Los almirantes mienten

Verdades sobre el ex jefe de la Armada y ex senador de la UDI. Historias no muy secretas de violaciones a los derechos humanos en la Marina.

 

Eduardo Contreras. Abogado. El almirante jubilado Jorge Arancibia Reyes declaró en tribunales como inculpado por haber difundido la falsedad de que el gobierno disponía de informaciones respecto de los autores de la reciente ola de incendios en el país. Es más, aplaudido por dos o tres señoronas cuicas embanderadas, aprovechó de insultar a Mahmud Aleuy, subsecretario del Interior. Luego de desdecirse, cambiando sus dichos y para cerrar su pobre aparición lanzó un par de gruesas mentiras: “Los almirantes no mienten. Menos el almirante Arancibia”.

Para recuperar la verdad, comencemos por su historia. Arancibia fue edecán de Augusto Pinochet en los años 80; uno de sus hombres más cercanos en el día a día. Era de toda la confianza del tirano en los años de los crímenes más brutales. Fue tanto el afecto que, preso el dictador en Londres, el almirante viajaba a verlo. No se le fuera a resfriar su amigo.

En 1997 fue designado por Eduardo Frei comandante en jefe de la Armada, renunciando el 2001 a petición del gobierno de Ricardo Lagos, por haber deliberado políticamente, violando normas jurídicas, negociando abiertamente con la derecha para promover su candidatura a senador ¡¡por la UDI !! Años después, cuando ya no le era útil, renunció a la UDI el 2016. Suma y sigue, integró la malhadada “mesa de diálogo” en la que se entregó datos falsos en materia de derechos humanos y ubicación de restos de detenidos desaparecidos. Él debía saber mucho del tema pues su hermano, el general de Ejército Fernando Arancibia, co-fundador de la DINA y luego subdirector de la CNI, fue uno de los encargados de la siniestra “operación retiro de televisores” como se denominó la remoción y traslado de cuerpos de desaparecidos para dificultar su hallazgo. Se explica porque defendió públicamente  al “Mamo” Contreras y a Raúl Iturriaga Neumann.  Dado todo esto se comprenderá entonces que el haberse opuesto al ingreso de mujeres a la Armada es algo muy menor, pero no lo olvidemos.

Tampoco olvidemos cuando descaradamente afirmó que “Jamás se torturó en recintos de la Armada”. ¡¡¡Pero si el propio golpe de Estado comienza en Valparaíso y  por esa rama de las FFAA!!! O ¿creerá que nos olvidamos de la “Cofradía Naval”? Hablo de esa entidad conspirativa manejada por un viejo conocido, Agustín Edwards de El Mercurio. ¿Creerá que nadie lee los documentos desclasificados de la CIA? El mundo entero sabe que marineros, infantes de marina, cadetes y oficiales se ensañaron con hombres, mujeres, ancianos y niños en Valparaíso y Talcahuano. La Marina ya antes del golpe utilizaba la tortura contra su propia gente como ocurrió con los marinos patriotas simpatizantes de la Unidad Popular que  fueron torturados en la base naval de Talcahuano y en el Cuartel Silva Palma en Valparaíso.  ¿O es que este marino olvidó que en su institución se asesinó entre tantas y tantos, al sacerdote Miguel Woodwar?

En un estadio torturaron a centenares de trabajadores de la fábrica KPD, del Astillero Las Habas, de la CCU y a estudiantes secundarios y de las universidades Católica, Santa María y Universidad de Chile, además de pobladores, profesionales y vecinos de toda esa zona. ¿O habrá que recordarle lo de los barcos “Esmeralda”, “Lebu”, “Maipo”, y su enlace en estas materias con los empresarios golpistas?  ¿O el horror de El Belloto, isla Quiriquina, islas Riesco y Dawson, o Melinka, Puchuncaví, el cuartel Silva Palma o su Academia de Guerra? Nada está olvidado.

La verdad histórica es que no sólo Arancibia ha mentido mucho y, lamentablemente, desde el año 73 los almirantes mienten.

Foto: Biblioteca Congreso Nacional.

 

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