Ver los procesos con seriedad y profundidad

Hay argumentos sólidos respecto a la necesidad de que el paradigma sea la globalización de la solidaridad y la materialización de los derechos sociales.

Editorial. El Siglo. Las palabras, conceptos, datos y contextos que expone el teólogo Frei Betto en las páginas de esta edición de El Siglo, con una sencillez increíble, compaginada con una profundidad indesmentible, apuntan sobradamente a la manera en que quienes postulan y promueven transformaciones en un país como el nuestro, deben encarar el desafío de argumentar, explicar y defender las iniciativas, objetivos y procesos reales de cambio.

Hoy están a la mano estadísticas y antecedentes precisos que permiten explicar objetivamente el fracaso del sistema capitalista y su versión neoliberal, a pesar de que mantenga una hegemonía mundial, desmintiendo el supuesto éxito del modelo.

Hay razones que se pueden exponer con claridad respecto al costo que tiene para las sociedades y para un país como Chile, el seguir por la senda de imponer el mercado, el lucro, las privatizaciones, como eje de un supuesto desarrollo, lo que tiene a la mitad de los habitantes del planeta en la miseria y la zozobra.

Al mismo tiempo, hay argumentos sólidos, ejemplos precisos, datos de la causa, y un ideario nítido respecto a la necesidad de que el paradigma de estos tiempos sea la globalización de la solidaridad y la materialización de los derechos sociales para todas y todos.

Ese es el camino que dará calidad de vida, dignidad y felicidad a los millones de habitantes del mundo y específicamente la vía para que en Chile impere la satisfacción de las necesidades y demandas del pueblo.

De alguna manera lo especificaba en una ponencia el ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza, cuando sostenía que “lo que seguimos viviendo es un verdadero choque de paradigmas entre la centroizquierda y el pensamiento neoliberal”, enfatizando que “los derechos sociales constituyen un núcleo muy sustantivo de la agenda estratégica de la centroizquierda”, mientras que eso encuentra “fuertes resistencias” en la derecha, sectores conservadores y grupos de interés “que defienden una matriz institucional mercadocéntrica” sostenida en el modelo neoliberal.

Frei Betto entrega cifras y motivos que muestran que la llamada “modernidad capitalista” fracasó y el grado de salvajismo inhumano del neoliberalismo y el autoritarismo. Señala con precisión que quien defiende ese esquema asume una postura individualista, egoísta y antiética.

Al mismo tiempo, sitúa valores y objetivos bien concretos para aquellos que se comprometen con los derechos sociales y humanos, con la solidaridad, la austeridad, la felicidad colectiva.

Habla de que -sobre todo estando en el gobierno o el poder- las fuerzas políticas y sociales progresistas y de izquierda deben reivindicar los logros y los cambios, pero atender con precisión y autocrítica los errores, para gozar de la confianza y credibilidad del pueblo.

Lo anterior incluye el que esos sectores no se compren matrices neoliberales como buscar, antes que nada, satisfacciones de bienes superfluos por sobre bienes sociales para la población, o depender de las materias primas para el desarrollo de los países.

En sus argumentos, Frei Betto no deja de establecer la importancia de una ética y de valores en el proceso transformador y en la manera de hacer política desde la izquierda. Como algo cardinal para instalar la credibilidad y el aprecio del pueblo y los trabajadores.

Habla además de algo de trascendencia mayor, lo que define como alfabetización política e ideológica. Precisamente ello es lo que permite asimilar los argumentos y las razones para defender y promover el proyecto transformador y entender la necesidad de luchar por los derechos. Es la base para la batalla de las ideas que gravita tan decisivamente en nuestro país.

En esos puntos se debería situar el debate y la reivindicación del ideario progresista y de izquierda en Chile. En temas de alcance tan claro como profundo. En la asimilación de datos objetivos y conceptos precisos. En el diseño de propuestas programáticas sustentables y simples, de acuerdo a las necesidades de las mayorías. Dejar de lado tanta retórica, dogmatismos, sectarismos, ignorancias, discusiones de bajo tonelaje, con personas prisioneras de la contingencia y la estridencia mediática.

Estos son momentos de asumir los procesos con verdades, argumentos, solidez, inteligencia, información, profundidad, pedagogía y esperanza.

 

One thought on “Ver los procesos con seriedad y profundidad

  1. En general, opino que lo medular este año 2017 es el intentar comunicarse con los sectores ciudadanos, que creamos como más interesados en ejercer el derecho ciudadano del sufragio, aun cuando sea voluntario. Si las informaciones que entreguemos fuesen útiles para luchar por sus intereses, se motivarán para el diálogo y podremos ganarnos el derecho a representarlos en las luchas sociales para disminuir las desigualdades. Tenemos que analizar y desarrollar nuestras propuestas programáticas. El ordenamiento que figura en el documento base de la propuesta programática del partido, es solo un marco de referencia valórico, que debemos enriquecer con ideas adecuadas a las necesidades reales de las distintas comunas de la región de Valparaíso.

    Son muchos los temas. Pero es indudable que tenemos que atrevernos a configurar propuestas válidas. Tomando prestadas las palabras del teólogo Frei Betto, nuestras opiniones deben representar “verdades, argumentos, solidez, inteligencia, información, profundidad, pedagogía y esperanza”. La Salud, la Educación, los Salarios y las Pensiones, la Seguridad social, el desarrollo de una Constitución Democrática son algunos de los 8 ejes programáticos que señala el Partido Comunista de Chile.

    Los documentos que usemos como referenciales, no son “Biblias” y debemos enriquecerlos con nuestros debates y con las miradas aterrizadas que recojamos en los conversatorios con las Organizaciones Sociales.

    Nos las vamos a jugar por la candidatura de Guillier. Al mismo tiempo, creo que debemos luchar por lograr una gran mayoría parlamentaria que posibilitaría los quórums para las “LEYES ORGÁNICAS CONSTITUCIONALES” que requieren para su transformación de un quorum de 4/7 de los senadores y diputados en ejercicio. Otras, las “leyes de quorum calificado”, que exigen solo la mayoría absoluta de los senadores y diputados en ejercicio (ejemplo: AFP). Y otra, la CONSTITUCIÓN, que dependiendo de sus acápites exige de un quorum de los 3/5 o 2/3 de los senadores y diputados en ejercicio

    Fraternalmente,

    Carlos Fernando Matamala Rivas

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