El asesinato del cronista del narco de Sinaloa

La muerte de Javier Valdez, el periodista que desnudó el drama del narcotráfico y el riesgo de ejercer periodismo en México.

Agencia de Noticias. Sinaloa. “Narcoperiodismo: La prensa en medio del crimen y la denuncia”, fue el último libro de Javier Valdez Cárdenas, periodista fundador del semanario Riodoce de su ciudad natal, Sinaloa, e investigador del mundo narco afincado en esa localidad. En ese último libro, como en los otros 7 que alcanzó a editar, se adentra en los efectos de la delincuencia organizada esta vez desde el punto de vista de la prensa, tratando temas como la eliminación de quienes publican noticias que no aprueban, los reporteros y redactores aliados con los carteles, el por qué los comunicadores abandonan su lugar de trabajo y sus ciudades sin dejar rastro, o qué hacen los sicarios con los periodistas comprometidos, como lo fue él durante toda su carrera.

Tristemente, la respuesta a esta última pregunta no podría quedar mejor ejemplificada en la suerte que corrió este autor un año después de editado Narcoperiodismo. Mientras Valdez conducía su Toyota Corola a plena luz del día, fue interceptado, asesinado a balazos y su cuerpo arrojado a solo cuadras de su despacho en Riodoce. Valdez tenía 50 años y para muchos, es quien más y mejor había contado la violencia del narcotráfico en Sinaloa.

Valdez fue el sexto periodista asesinado en lo que va de 2017 en México, y el séptimo caso se conocería en menos de 24 horas.  Jonathan Rodríguez Córdova, de 26 años, reportero del semanario El Costeño de Autlán, fue abatido a balazos la tarde del lunes 15 de mayo en Autlán de Navarro, estado de Jalisco, al oeste del territorio de México, mientras se desplazaba en automóvil con su madre, Sonia Córdova Oceguera, subdirectora comercial de la revista donde laboraba el joven asesinado.

Antes, a inicios de marzo, fue ejecutado Cecilio Pineda Brito, periodista independiente en Guerrero y colaborador de La Jornada, y el 19 del mismo mes, en Veracruz, le quitaron la vida al columnista Ricardo Monlui, director del diario El Político. Cuatro días después, el 23 de marzo, mataron a Miroslava Breach, reportera del periódico La Jornada en la capital de Chihuahua. El 14 de abril fue asesinado en La Paz, Baja California Sur, Maximino Rodríguez, y el 2 de mayo Filiberto Álvarez, reportero de una radio de Morelos.

La Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (Ciap) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap) contabiliza 17 asesinatos de trabajadores de la comunicación en seis países de América Latina durante el transcurso de 2017: nueve en México, dos en Guatemala, dos en Perú, dos en República Dominicana, uno en Honduras y otro en Venezuela. Desde 2006 se contabilizan 404 profesionales de las comunicaciones muertos en América Latina y El Caribe.

El propio Javier Valdez ya había sido objeto de un atentado cuando tras publicar una serie de artículos titulados “Hitman: La confesión de un asesino de ciudad Juárez”, Riodoce recibió un ataque con una granada, en 2009. Pero su ímpetu no cesa e incluso fue desafiante después de que Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada en Chihuahua, recibiese, a finales de marzo, ocho disparos al salir de su casa. Valdez escribió en su cuenta de Twitter que “a Miroslava la mataron por lengua larga. Que nos maten a todos, si esa es la condena de muerte por reportear este infierno. No al silencio”.

Desde la extradición a Estados Unidos a principios del año del líder del cartel, el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, se desató una guerra entre el grupo conducido por sus hijos y la gente de Dámaso López, “El Licenciado”, y el aumento de la violencia ha ido acompañado con un recrudecimiento de las formas en que se mata. Javier Valdez analizaba el aumento de la sinrazón del crimen organizado: “Tenemos una generación más violenta de narcos. Ya no basta con matar, hay que mostrar el cuerpo”, aseguraba Valdez.

Otros libros sobre narcotráfico de Valdez fueron Miss Narco, Huérfanos del narco o Malayerba, nombre también de su columna en el semanario, la última de las cuales tuiteó la misma mañana de su asesinato el pasado 15 de mayo. En 2011, el Comité para la Protección de Periodistas le otorgó el Premio Internacional de la Libertad de Prensa por su trabajo, ocasión en la que señaló que “en Culiacán, Sinaloa, es un peligro estar vivo y hacer periodismo es caminar sobre una invisible línea marcada por los malos que están en el narcotráfico y en el Gobierno (..) Uno debe cuidarse de todo y de todos”.

En nuestro país, el Colegio de Periodistas, la Unión de Reporteros Gráficos y Camarógrafos, la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y otras organizaciones están reaccionando y convocando a la caminata No +, por la defensa a la libertad de expresión para este viernes 19 a las 11:00 horas, desde la sede del Colegio en calle Amunátegui N° 81, bajo el lema “México: Asesinar un Comunicador es silenciar el derecho a la información”.

En varias ciudades de México, en tanto, se han realizado manifestaciones de trabajadores de medios vestidos de luto y usando la frase #NosEstánMatando, exigieron justicia a todos los trabajadores de los medios de comunicación que han sido agredidos, asesinados, desaparecidos y torturados por el simple hecho de informar.

 

 

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