Más de 15 mil pozos petroleros. Producción alcanza 3.8 millones de barriles/día de crudo y gas. Las más grandes reservas de petróleo del mundo.

César Bunster. Encargado Relaciones Internacionales. Partido Comunista de Chile. Desde 1999, cuando la elección del comandante Hugo Chávez inició el proceso bolivariano, Venezuela viene enfrentando los embates del imperialismo norteamericano. A la par con la profundización y consolidación del proceso revolucionario en Venezuela que se ha traducido en  importantes beneficios para su pueblo -por ejemplo, desde el 2011 a la fecha se han construido alrededor de 1.7 millones de viviendas sociales (viviendas dignas de 70 m², mucho mejores que las que en nuestro país construye el sector privado) –  Estados Unidos (EU) ha ido redoblando sus ataques y multiplicando sus estrategias injerencistas. En la actualidad, con Donald Trump a la cabeza, EU ha logrado orquestar una gigantesca campaña económica, política y mediática, a nivel mundial, contra el proceso bolivariano.

Varios gobiernos de nuestra región se han sumado a esa campaña imperial con declaraciones que cuestionan la legitimidad y carácter democrático del Gobierno bolivariano y de las medidas que ha ido implementando soberanamente, conforme a su Constitución y sus leyes, para resolver los problemas que enfrenta; problemas que en buena medida son producto de estrategias injerencistas que EU ya ha utilizado en otros países para provocar el estrangulamiento económico, fomentar el descontento social, apoyar la desestabilización y debilitamiento de la democracia, organizar grupos terroristas y finalmente, provocar el derrocamiento violento y sanguinario de gobiernos democráticamente elegidos.

Por cierto, los chilenos y chilenas conocemos de primera mano y fuimos víctimas de esta campaña hace más de 40 años. Precisamente por esto último hubiésemos esperado de nuestro Gobierno una postura constructiva en apoyo de la paz, el diálogo y la no injerencia; una actitud similar a la que asumimos como país acompañante del proceso de paz en Colombia. Eso sí que nos hubiese ganado prestigio en la comunidad de naciones.

¿Qué impulsa, entonces, a Estado Unidos a declararle esta verdadera “guerra” a la República Bolivariana de Venezuela, país diez veces más pequeño en términos de tamaño y número de habitantes? Para obtener esa respuesta, basta considerar los siguientes datos e imaginarse los negocios suculentos que las empresas, principalmente estadounidenses, podrían hacer en Venezuela, depredando sus cuantiosos recursos naturales y privatizando todos los activos e infraestructura actualmente en manos del Estado de ese país:

  • Valor de los activos nacionales e internacionales de PDVSA (Superior a 230 mil millones de dólares), cifra que no incluye los yacimientos de gas y crudo.
  • 310 mil millones de barriles de crudo económicamente explotables. Más de 500 mil millones factibles de explotar a futuro.
  • Más de 15 mil pozos petroleros activos. Producción actual alcanza los 3.8 millones de barriles/día de crudo, líquidos y gas.
  • Capacidad de refinación activa superior a 2.8 millones de crudo al día. 1.3 millones en Venezuela y 1.5 millones en el exterior. Para 2019 se espera superar la capacidad de 1.5 millones en Venezuela.
  • Más de 200 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas en reservas probadas y posibilidad de incorporar más de 50 trillones en los próximos 5 años.
  • 22 empresas mixtas, en asociación con capitales foráneos y nacionales para explotación de gas y petróleo cuya capacidad de producción supera los 3.5 millones de barriles de crudo y equivalentes, al día.
  • Cuatro grandes refinerías, una mediana, más una grande en construcción, todas en territorio nacional.
  • Cinco grandes y medianas refinerías en el Caribe, Europa y los EU
  • Cinco grandes centros de industria petroquímica, más uno en construcción.
  • 1.700 estaciones surtidoras de combustibles y lubricantes en todo el territorio nacional.
  • Más de 5 mil kilómetros de gasoductos y oleoductos en Venezuela y en el exterior.
  • Más de 50 buques tanqueros. Algunos con capacidad superior a 2 millones de barriles.
  • Capacidad de almacenamiento de crudo superior a 8 millones de barriles.
  • Seis puertos de embarque de petróleo y productos petroquímicos.
  • Más de mil kilómetros de gasoductos en el exterior.
  • Extensos yacimientos vírgenes de oro, cobre, coltán, torio, bauxita, mineral de hierro, diamantes, cobre, níquel, caolín, sílice, rocas fosfóricas, basalto, feldespato, granito y mármol.
  • Banca Pública. Seis bancos con más de 1.300 sedes en Venezuela y en el exterior.
  • Tres empresas de seguros. Dos de ellas arruinadas por sus propietarios, hoy puestas en valor por el Estado.
  • 6 represas hidroeléctricas con potencial de generación superior a 15 mil MW. Otra en construcción.
  • 30 plantas de generación termoeléctrica con capacidad superior a 9 mil MW
  • Dos parques eólicos con capacidad para generar 50 MW, en proceso de expansión.
  • Sistema de distribución de Alimentos
  • Treinta y nueve universidades públicas gratuitas con despliegue nacional en más de doscientas sedes.
  • Más de 8 mil kilómetros de fibra óptica
  • Fábrica de satélites en construcción
  • Un gran centro de control satelital
  • Una gran empresa de industrias militares.

En un espacio geográfico de apenas 300 kilómetros de radio- en el Globo Orinoquense – Venezuela dispone de las siguientes riquezas:

  • Las más grandes reservas de petróleo del mundo.
  • Extensas reservas de gas.
  • El bosque artificial maderable más extenso del mundo.
  • Una de las más grandes reservas auríferas.
  • Cinco grandes plantas procesadoras de mineral de hierro y bauxita
  • Capacidad de generación hidroeléctrica desarrollada superior a 15 mil MW.
  • Biodiversidad catalogada entre las primeras veinte en el mundo.

Sin lugar a dudas, son éstos los intereses que busca Estados Unidos en la República Bolivariana de Venezuela.