“EU está aplicando la ‘guerra de cuarta generación’”

En entrevista el periodista y académico analizó en profundidad la actual situación política de América Latina y los planes “desestabilizadores” de Estados Unidos.

Hugo Guzmán Rambaldi. Periodista. Carlos Fazio Varela, uruguayo radicado en México, es periodista y académico especializado en temas internacionales y comunicacionales, de los que tiene varios libros y ensayos, e innumerables artículos publicados en medios como Cubadebate, La Jornada y Rebelión. Conoce a fondo las estrategias estadounidenses y suele describir los planes y conceptos que se aplican en “las guerras” contra procesos progresistas y transformadores.

En entrevista, este profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) hace un análisis incisivo de lo que ocurre en América Latina y los proyectos que aplica la derecha y la Casa Blanca, y aborda temas como la llamada “post verdad” y los “golpes suaves”. Entrega nombres de entidades y personajes que hoy diseñan e implementan los planes para ir contra “procesos de cambio” con políticas de “restauración neoconservadora”.

¿Crees en la tesis de que se abrió un ciclo de avance de la derecha en América Latina y un retroceso de los sectores progresistas y de izquierda?

El anticipado funeral del llamado ciclo progresista en América Latina sufrió un tropiezo con la victoria electoral de Lenin Moreno en Ecuador. Si bien el éxito de Mauricio Macri en Argentina, la derrota del oficialismo en las elecciones legislativas de Venezuela y el triunfo del No en el referendo en Bolivia provocaron sentencias apresuradas sobre el “fin del ciclo progresista” y el inicio de un proceso de restauración neoconservadora en el subcontinente, los hechos demuestran que pese a las contradicciones, los errores y el desgaste de procesos de cambio, no se puede adelantar vísperas. Pese a la descomunal artillería mediática y la guerra sucia desinformativa desplegada en su contra, el representante de Alianza País se impuso a la plutocracia bancaria ultraneoliberal ecuatoriana encarnada  por Guillermo Lasso, y cerró la posibilidad de un desmonte de las conquistas sociales de corte democrático alcanzadas durante la “revolución ciudadana” del presidente Rafael Correa. Tras la derrota en el referéndum del 21 de febrero de 2016, Evo Morales, sometido a una feroz campaña orquestada por asesores extranjeros al servicio del Departamento de Estado estadunidense, dijo que de cara a los comicios de 2019 era el momento para corregir errores. En el marco de un normal y previsible reflujo social después de un largo ciclo de rebeliones (2000-2009), de cierto “desencantamiento” temporal y de lo que fue definido por Álvaro García Linera como “una derrota táctica en medio de una ofensiva y victoria estratégica del proceso de cambio”, el gobierno de Evo viene profundizando políticas que llevaron a la constitución de un Estado plurinacional, la igualdad de naciones y pueblos indígenas con eje en una economía plural con liderazgo estatal y autonomías. A su vez, en condiciones internacionales muy adversas y tras semanas de insistir en llamar a la mesa del diálogo en medio de una ola de caos y violencia desatada por la oposición, la ruptura con la Organización de Estados Americanos (OEA) y la convocatoria del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a una Asamblea Nacional Constituyente, marca una inflexión de nuevo tipo que, si resulta, podría acelerar el proceso de cambio de la revolución bolivariana, con eje en un modelo económico post-petrolero y la profundización del poder popular a través del protagonismo de las bases en la construcción del Estado comunal.

Se dice que la derecha y el gobierno de Estados Unidos ahora no se imponen con golpes de Estado o guerras. Optan por usar los medios de prensa, algunos poderes del Estado, los llamados “golpes blancos” o “golpes suaves”.

