Huelga en Escondida: tenacidad de trabajadores

Al cierre de esta edición, operarios de la mayor productora de cobre del mundo cumplían una semana de movilización.

 

Equipo ES. Santiago.Al completar su primera semana de huelga legal, los mineros pertenecientes al Sindicato N°1 de Trabajadores de Minera Escondida, ubicada a 170 kilómetros de Antofagasta, ratificaban su disposición a mantener la paralización hasta conseguir respuestas concretas por parte de la empresa en torno a sus reivindicaciones.

A su vez, se informaba de la suspensión de la mediación del gobierno, a través de la Dirección del Trabajo (DT), aceptada voluntariamente estos días por ambas partes, y cuya primera reunión se había programado para el 15 de febrero. Escondida argumentó problemas de agenda al postergar la cita.

El sindicato, que representa a más de 2.500 empleados, comenzó la movilización el 9 de febrero, luego de semanas de negociaciones con la firma propiedad de BHP Billiton, y de los buenos oficios supervisados por la DT, todo lo cual no se reflejó en avances referidos a su pliego de demandas, que contempla la extensión de beneficios ya obtenidos, un bono de término de conflicto de 25 millones y un reajuste de 7%. La última oferta de Escondida habría sido un bono de 8 millones, sin reajuste.

En esa fecha, la organización emitió un comunicado público, donde explicó los motivos profundos de la decisión: “La empresa ha declarado nuevamente su intención de mantenerse en su postura de discriminar entre trabajadores antiguos y futuros. Tampoco se ha producido avance alguno en los otros temas establecidos, como respetar nuestras actuales remuneraciones y beneficios”.

“Estamos convencidos que la responsabilidad del fracaso de las conversaciones se debe a la postura de la empresa, que intenta arrebatarnos conquistas sindicales a fin de maximizar en el largo plazo las utilidades para las transnacionales dueñas de Minera Escondida”, agregaron, ratificando que sostendrán el cese de las faenas “hasta obtener el reconocimiento que nos merecemos y frenar esta ofensiva patronal”.

“Iniciaremos quizás la lucha sindical más importante que verá nuestro país en los últimos tiempos. (…) Hemos dejado buena parte de nuestras vidas en el cerro, como algunos de nuestros queridos compañeros han terminado perdiendo sus vidas, para saciar las ansías de lucro de capitalistas extranjeros. Sabrán ahora ellos de qué están hechos los mineros chilenos”, concluyeron los trabajadores, quienes han recalcado su disposición a conversar con un “piso garantizado” de respeto al actual convenio colectivo para todos.

Desde fuentes cercanas a la organización proyectaban un conflicto de largo aliento, y manifestaban que los operarios y sus familias están preparados para soportar incluso un par de meses, considerando la movilización de 2006, cuando completaron 25 días de huelga.

Eventuales efectos

“Escondida es muy importante. Representa prácticamente el 20% de la producción de cobre en Chile. Un mes de paro de Escondida, si no produce nada, significa un Imacec (Indicador Mensual de Actividad Económica) de dos puntos porcentuales más bajo”. Fueron las palabras con que el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, alertó acerca de las consecuencias que podría tener un conflicto extenso en la mayor productora de cobre del mundo, con un promedio de 100.000 toneladas al mes.

Y es que con la confirmación de la detención de la producción de la mina, no sólo aumentó el precio del metal rojo, sino que economistas apuntaron a un negativo impacto en el crecimiento económico del país. Escondida aporta aproximadamente un 2,5% del PIB, y según estimaciones ya habría perdido 100 millones de dólares en estos siete días de huelga.

Pero más allá de las cifras macroeconómicas, varios actores también han pronosticado que el devenir de esta paralización determinará la forma en que se enfrenten las próximas negociaciones laborales del sector. Desde la Federación Minera de Chile (FMC), que agrupa a los sindicatos privados del rubro, emitieron una declaración donde vaticinaron que esta movilización “marcará la pauta de las negociaciones mineras que vienen”.

La organización detalló que eso se dará “no sólo por el precedente de los resultados económicos que se produzcan, sino porque se ha puesto en escena la estrategia concertada de las patronales mineras, que no dudan en desplazar su producción a periodos más prolíficos esperando los ajustes de precio que se presagian”.

Para los dirigentes de la Federación, tanto Escondida como otras firmas privadas encaran este tipo de situaciones con la suspensión unilateral de faenas, bajo el pretexto de la seguridad, con una intención encubierta de “criminalizar la huelga” y “especular”, presionando al alza el precio del cobre.

Querellas versus solidaridad

Esta semana, Escondida interpuso tres querellas por supuestos hechos de violencia durante la huelga, dos de ellas dirigidas contra el sindicato. Eventuales delitos como amenazas, daños y robo con violencia e intimidación son los que la compañía intenta atribuir a los trabajadores paralizados, quienes han negado su participación. La otra denuncia refiere al incendio que afectó el viernes pasado a sus dependencias.

Ante el siniestro, que dejo ocho lesionados y cuyas causas se desconocen, Carlos Allende, portavoz del sindicato, acusó en radio Cooperativa que el equipo de rescate tardó en llegar y que en la mina solo hay una ambulancia. “Las medidas de seguridad que se nos están brindando no son las adecuadas”, sentenció.

No obstante, también ha sido profuso el apoyo a la movilización del Sindicato N°1 de Trabajadores de Minera Escondida. Además de la solidaridad de la FMC, Rodrigo Jara, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica del Norte (Feucn), y Víctor Tapia, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Antofagasta (Feua), ambos miembros de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), entregaron su respaldo en el campamento instalado en la entrada de las faenas.

Tapia aseveró que “antes de la implementación de la reforma laboral, que establece como piso la última negociación, la empresa pretende nuevamente vulnerar los derechos de los trabajadores, reduciendo pisos y beneficios”. El dirigente estudiantil expresó que “urge que Chile avance hacia un nuevo modelo de desarrollo. El Estado debe tener una mayor participación en la economía, sobre todo en sectores estratégicos como el cobre. Esto permitiría contar con recursos para otorgar salud y educación de calidad a todos los chilenos”.

 

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