, entonces, tarde o temprano hay que recuperar esto. El mensaje final de estos artistas y articuladores de la danza es potente y claro, vamos en busca de recuperar el rol social que la danza tuvo en su momento para ser parte de la construcción de una nueva sociedad. La cultura y las artes son parte del ser humano y son fundamentales en la construcción de su personalidad y su carácter como identidad. También es una respuesta al mercado y sus planteamientos y reglas del juego”.