La conjura de los medios de difusión masiva bajo control monopólico privado, como instrumento para la injerencia neocolonial y la guerra subversiva de Estados Unidos contra los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, pero también el golpe parlamentario contra Dilma Russeff en Brasil, forman parte de una dominación de espectro completo. Como parte de una guerra de ocupación integral de los países de América, la intervención estadunidense en curso en Venezuela, responde a nuevas concepciones del Pentágono sobre la definición de enemigos no convencionales o irregulares (verbigracia, el terrorista, el populista radical, el traficante de drogas), que podrían actuar en “Estados fallidos” o ser patrocinados por “Estados delincuentes” según la arrogante terminología utilizada por el hegemón del sistema capitalista. Lo que deriva en las guerras asimétricas de nuestros días, que no se circunscriben a reglas establecidas en los códigos internacionales y evaden las restricciones fronterizas de los Estados. Dichos procesos se inscriben en las llamadas “revoluciones de colores” o “golpes suaves” que tuvieron lugar a comienzos de este siglo en Serbia, Ucrania y Georgia, que introdujeron nuevas tácticas de las agencias de EU -entre ellas la Agencia para el Desarrollo Internacional, la Fundación Nacional para la Democracia, Freedom House, el Instituto Republicano Internacional, el Instituto Demócrata Internacional y otros “tanques de pensamiento” como el Instituto de una Sociedad Abierta del multibillonario George Soros-, para desestabilizar gobiernos que no favorecían los intereses de Washington. La estrategia funciona sin invasión ni magnicidio, y se ejecuta según las técnicas del “golpe suave” diseñada por el Instituto Albert Einstein de Gene Sharp y Robert Helvey, y el Centro Internacional del Conflicto No Violento de Peter Ackerman. El llamado “golpe suave” utiliza a los medios de difusión masiva tanto nacionales como internacionales para promover matrices de opinión que presentan una imagen distorsionada de ingobernabilidad en el país objetivo y de rechazo al gobierno por parte de un sector de la población, y luego de haber preparado el escenario local, mediático, social, político y económico, ejecutan el paso final y toman el poder.

¿Tiene que ver con lo que has mencionado de la existencia de una “guerra de cuarta generación”?

Desde 2014 hemos insistido en que Estados Unidos está aplicando un nuevo nivel de la llamada “guerra de cuarta generación” contra Venezuela, cuyo objetivo principal es fracturar y dividir a las fuerzas armadas y desconfigurar o desnaturalizar al actual Estado-nación mediante la generación de acciones de sabotaje y desestabilización así como de una violencia fratricida que, a través de una ofensiva mediática de saturación, permita fabricar la imagen del gobierno legítimo de Maduro como una “dictadura represiva”. Dado que hasta el presente todas las formas de guerra aplicadas por Estados Unidos contra Venezuela fracasaron, el Pentágono ensaya una nueva fase de agresión bélica encubierta con eje en la desnaturalización del Estado-nación, lo que incluye la utilización de una “quinta columna” y elementos “no estatales” y “no militares” contra las fuerzas armadas y el Estado. El objetivo de esta modalidad guerrera es minar la soberanía del país con acciones de desestabilización, creando descontento en las masas populares y generando un ambiente de zozobra y confusión, acompañado por un ambiente de guerra económica, que incluye la especulación y el desabastecimiento de productos de primera necesidad. Una situación similar a la aplicada por la CIA y el Pentágono en Chile en la fase previa al golpe de Estado de Augusto Pinochet contra el presidente Salvador Allende. La guerra asimétrica o conflicto de cuarta generación aprovecha la disparidad entre las partes contendientes para obtener ventajas, y contra lo que predican expertos estadunidenses como el coronel (retirado) Max G. Manwarin, del Pentágono, en el caso de Venezuela es una metodología empleada por el fuerte (EU, la superpotencia militar mundial) contra el débil (Venezuela).

La Casa Blanca aparecía un poco distante de agresiones en AL. ¿Crees que con Donald Trump se abrió una fase de peligro para la región?

Las guerras clandestinas y los golpes de Estado (de “cambio de régimen”) del Pentágono, incluida la actual ofensiva contra Venezuela, responden a las directrices del Estado imperial paralelo que opera al margen del gobierno civil de la Casa Blanca. Se trata de un “Estado profundo” -como lo llama James Petras- gobernado por los “unipolaristas” y “militaristas” que dirigen el aparato permanente de seguridad de EU, con independencia del presidente que despacha en la Oficina Oval. Dicho poder paralelo no es una “entidad sin rostro”, tiene una clara identidad de clase, ideológica y económica, y logró construir una red mundial de avanzadas militares, agentes clandestinos, ejércitos mercenarios, bandas terroristas y paramilitares y alianzas regionales.

¿Cuál es tu mirada del concepto de la post verdad y el efecto que tiene en nuestros países?

