Juan Rulfo: Los cien años de un escritor universal

Es el autor mexicano más traducido en la historia. Su novela Pedro Páramo destaca entre las obras más influyentes de Hispanoamérica.

Agencia de Noticias. Ciudad de México. Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaín, nació el 16 de mayo de 1917 en Acapulco, Jalisco, aunque fue registrado en la ciudad de Sayula. Vivió en la pequeña población de San Gabriel, pero las tempranas muertes de su padre, primero (1923), y de su madre poco después (1927), obligaron a sus familiares a inscribirlo en un internado en Guadalajara, la capital del estado de Jalisco.

Durante sus años en San Gabriel entró en contacto con la biblioteca de un cura guardada en la casa de su abuela, desde donde absorbió las lecturas esenciales para su formación literaria. Se trasladó después a Ciudad de México, donde asistió como oyente a los cursos de historia del arte en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), lo que acrecentaría su interés por la cultura autóctona mexicana que quedó plasmado tanto en su obra literaria como fotográfica, realizada en sus numerosos viajes en las décadas de los años 30 y 40. En estos años publicó sus primeros cuentos en revistas tales como América, en D.F. y Pan, de Guadalajara.

El Rulfo fotógrafo

El mexicano tuvo un intenso romance con la fotografía, según el académico e investigador de la obra de Rulfo, Jorge Zepeda, ahí el escritor “halló una manera de lidiar con la realidad, que le resultaba inasible desde el punto de vista de la escritura. Solía asociar ésta exclusivamente con la imaginación y con la táctica de insistir hasta que surgiera el personaje, al cual dejaría en libertad para desarrollarse”.

Publicó sus fotografías por primera vez en 1949, en la revista “América”, y en 1960 expuso en Guadalajara una pequeña colección de sus fotos, pero fue la exposición de 1980 en el Palacio de Bellas Artes la que abrió al público más amplio el conocimiento de esta parte de su creación.

Sus obras en la actualidad

El literato azteca, según Jorge Zepeda, estaba dotado de una “autocrítica feroz, que lo llevaba a escribir de manera incansable durante las noches. Destruía casi en la misma proporción en la que escribía. Según testimonio de su hermana Eva, al asear la habitación de Rulfo en casa de su abuela paterna en Guadalajara encontraba hojas desechadas con textos que serían el fermento de su mundo narrativo”.

Asimismo, Zepeda, añadió que si Rulfo estuviera vivo, vería confirmarse su hipótesis con respecto al círculo vicioso en que suele estancarse la historia de México. En una entrevista que respondió por escrito al periodista argentino Máximo Simpson, Rulfo exponía que la sangrienta conquista española, punto de origen de la sociedad mexicana, obligaba a ésta a reproducir la violencia de manera periódica.

La crónica de la actualidad, por sí misma, bastaría para arrojar un reflejo que actualizara los ambientes, las situaciones, las temáticas de “El Llano en llamas”. Y los dominios atomizados del crimen organizado en las distintas regiones del país traen a la mente el ejercicio del poder a la manera de los señores feudales. Nada más objetivo que la lectura de “Pedro Páramo” para comprender la deriva actual de México.

“Leerlo es un placer

Leer a Juan Rulfo “es un placer”, señaló el escritor e investigador Alberto Vital Díaz, especialista en la vida y obra del autor. Es por ello que Rulfo se convirtió en el narrador mexicano más leído tanto en su país como en el extranjero. Su obra se ha traducido a más de medio centenar de idiomas.

Alberto Vital aseguró que el artista “pertenece a la categoría de aquellos autores cuyos textos nos “suspenden”, porque dejamos de hacer cualquier cosa con tal de leer un texto suyo que no conocíamos. La literatura, como todo arte, remite a algún tipo de placer, de gozo, de gusto. Los temas que trata Rulfo son universales porque tienen que ver con la condición humana”.

Además, sobre la vigencia de sus obras, el especialista afirmó que “Rulfo permanece por su valor estético en tanto que escritor y en tanto que fotógrafo. No necesita de promoción, aunque en estos tiempos tan llenos de cosas y de nombres y de obras tampoco está de más intensificar el recuerdo por alguna fecha simbólica. Rulfo permanecería aunque desaparecieran los problemas sociales y humanos que él expresó en sus obras”.

Los homenajes

La universidad insignia de México, UNAM, concentró el grueso de los actos de conmemoración del centenario de Juan Rulfo. Las jornadas, con sede en distintas facultades, fueron organizadas en forma de tríptico diario: una mesa redonda, una presentación de un libro y una conferencia. Algunos títulos: Lo fantástico en algunos cuentos de ‘El llano en llamas’, Juan Rulfo y sus personajes: las víctimas de la espera o Confluencias entre Rulfo y García Márquez.

Además, se estrenó en Guadalajara la serie para televisión filmada por su hijo Juan Carlos, que tendrá siete capítulos donde se aprecia todo el universo del narrador, de manera amorosa y flexible, según el director.

“La serie es producto de ir acumulando en la mesa de la casa de Juan Pablo (Rulfo, también hijo del escritor) y de todos los que participan, un montón de cosas que necesitaban orden y esta serie fue poner orden a eso, para que la audiencia tenga la posibilidad de ver todo este universo de una manera lo más amorosa y flexible posible”, dijo Juan Carlos Rulfo.

La serie de sus siete capítulos, será presentada en septiembre en Ciudad de México, en la semana de cine mexicano; luego será transmitida por los canales de televisión pública del país para posteriormente ser vendida a empresas extranjeras, luego del interés mostrado por Netflix y Televisión Española.

Bibliografía

El llano en llamas (1953)

Pedro Páramo (1955)

El gallo de oro y otros textos para cine (1980)

Juan Rulfo (1980)

Inframundo, el México de Juan Rulfo (1983)

Los Cuadernos de Juan Rulfo (1994)

Aire de las colinas (2000)

Premios

Premio Nacional de las Letras (1970)

Premio Príncipe de Asturias (1983)

Xavier Villaurrutia (1956)

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