Ahora vamos por la Reforma a la Salud

En mi nuevo rol de presidenta de la Comisión de Salud, me propondré levantar con más fuerza las banderas de la REFORMA.

Karol Cariola

Diputada

La provisión y garantía del acceso a derechos sociales mínimos por parte del Estado para con su pueblo, que asegure el disfrute de condiciones básicas para la subsistencia de todos sus habitantes, tiene un fundamento en el sentido de la comunidad que conformamos y el aporte que en conjunto hacemos para nuestro desarrollo común. Esta idea parte de la premisa que toda función y trabajo es necesario, independiente de la valoración social que se posea de ellos.

La conquista de derechos sociales como salud y educación pública, buenas condiciones laborales, salario y pensiones dignas, vivienda, etc., no han sido producto de la iluminación filantrópica de las mentes del siglo XIX y del siglo XX, si no que muy por el contrario, han debido ser arrancados al poder aristocrático y de la burguesía mediante la lucha del pueblo, de las y los trabajadores, mujeres, hombres e incluso niños y niñas, quienes en los últimos siglos han dejado no pocas veces la vida en las calles por conseguir estos derechos. Los recursos para la provisión de estos derechos, si bien se garantizan y se proveen a través del Estado, son producto de la riqueza colectiva que un pueblo es capaz de producir, por tanto, los derechos sociales no son un “regalo” de los gobiernos, ya que se proveen en base al producto del trabajo humano de un pueblo, es decir, que son los trabajadores y trabajadoras los que por medio de su trabajo producen la riqueza necesaria para que el Estado provea educación pública, salud pública y demás derechos fundamentales.

Sin embargo, una y otra vez el capital con su creatividad y sus mecanismos de poder se las ha arreglado para transformar conquistas y avances de la humanidad, en nuevos espacios de negocio a costillas del esfuerzo del trabajo. Es así como los intereses económicos se asoman tras cada nuevo desarrollo humano, por ejemplo, ante la necesidad de tener más escuelas para nuestros niños, el modelo neoliberal en Chile se expresa con su oferta de escuelas particulares pagadas. Ante la necesidad de tener mayor educación universitaria aparecen las universidades privadas, ante la necesidad de jubilaciones y pensiones responde con las AFPs, y con respecto a la necesidad de mayor y mejor salud, el capital responde con las ISAPRES y clínicas privadas. Las  demandas de las y los trabajadores no quedan sin respuestas por parte de los capitalistas, siempre se las arreglan para sacar algún provecho.

En el caso de la Salud, si bien es una conquista de nuestro pueblo que el Estado tenga una responsabilidad en proveer una red de salud pública para sus habitantes; resulta evidente que existen profundas deficiencias, grandes brechas y desigualdades que viven cotidianamente los ciudadanos  en situaciones como pedir hora en los CESFAM a las 6 am;  en los colapsos que sufren las urgencias durante el invierno; la falta de cobertura en las enfermedades graves y de alto costo, la falta de especialistas dispuestos a trabajar en el sistema público; las listas de espera acompañadas de la creciente deuda hospitalaria, entre otras tantas cosas que nos demuestran que aún nos queda mucho por avanzar. Y tengo la convicción de que la forma de resolver esto no puede seguir siendo solo con más infraestructura o medidas parciales que siguen discriminando a los usuarios por enfermedades, sexo, edad y otras razones, pero que están lejos de entender el derecho universal a la salud.

Es por esto, que en mi nuevo rol de presidenta de la Comisión de Salud, me propondré levantar con más fuerza, junto a los trabajadores y los usuarios, las banderas de la REFORMA. Para terminar con el negocio insaciable de aquellos inescrupulosos que demuestran no tener interés alguno por la vida de los que gastan su cuerpo y sus existencia trabajando bajo la explotación de los mismos.

Tal como nuestro pueblo ha cambiado el futuro de miles de niños y jóvenes en nuestro país, luchando por una educación pública, gratuita y de calidad, ahora vamos por la reforma a la salud.  Aunque nos digan que esto es imposible, la historia  nos demuestra lo contrario.

2 thoughts on “Ahora vamos por la Reforma a la Salud

  1. Estoy por apoyar las reformas impulsadas por la compañera .
    Cuales serán las reformas ?
    Si bien queremos todos ( cual más , cual menos ) , salud gratis para toda la población , cómo se hará?
    Que otras cosa están en la reforma?

  2. No hay que ser muy preclaro para darse cuenta que se necesita reformar la salud, sobre todo entendiendo que es el segundo problema más prioritario para la gente, incluso sobre la delincuncia. Ahora bien concuerdo con el slogan de salud gratis, sin embargo hay que darle contenido, desde esa perspectiva, hay que trazar un que hacer politico, administrativk y estructural que en el artículo no me queda claro cuál sera. Así por ejemplo si vamos a terminar con las lógicas de las garantías en salud para al concepto de derecho que no podría entenderse si no fuera desde el cambio a la constitución, del punto de vista administrativo, se debería apuntar a retomar el modelo del SNS, público, nacional, universal, coordinado, jerarquizado, nacional y solidario. Finalmente desde la estructura debemos generar desconcentración y centralización mirando modelos como el de Cuba o Inglaterra y eso nos obliga a reestructurar a la autoridad sanitaria, en fin sería bueno especificar eso.

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