Se abre paso la era de la llamada “posverdad” o el arte de la mentira flagrante. Se trata de un neologismo de resonancias orwellianas entronizado por el Diccionario Oxford como palabra del año 2016. La “posverdad” es un híbrido bastante ambiguo cuyo significado “denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. Según un editorial de The Economist de Londres, Donald Trump “es el máximo exponente de la política ‘posverdad’ (…) una confianza en afirmaciones que se ‘sienten verdad’ pero no se apoyan en la realidad”. Su victoria electoral habría estado fundada en aseveraciones que “sonaban ciertas”, pero que no tenían base fáctica; en verdades a medias basadas en emociones y no en hechos.

¿Y tu apreciación de ejes que marcan hoy las tesis y proyectos de las izquierdas en términos generales y/o globales?

En países como Venezuela, Ecuador y Bolivia la disputa con los restauradores del capitalismo depredador neoliberal tiene como campo de batalla el Estado. A mayor Estado social, menos mercado; a mayor  sociedad solidaria menos consumismo. Un déficits de los Estados progresistas es la corrupción; hay que combatir a fondo a la burocracia corrupta. No obstante los errores propios de todo proceso de cambio, soy optimista. En varias latitudes de América surge un nuevo sujeto social y, además, creo que el momento histórico corre en contra de las fuerzas conservadoras.

“Libertad Venezuela”, el plan de intervención de EU

¿Cómo definirías la estrategia que se sigue para echar abajo al gobierno bolivariano de Venezuela?

Este año, ante el Comité de Servicios Militares del Senado, el jefe del Comando Sur de EU, almirante Kurt Tidd, amenazó con una intervención militar en Venezuela bajo la falaz doctrina de la “seguridad colectiva regional” de la OEA. En la entrega de su Informe de Posición sobre las “redes de amenazas” en América Latina y el Caribe, la advertencia del jefe militar se inscribía en una escalada de la operación “Libertad Venezuela” (Venezuela Freedom), que a nivel político-ideológico contaba con el accionar concertado del secretario general de la OEA, Luis Almagro, un bloque de gobiernos de derecha liderado por el presidente mexicano Enrique Peña Nieto y grandes corporaciones petroleras y de la industria del entretenimiento como Exxon Mobil y CNN. Articulado con la orden ejecutiva de Barack Obama que declaró a Venezuela  una “amenaza inusual y extraordinaria a los intereses” de EU, el guión de Tidd es el mismo que diseñó su antecesor, general (r) John Kelly, actual secretario de Seguridad Nacional de Trump. Fue Kelly, quien ante un comité del Senado en 2015, expuso que la primera fase de la operación “Libertad Venezuela” había conseguido parte de sus objetivos, al generar una situación de caos y desestabilización en territorio venezolano, combinando las guarimbas (acciones callejeras y el empleo de violencia armada que dejó medio centenar de muertos) con asesinatos selectivos, sabotajes contra instalaciones estratégicas y acciones paramilitares en la frontera colombo-venezolana. El objetivo de corto y mediano plazo de la acción instrumentada por el Pentágono y el Departamento de Estado bajo cobertura de la OEA y Almagro, era echar a andar de manera escalonada medidas de injerencia coercitiva y sanción introducidas en la Carta Democrática, lo que podría derivar en un bloqueo y la suspensión de Venezuela como Estado parte del organismo, como fase previa para “legitimar” una intervención multilateral bajo el tutelaje de Washington por razones “humanitarias”. La decisión de Maduro de romper con la OEA abre interrogantes sobre el curso que sigue.

 

One thought on ““EU está aplicando la ‘guerra de cuarta generación’”

  1. Ante la desestabilizaciôn se impone la denuncia clara, contundente. Ante los intentos de aislamiento responder con una fuerte solidaridad e integraciôn. Ante la estigmatizaciôn y la mentira hay que propagar la verdad y las ideas. Ante la violencia exigir el diâlogo para la Paz. En Venezuela el imperio y las oligarquias quieren dar la estocada final contra todo el avance del continente. Si se pierde esa heroica trinchera traerâ consigo serias dificultades para todos los pueblos que buscan caminos alternativos. Se trata de vigorizar la Patria Grande o volver a ser “el patio trasero de los gringos” Venezuela es- junto al Alba-un fuerte eslabôn para un Mundo Multipolar. Venezuela es una vanguardia para una democracia Participativa y Protagônica en donde la descentralizaciôn cobra plena vigencia. Por ello La Cancilleria no puede callar ni proceder como cômplice ante el estrangulamiento de la Venezuela Bolivariana

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