El camino del pueblo

Es hora de asumir que en materia de verdad y justicia el problema es de toda la sociedad, no sólo de familiares, abogados y jueces.

Eduardo Contreras

Abogado

Aquella noche del pasado miércoles 10 de mayo en Argentina quedará marcada para siempre en la memoria como ejemplo de lo que deben hacer los pueblos que luchan por verdad y castigo en relación a los crímenes de lesa humanidad con que se frenaron los procesos de cambios en el continente. Porque esa noche más de medio millón de personas repletó las grandes avenidas de Buenos Aires hasta Plaza de Mayo, para condenar el intento de perdonazo en favor de los criminales. Todo un pueblo movilizado exigiendo justicia y que llenó también la Avenida 9 de Julio hasta Independencia; un  mar humano en que el papel protagónico fue de las mujeres con sus blancos pañuelos al viento, con una fuerte presencia masculina y mucha, mucha juventud. Junto a los pañuelos ondeaban  las banderas con los rostros de los desaparecidos y los carteles en que se leía “Ningún genocida suelto” y  “No queremos convivir con asesinos sangrientos”.

Ese es el camino de victoria. Y resulta inevitable advertir las diferencias con la situación en nuestro país. Allá ha sido la movilización social permanente la que marca los logros en esta materia y ahora, por ejemplo, la que ha logrado parar el proyecto de “2×1” conque la derecha de ese país quiso beneficiar a los genocidas.

Perverso decreto de la Corte Suprema argentina sobre computar los años de prisión de los militares asesinos que en los hechos disfrazaba un indulto total. La indignada reacción popular había logrado que la Cámara de Diputados por 211 votos contra 1 y la unanimidad posterior del Senado, aprobara en pocas horas una ley que dejó sin efecto la siniestra maniobra. La que apoyaron los principales medio de información como Clarín, La Nación, los canales de TV, es decir, los pares de nuestros medios tradicionales, además de la Iglesia Católica y otros grupos políticos y religiosos, sean abiertos o secretos, que allá y acá postulan eso que llaman “reconciliación nacional”…

En Chile, en cambio, prevalece el criterio de que el largo combate legal y judicial de tantos años -y en que hay avances- fuera sólo tarea de los familiares de las víctimas, de sus agrupaciones y de los abogados o entidades jurídicas creadas al efecto. Como si al resto de la sociedad no le importara lo ocurrido. Basta con constatar la ausencia de las organizaciones sindicales, sociales, y hasta de entidades políticas que no han tomado en sus manos esta lucha pese a que la inmensa mayoría de las víctimas eran precisamente trabajadores y militantes.

¿Podremos llegar a prácticas colectivas como las del otro lado de la cordillera? ¿Honraremos con las masas en la calle la memoria de los que fueron arrojados vivos o muertos al mar, o a las víctimas de Calle Conferencia, Villa Grimaldi, Colonia Dignidad, Operación Cóndor, Caravana de la muerte, Operación Colombo, Operación Fuenteovejuna, Caso de los 119, los degollados, los quemados vivos, en fin tanto, tanto crimen? ¿O nos quedaremos sólo con carpetas, museos, y archivos? Todo eso ayuda mucho, sin duda, todo eso es valioso. Pero no basta. No es suficiente.

Hoy, recordemos por ejemplo, que está preso Labbé, sí. Y que siguen cayendo criminales y que los Tribunales en general dan pasos en la aplicación de justicia. Pero también es un hecho que las víctimas del terrorismo de Estado han sufrido y esperado demasiado y como si fuera poco hoy se alzan voces desde variados sectores y personajes a los que les preocupa la suerte de “estos pobres ancianos de Punta Peuco”.

Es hora ya de asumir que en materia de verdad y justicia el problema es de toda la sociedad, no sólo de familiares, abogados y jueces. Es tiempo que la sociedad y sus organizaciones  asuman que estos no son temas del pasado sino parte fundamental de la lucha más amplia de nuestro tiempo por asentar una democracia coherente y sólida.

 

 

 

 

 

 

 

2 thoughts on “El camino del pueblo

  1. VI A LA CUPULA DEL PC CANTANDO EN EL CAUPOLICAN “EL PUEBLO UNIDO”, LO QUE NO VI EN ESA CUPULA DE DIRIGENTES FUE AL PUEBLO…

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