Mono González: Artista de la gráfica popular

Murales, museos, actividades, viajes en Chile y el extranjero, una mirada al quehacer de este destacado muralista.

Veragua. Santiago. Si hubiera que describir al Alejandro “Mono” González en pocas palabras, estas serían: Hiperquinético por la gráfica. Aunque otra característica es un bajo perfil, a pesar de su gran bagaje por la pintura mural, sus grabados e importantes escenografías para teatro, cine y comerciales.

Ha conocido y trabajado con los grandes artistas plásticos nacionales y latinoamericanos. El año recién pasado, como una fiel demostración de lo dicho, estuvo prácticamente todo el año viajando invitado por diversas organizaciones  a pintar o a dar charlas del  muralismo popular chileno. Estuvo en la lejana China, invitado por el artista de fama internacional Seth, durante tres semanas pintó solo un gran mural con su sello característico con temas de flora y educación, enmarcado en el proyecto “Color, way of love, art+”. A manera de reconocimiento y respeto, recibió un trato de primera, con traductor, fotógrafo y un documentalista que lo apoyaron.

Junto a su hijo Sebastián diseñó el ejemplar especial a manera de rescate de la memoria cultural chilena de la mítica revista-libro “Araucaria” que dirigió el compañero Volodia Teitelboim, a quien el Mono recuerda con respeto por su afán por elevar la cultura nacional,  herramienta importante de la emotividad que ayuda a crecer y a pensar para ampliar los caminos por una justicia social. El arte sensibiliza.

Fue invitado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a dar una clase magistral del muralismo chileno en la calle, en el Museo a Cielos Abiertos de San Miguel. Se trasladó a Bolivia y pintó en La Paz el mural “Grito de Paz”. En Brasil pintó tres murales, en el Sindicato Bancario y en un lugar muy especial; una Comisaría. En uno de ellos un tema central fue “Mujeres guerrilleras sobrevivientes”.

Entre viaje y viaje al extranjero, también recorrió una parte de Chile, entre otros lugares, Panguipulli, y pintó en el local de Indap un tema sobre el arado. Dictó talleres en comunas como Ñuñoa, San Ramón, Pudahuel, Lo Espejo, Estación Central.

Junto a colectivos de artistas gráficos de Chiloé, Villarrica, Valparaíso, Argentina, realizó en las riveras de Río Mapocho, “Puerta del Sur”, financiado por el CNCA (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes). También fue notoria la exposición que presentó en el Museo Nacional de Bellas Artes, con el tema “Volantines”.

Viajó dos veces a Italia, al pueblo de San Polito Sannitico, para pintar un mural en el FATE Festival, en la provincia de Caserta. Durante un segundo viaje a Nápoles, pintó un mural   en una vieja capilla, en un campanario a 25 metros de altura, ubicado justo en la entrada el famoso Cimitero de la Fontanelle, en la Rione Sanitá. Además, hizo otro mural en Nápoles, en el contexto de la partida de Fidel Castro, donde junto a Sebastián González y Tono Cruz, realizó un mural con la imagen del líder cubano a manera de homenaje, en el frontis de una residencia universitaria tomada por Ocupas y pintando junto a los universitarios.

Su periplo continuó por España, en que junto a su hijo Sebastián, también diseñador y artista gráfico, participó en Ibiza, en el conocido Merdusa-Fest junto a destacados pintores como Tono Cruz, Hosh y Suso 33 de gran prestigio en Europa y premiado en España.

Hasta ahí un extracto de las acciones durante el 2016 de este artista nuestro y de todos, perseverando siempre en la entrega de un mensaje a manera de seguir el ejemplo de los  grandes aportadores a la causa social.

Comenzó el 2017 con algunas contribuciones y es así que el diploma que se le entregó al conjunto Inti Illimani en la Fiesta de los Abrazos, por sus 50 años de importante aporte a la música, fue un diseño con sus trazos característicos que ya se han convertido en un verdadero sello popular. Y en la parte editorial, se prepara para lanzar una edición en verde de su libro-objeto: “Cuadernos de la piel”, en la que presenta dentro de su conocida técnica visual, un nuevo y fino trazo, pensado en la figura femenina. Además prepara otro llamado: “Los animales del sacrificio”. Estaremos atentos a esas apariciones, que serán otro aporte a la historia de la cultura chilena.

Y los viajes continuarán para llevar el mensaje de uno de los grandes del muralismo chileno por el mundo. Del 4 al 14 de marzo participará invitado por la embajada chilena en Argentina, en un coloquio sobre el muralismo y después, en abril, volará a Bordeaux, Francia, a pintar un mural.

Ubicar al Mono González en Chile y especialmente en Santiago es relativamente fácil; todos los  sábados y domingos lo encontrarán en su pequeño museo en el persa Biobío, Placer esquina de Víctor Manuel, que él llama “Peña Visual”, un pasillo para las artes visuales. Ahí estará el Mono, con su característico bigote y preparándose para cumplir sus primeros setenta años el 2 de marzo, conversando con la gente que lo visita y para  admirar y comprar sus grabados.

 

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